8 de septiembre de 2008

En busca de la venganza


Después de las experiencias concretas del fascismo, del nazismo y del comunismo del siglo XX esto tampoco es una opinión, sino una desgarradora y comprobada realidad. Ninguna sociedad humana será perfecta. Una verdad de Perogrullo lo demuestra: la perfección pertenece a lo divino, no a lo humano. En la cabeza de muchos (demasiados), sigue viviendo como una secuela una idea que tuvo en el siglo XX pavorosa vigencia. La de que así como la técnica manipulaba y transformaba los objetos a través de la vertiginosa industria, era posible también manipular y transformar a los sujetos, gracias a lo que dio en llamarse la "ingeniería social". Esa monstruosa mistificación anegó la humanidad en sangre. Los "constructores" políticos fueron expresión de cualquier ámbito del cuadrante ideológico. Los chacales pertenecían a la misma raza depredadora de lo humano. Cada uno y todos los habitantes fueron, para sus sueños de locura, como ladrillos que se podían apilar aunque los planos de la construcción fueran distintos.

Los actuales progresistas falaces son nostálgicos de esa construcción imposible. El inmenso fracaso planetario de la sociedad comunista, que implosionó sin un tiro de Occidente y sin intervención de la CIA, los ha dejado anonadados, pero rencorosos. Detrás y debajo de la persistente crítica implacable a las sociedades de consumo se adivinan los antiguos ropajes y el afán de venganza.

La Nación.

Buen artículo de René Balestra que ayuda a despertar conciencias acerca de la enorme falacia del progresismo que desde la caída del comunismo parece dominar el debate político en sociedades amaestradas - entre otras cosas- por la corrección política.

Más sobre René Balestra.

5 comentarios:

La casa de Whesting dijo...

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Carlos dijo...

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Max dijo...

Yo pienso que una de las grandes virtudes de la democracia anglosajona es el aceptar a la naturaleza humana como es, sin creer en perfecciones imposibles. No espera del individuo que un dia se volverá perfecto, sino que es mucho más cercana a la de un buen un buen deportista. A veces se gana, a veces se pierde, se sigue en el juego, y se sabe que no hay un final donde todo se va a volver perfecto. Esta visión va mucho mejor con los ciclos de la historia, no pretende "arreglar" nada, sino vivir, aceptando que el conflicto es una parte inevitable de la vida.
Independientemente de su proyección ideológica, la visión de algun tipo de futuro perfecto, de solución, de tiempo en el que todo va a esta bien, es nefasta, simultaneamente desalienta de vivir con plenitud el presente y promueve visiones autoritarias para lograr dicho futuro perfecto. El presente es solo un pasillo entre el pasado y el futuro, y el futuro cuando se haga presente tambien lo será, así que nunca será perfecto (por suerte!).

Fernando R. R. dijo...

Gran artículo de René Balestra, un pensador en serio, y no solo cuando escribe. Era amigo de mi padre y tuve oportunidad de compartir con él numerosas reuniones, en las que escucharlo hablar era un placer. A cada tema que se tocaba aportaba un pensamiento inteligente. Y quizás tan importante como esto, un caballero y un fiel amigo.

raúl dijo...

Muy bueno el artículo de René Balestra. Lamentables, como siempre, muchas opiniones de los foristas de La Nación.