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4 de febrero de 2010

Las verdades del galleguito



El diseñador Adolfo Dominguez, nacido en Orense, se despachó contra un montón de tópicos relacionados con el trabajo y la llamada protección al trabajador que son poco menos que sagrados en España. Entre otras cosas pidió el "despido libre".

También se despachó contra el sistema educativo:

"Las familias se van a cenar fuera dos veces a la semana, pero no pagan por la educación, que creemos que tiene que ser gratis"

"Hay obsesión, diría delirio, por la igualdad. ¿Por qué se machaca a los superdotados o al 5% que son mejores que los demás?"

Sobre los servicios sociales:

"Zapatero, el defensor de los servicios sociales, se puedan pagar o no, que ya están los alemanes para pagarlos"


Lamentablemete estas verdades las cantan sólo algunos empresarios, los que están jugados por la crisis y no tienen nada que perder por meterse contra el Estado.

15 de diciembre de 2009

Aristocracia

En la españa del casi 20% de desocupación los que tienen contrato indefinido (relación de dependencia) son casi intocables y los que los tienen temporales son los que pagan el pato.

Como dice José García Domínguez en Libertad Digital , se trata de la aristocracia de los que tienen el empleo asegurado frente a los "jóvenes del Tercer Estado".

8 de julio de 2009

Creencias



Más suicidios y crímenes con la crisis

La caída de las inversiones, el aumento de los despidos o ese creciente miedo al futuro que se palpa en el ambiente no son las únicas consecuencias de la recesión económica que vivimos. La crisis también podría incrementar la tasa de suicidios y homicidios, a juzgar por los resultados de un interesante trabajo.

El Mundo (España)

Vivimos en tiempos en los que predominina el agnosticismo. Eso dicen. La gente se aleja cada vez más de la religión en los países desarrollados por tener ésta raíces irracionales.

Sin embargo en algunos aspectos estamos ahora como los antiguos que pensaban que los fenómenos climatológicos se debían a la voluntad de deidades eternas, aunque las deidades que nos ocupan ahora son más terrenales.

¿A qué se puede achacar sino esta pasividad de muchas sociedades ante el alarmante aunmento de las de desocupación sin hacer nada ante ello, como si se tratara de un castigo impuesto por un ser superior cuyas decisiones podemos cuestionar?

Gran parte de la falta de oferta de puestos de trabajo se debe al exceso de regulaciones laborales, imposición de sueldos mínimos y abusivos impuestos al trabajo que deben tributar los empresarios al contratar un empleado.

La gente soporta mansamente toda esa parafernalia de limitaciones a la libertad de trabajo como si su supuesta efectividad fuera algo incuestionable y el deber de su cumplimiento estuviera establecida en los diez mandamientos.

Vendría bien aplicar el pensamiento racional en estos casos y perder el miedo a cuestionar las bases económicas de la sociedad actual.

Eso si realmente interesa dejar de pensar como los antiguos...