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7 de julio de 2009

El PRI no es el PJ, pero...


Sería bueno que los argentinos pararan un poco el pánico porcino, se miraran menos el ombligo, se dieran cuenta de que no todo lo que pasa en el mundo se reduce a Honduras y prestaran un poco más de atención a lo que sucedió en México el domíngo pasado con el PRI que luego de nueve años de “malaria”, le llenó la cara de dedos al presidente Calderón y el PAN en las elecciones legislativas.

A los que creen que al peronismo se lo puede combatir con peronistas y se contentan con la derrota de los Kirchner a manos de Narváez, me permito recordarles que Papá Noel no existe y que la solución está desperonizar a la Argentina para lo cual hay que pensar en una oposición en serio.

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BlogBis dijo...

También hay lecciones que sacar de la gente de López Obrador. Se quedaron llorando por las elecciones perdidas, se pelearon entre todos, y se los comió el león.
De perder la presidencia AMLO por un pelo, quedaron terceros cómodos.

Darío dijo...

El PRI cambió mucho en los 90 cuando se dieron cuenta que el estatismo estaba agotado.
A partir de ahí pasó a ser un partido más dentro de la política mexicana.
Es totalmente inverso el peronismo ya que es imposible gobernar sin el peronismo en la Argentina, en México ese problema se superó.
Por otro lado, era obvio que Calderón iba a perder. En México el clima no es para nada bueno, la inseguridad es mayor que la de acá y los secuestros son cada dos minutos.

Carlos dijo...

Lo de López Obrador es digno de tenerse en cuenta: es posible que le hayan robado la elección presidencial pero lo que hicieron después fue totalmente autodestructivo.

También es cierto que el PRI evolucionó y tomó conciencia de que no podía seguir con sus ideas estatistas; además, tuvo varias derrotas electorales.

Desperonizar es terminar con el aparentemente invencible movimientismo populista que destroza al país y no deja gobernar a los otros. A eso no lo van a hacer de Narváez ni Macri como no lo hicieron el sinvergüenza de Menem y su mafia a los que tantos extrañan. Para colmo, la crisis económica parece llevar agua a molinos indeseables.

Los perucas, por más pinta de prolijos que tengan, no quieren ni pueden imponerse a los aparatos y sólo prolongarán la agonía del país. Lo notable es que sigue habiendo gente que se ilusiona y cree que con esa gente "esta vez va a salir bien".

Para cambiar debemos asumir que tenemos por delante una larga tarea que algún día hay que empezar. No es trabajo para flojos.