
En la práctica, cuando vemos que vuelven a ser noticia las expresiones negacionistas -siempre arropadas de la inocente intención de búsqueda de una supuesta verdad histórica- casi de inmediato comienzan los ataques a las sinagogas, las pintadas agraviantes, las agresiones y demás acciones discriminatorias.
La discusión sobre la 'libre expresión' se vuelve entonces superflua.
Cuando advertimos que aparecen personajes que cuestionan el número de muertos en el Holocausto, o si existieron o no las cámaras de gas y demás aberraciones, sabemos que la verdadera intención es dibujar cierto soporte ideológico a la inexorable segunda fase que está por aparecer.
En todos los casos, de una forma u otra, por acción u omisión, los gobiernos están detrás del asunto.
El conflicto en Gaza parece que hoy es la excusa perfecta.
Una densa campaña mediática hace de apoyatura a un 'relato' absolutamente tendencioso que pretende ignorar u omitir los horrendos crímenes cometidos por los terroristas y los fundamentalistas.
Entonces las comunidades se estremecen en un ataque de piedad aguda hacia determinados grupos de damnificados, que existen -obvio- pero que no son los únicos ni mucho menos.
Y los titulares de todos los medios nos saturan con esas noticias, mientras ignoran olímpicamente otras, mucho más graves.
Bueno, estas cosas no suceden por casualidad.
Aprovechando la 'matriz antisemita' que mencioné con una cita en el post anterior, parece obvio que si un terrorista mata a dos docenas de niños en un transporte escolar no es algo que se vea bien, pero la culpa en forma automática se dirije a las víctimas, ya que el asesino es solamente un 'miliciano' que está defendiendo sus derechos.
Y si se produce una respuesta con represión, surge nítida la 'crueldad' y la 'desproporción'.
En ese contexto -que es el real- creo que plantear la prohibición o la penalización del negacionismo como un atentado contra la libertad de expresión es bastante ingenuo.
Es muy posible que en algunos ámbitos pueda discutirse el tema con ecuanimidad y decencia, y siento que sería muy injusta si no lo reconociera.
Pero en la inmensa mayoría de los casos no es así, y se trata solamente de una artimaña sutilmente orquestada para crear el clima propicio para las acciones discriminatorias próximas.
En un mundo perfecto e ideal no existirían las leyes, porque todo el mundo sabría que hacer, pero falta mucho para eso.
En relación al anti-sionismo, afortunadamente Israel es desde el punto de vista militar lo suficientemente sólida como para defenderse, y creo que bastante bien.
Pero respecto del antisemitismo -la matriz- que es su raíz, no se puede hacer mucho más que denunciar.
Hoy por hoy los terroristas y fundamentalistas se van a encargar de mantener viva la llama.
Pero las cosas no son solamente blanco y negro, y me quedó hablar de un grupo bastante numeroso -tal vez mayoritario- que no analiza el asunto en profundidad y que padece de un cripto-antisemitismo inconsciente que lo condiciona sin que pueda darse cuenta.
Bueno, escribí de corrido sin revisar y me dispersé bastante, espero que me tengan paciencia.
La idea fuerza del post era plantear con seriedad el tema del negacionismo y sus implicancias, pero no en el mundo abstracto sino en el real.
Y saber que opinan al respecto, obvio.