Miremos el lado bueno.
Esto es como atar una persona de los pies y colgarla de un piso 20 y luego preguntarle si está bien así o si prefiere que la suelte y la deje caer.
Con los precios creo que está pasando lo mismo. Y, mirándolo así, que aún haya un 30 o 40% de la gente que no apruebe este sistema - en el peor de los casos considerando quienes publican la encuesta - es un poquito esperanzador.


