Hay algo podrido en Dinamarca.
La frase shakespeareana viena a cuento del afán del Gobierno K por convertir el absurdo de las papeleras en un tema que galvanice a la opinión pública. Ya varios obsecuentes hablan de que el conflicto ha "malvinizado" a la sociedad, cuando en realidad salvo los entrerianos creo que la gran mayoría mira perpleja la escalada de la discusión, y cuando salvo en el fútbol, los yoruguas son para todo el mundo casi como otra provincia argentina.
El propio Néstor, en uno de sus discursos mal hilvanados dijo que la protesta entrerriana era un "Causa Nacional", y la calificó de "lucha ejemplar". Evidentemente, ejemplo de tantos y tantos cortes de ruta que el gobierno ampara, y banca por acción u omisión.
Hace unos días desde la radio que fogonea el conflicto en Gualeguaychú incluso se hablaba de accionar militarmente. Parece un despropósito, pero el primero en mencionarlo fue
el propio Busti, cuando explicó la necesidad de recurrir a La Haya.
La Argentina, que aprobó los proyectos uruguayos en el seno de la Comisión Administradora del Río Uruguay (CARU) ahora desconoce lo aprobado -repitiendo una típica actitud nacional- y de paso aunque pregona defender al Mercosur, declara que no es ámbito para discutir el tema, con tal de justificar la ida a La Haya.
Para aumentar el ridículo, el canciller dice que le va a pedir a ese tribunal una "
medida cautelar" para parar las plantas. ¿Una medida cautelar? ¿Cómo si fuera un tribunal ordinario?¿Como si se pudiera contrariar una decisión soberana de un estado, en su propio territorio?
No puede ser que sean tan estólidos, tan ignorantes. Tan absurdamente municipales.
Algo quieren lograr con este circo, y si algo tiene de cierto lo de la malvinización es que acá se inventa un conflicto para tapar otro.
Ahora, cuál es ese otro? No lo se. Pero algo huele muy mal, y no es precisamente el humo de Botnia y ENCE.