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24 de noviembre de 2015

Hitos

A partir del domingo, podríamos afirmar que el PRO y Mauricio Macri han logrado coronar con la segunda vuelta una serie de hitos bastante notables en la historia institucional y política del país.

  • Primera fuerza política de centroderecha (diluída, bajas calorías, culposa, lo que quieran, pero de centroderecha) en alcanzar un gobierno de nivel provincial.
  • Primera fuerza política post-2001 en alcanzar un mandato de nivel provincial y en conservar ese mandato durante un segundo período (técnicamente podríamos meter acá a la facción del ARI que encabezó Fabiana Ríos en Tierra del Fuego, pero como se convirtió en otro apéndice parasitario del FPV, pongámoslo en duda...)
  • Primera fuerza política post-2001 en llevar a cabo un proceso de internas para elegir al candidato a suceder al fundador de dicha fuerza en un cargo ejecutivo (las internas de este año entre Michetti y Larreta) sin que ese proceso haya resultado en una ruptura partidaria.
  • Primera fuerza política post-2001 en transferir el mando de un cargo ejecutivo del fundador del partido a un sucesor de la misma fuerza (bah, supoooooooooongo que podríamos darle esta cucarda a Martín Sabbatella en Morón cuando le pasó el mandato de esa baronía a Lucas Ghi en 2009).
  • Primera fuerza política ni peronista ni radical en llegar al gobierno de la Provincia de Buenos Aires.
  • Primera fuerza política en gobernar simultáneamente la Nación, la Provincia de Buenos Aires y la Ciudad de Buenos Aires desde la reforma constitucional de 1994 (técnicamente podríamos contar el trienio 2003-2006 en el que estuvieron Nefástor en Nación, Felipe Solá en Provincia y Aníbal Ibarra en Capital, pero más allá de tirar para el mismo lado no había mucho en común entre los tres)
  • Primer Presidente de centroderecha (de nuevo, con las salvedades que quieran pero de centroderecha) en ser elegido constitucionalmente tras la aprobación de la Ley Sáenz Peña.
  • Primer Presidente en llegar al cargo mediante una segunda vuelta, con el agregado de haber podido dar vuelta el resultado de las elecciones generales.
  • Primer Presidente desde 1916 (o desde 1943, si queremos sacar a Justo, Ortiz y Castillo por pruritos de pureza electoral) que no es ni peronista, ni radical ni militar.
  • Primer ingeniero en llegar a la Presidencia desde 1932 si contamos a Agustín P. Justo o desde 1981 si contamos a Leopoldo Galtieri.

Pero claro, todavía le faltan algunos hitos bastante importantes y bastante complicados por alcanzar.

  • Ser el primer Presidente en gobernar sin tener la mayoría o la primera minoría en el Senado y en la Cámara de Diputados.
  • Ser el primer Presidente de un conglomerado multipartidario (veremos si se da el sueño de los radicales y se transforma en una "coalición de Gobierno") en lograr mantener la cohesión entre las fuerzas que lo respaldan.
  • En 2017, ser el primer Presidente no peronista en incrementar sus bancadas en ambas Cámaras en una elección de medio tiempo (técnicamente Alfonsín lo consiguió en las legislativas de 1985, pero podríamos decir que se canceló con la derrota de 1987).
  • En 2019, ser el primer Presidente constitucional no peronista desde 1928 en terminar su mandato en tiempo y forma. O sea, en sobrevivir con el peronismo como oposición.
  • En 2019, ser el primer Presidente constitucional no peronista en ser reelegido para un segundo mandato, o en su defecto, el primero desde 1928 en entregarle la banda a otro Presidente no peronista.

Veremos si logra sumar esos otros hitos a los que ya consiguió.

En lo personal, espero que lo logre.


7 de agosto de 2015

Sobre la responsabilidad individual y la MCB retroactiva



Al pasar, otro aporte a la reflexión preelectoral.



Un clásico para la reflexión de la veda electoral

21 de julio de 2015

Lo que dejó la noche del domingo

Algunas reflexiones acerca de lo que pasó el domingo en la Ciudad de Buenos Aires, después de dos días de enfriar un poco la cabeza:

Para empezar, haya sido por una ventaja minúscula o no, la victoria de Rodríguez Larreta se vuelve algo bastante meritorio si tenemos en cuenta que:

  • Se logró contra todo el resto del arco político nacional: la PPP (progresía porteña pelotuda), el kirchnerismo, el radicalismo y la zurda cavernícola, unidos en un rejunte fenomenal que de haber ganado habría tenido menos futuro que un Concorde piloteado por Vicky Xipolitakis.
  • La consiguió el PRO tras ocho años de desgaste en el ejercicio, para bien o para mal, del gobierno de la ciudad, con los múltiples flancos abiertos que eso dejaba (y que Lousteau pudo atacar).
  • Fue conseguida sin la ventaja que representó en 2007 y 2011 tener enfrente al kirchnerismo; votar a Lousteau en esta vuelta no fue para el antimacrismo local el acto de batraciofagia sin Hepatalgina que habría sido votar a Filmus, y por ende a Él y a Ella, en los dos últimos ballottages porteños.
  • Se logró con un candidato que, seamos honestos, tiene menos carisma que un buzón.
  • Se le ganó a un candidato que, sacando su alta dosis de progresía pelotuda y la infinidad de críticas que se le pueden hacer, tenía hasta más perfil PRO que el propio Larreta, siendo que Lousteau reunía (por lo menos en mayor grado que Larreta) los atributos de juventud, profesionalismo y relativa desideologización que el PRO siempre trató de encarnar.
  • Se consiguió a pesar del comprensible hartazgo que generaba en el electorado tener que ir a la tercera elección en tres meses (y a la segunda en dos semanas), y de la doble sangría de votantes provocada primero por la idea de que el resultado ya estaba cocinado previamente y después por el comienzo de las vacaciones de invierno.

Con todo eso en mente, ganar por tres puntos pasa a ser algo bastante decente.

Terminando con esta disección postmortem del domingo que vivimos en peligro y pasando a otros aspectos...