
Corría 1974 cuando los obreros de las tres empresas metalúrgicas de Villa Constitución se plantaron contra la dirigencia de la UOM de Lorenzo Miguel, y cometieron el delito de lesa-peronismo de elegir una conducción sindical de izquierda, lo que desató una violenta represión por parte de grupos parapoliciales en marzo de 1975 que prácticamente tomaron por asalto la ciudad, ocuparon las fábricas y por la fuerza sofocaron al movimiento sindical villense, que a pesar de las detenciones y los asesinatos mantuvo una huelga por casi dos meses.
Las fábricas eran Acindar, Metcon y Marathon.
Metcon, que era filial de Ford fue vendida y pasó con el tiempo a denominarse Paraná Metal. Después de tambalear y estar al borde del cierre en 2009 cayó en manos de Cristóbal López , uno de los santacruceños llegados a más en la era K.
Ahora, López se abrió de la firma que está al borde de la quiebra, lo que puso otra vez en pie de guerra a su personal, que ya ha conseguido que la CTA llame a un paro nacional, que seguramente no será más que simbólico pero que igual que aquellos días del 74 va a demostrar de qué lado están los gremios oficiales. Sería un magnífico cierre de la circularidad que un tercer "villazo" sea reprimido por las patotas de los Jóvenes Idealistas.
(PS: el episodio de Villa en el 75, según dicen, es la fuente de la novela No habrá más penas ni olvido, espectacularmente llevada al cine por Olivera. De paso, interesante el nombre que tuvo en inglés "Funny dirty little war")