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6 de agosto de 2010

Botines


Los árabes consideran a los zapatos una inmundicia. La palabra en sí es usada como un insulto.
Para mi en cambio merecen un debido reconocimiento. Como la sábana y el mantel, de la canción de María Elena Walsh "trapos del ser humano, si humano lo dejan ser".
Así que hoy al despedir a un viejo par de botines, veteranos de trabajo, lluvia, barro, se me ocurrió -previo retrato y photoshop- dedicarles éste post.

26 de noviembre de 2009

Otra hornada



Ayer me tocó cerrar y definir las regularidades en la Facultad.
Cuando revisaba las planillas de asistencias caí en la cuenta que el de 2009 ya es el 10º curso que tuve a mi cargo, y que ya llevo 17 años en la docencia universitaria.
Espero que a alguno de los (¿1.000, 1.500?) pibes que me oyeron en estos años les haya podido aportar algo.


16 de abril de 2009

Patriotismo

Anoche al apagar la PC entre las últimas noticias leídas veía que un hombre agonizaba luego de que lo balearan al intentar evitar el robo de su auto.  Esta mañana la noticia concreta era que el camionero Daniel Capristo había muerto camino al hospital, llevado por sus vecinos, después de que una basura de 14 años le vaciara el cargador de una pistola, cuando él pensó que al llevarse a su auto se llevaban también a su hijo. 

Por radio escuché al hijo mayor (24 años), diciendo las cosas más bellas que pueden decirse de un padre, y preguntándose cómo se sigue y como se evita que él o su hermano menor tengan que ir a otro país para poder vivir en paz. En la emoción del momento dijo algo valiosísimo: "no quiero irme, quiero morirme acá, como mi papá". El pobre Facundo, a lo mejor sin saberlo, estaba apelando al significado más antiguo de Patria: la tierra donde están tus padres (enterrados, en el sentido romano del término). 

Tenemos esa tierra, tengo esa tierra. No podemos dejar que pase lo que pasa. Si no nos vamos, son otros lo que deberán irse. Hay que hacer algo para merecer la tierra en la que reposan nuestros padres y nuestros abuelos. 

21 de febrero de 2009

Angelus


dedicado a Rachel, que tiene el don de creer


En esta época de SMS, correo electrónico, y otras formas eficientes y eficaces de mandar mensajes, parece que no queda espacio para las entidades que desde tiempos bíblicos cubrían el rol de anunciadores de novedades de origen divino.

Para los católicos pocos episodios son tan caros como la entrega de uno de esos mensajes: cuando Gabriel le anuncia a María su futura maternidad. ( Lucas 1; 26-38) ; episodio que merece por lo menos desde  el siglo XI que se lo recuerde diariamente con una llamada a la oración específica, el Angelus.

Por cierto que la Enciclopédia Católica menciona que el término ángel proviene del griego aggelos y este de la voz hebrea מלאך que significa "mandado por", verbigracia mensajero.

Leo en la Enciclopedia Judía que las escrituras establecen claramente ese rol de nexo en la comunicación entre Dios y los hombres. No me queda muy claro en que momento se deduce para el gremio un estricto organigrama para el que la tradición católica fija nueve órdenes: en la Primera Esfera, serafines, querubines, y thronos. En la Segunda, Dominios, Virtudes y Poderes; en la Tercera, principalidades, arcángeles y ángeles. De todos, sólo los de la tercera esfera cumplen tareas de enlace entre el cielo y la tierra.

El tema es que estos mensajeros, que parece que tuvieron mucho trabajo en tiempos bíblicos y los cubiertos por los evangelios, se mantuvieron -al menos según la tradición y el arte- activos durante buena parte de los tiempos paleocristianos, en la edada media, y en el renacimiento. Se cuenta que aparecían indicando dónde fundar ciudades, cuándo combatir batallas, deteniendo a los bárbaros y clausurando tiempos de epidemia; cumpliendo su misión exentos de maldad, pero no por eso negándose a la violencia. Los reyes, dicen, acataban, y ciudades enteras daban testimosio de su aparición.

Con la ilustración, parece que las tareas de comunicación se les fueron haciendo mas escasas. Apenas en alguna decoración eclesial se los tenía en cuenta. La modernidad los terminó de arrinconar, y salvo en el catecismo -con la figura del ángel de la guarda, incorporada por San Ambrosio, a pesar de las advertencias en contra del propio San Pablo (Colosenses 2;18), parece que se eclipsaron quedando relegados a estampitas de comunión y bautismo.
Alguno se preguntará a qué viene esta diatriba. El caso es que hace unos días escuchaba a uno de estos opinólogos-chamánicos-fengshuísticos, que llevan en el balero la sopa insoportable de la posmodernidad recomendando a la gente profundizar el culto a "sus" ángeles. Como no creyente que soy, y como repetidamente lo he dicho en el blog respeto y admiro al que cree. Pero todo tiene límites.
Me imaginaba -dando un centímetro de soga a la fantasía- si uno de esos entes existiera en realidad, y se moviera entre nosotros, cuánto demoraría en sacar la espada para fijar de un tajo su posición. Y me preguntaba si este vale-todo sincrético que sirve de asilo a tanta gente -capaz de convencerse que una entidad celestial les va a cuidar el potus, pero que niega todo valor a las religiones formales- no es la peor forma de no creer.

Quién sabe. A lo mejor son meras especulaciones para buscar amparo en el ateísmo (no militante) que llevo encima.
(En la foto, el arcángel Miguel envainando la espada, anuncia el final de la peste de 590 en Roma. Estatua de Peter Anton von Verschaffelt, en el castel Sant'Angelo. Foto mía, convenientemente retocada)

2 de noviembre de 2008

Mevaseret Sión


Según mi opinión, no existe ninguna cosmovisión judía en el sentido filosófico de la palabra.
El judaísmo me parece casi exclusivamente una posición, una actitud moral con respecto a la vida.
Creo que es más bien el resumen de los conceptos de la vida, encarnados en el pueblo judío, que el contenido de los preceptos y leyes expuestos en el Pentateuco e interpretados en el Talmud.
Los dos constituyen para mí los más importantes testimonios para el gobierno de la concepción judía del mundo, en los tiempos antiguos.
La esencia del concepto judío, según mi parecer, es la siguiente: la afirmación de la vida en todos los seres.
La vida de cada individuo sólo tiene sentido si está al servicio del embellecimiento y la nobleza de todo lo existente.
La vida es sagrada, esto significa que es el supremo valor, del que dependen todos los demás.
La santificación de la vida supraindividual trae consigo la estimación suprema de todo lo espiritual -todo ello constituye un rasgo especialmente característico de la tradición judía.
El judaísmo no es un dogma frío.
El dios judío es sólo la negación de la superstición, un resultado imaginario de su eliminación.
Es también una tentativa de fundar sobre el miedo una ley moral, que no deja de ser una tentativa lamentable y deshonrosa.
Sin embargo, me parece que la profunda tradición moral del pueblo judío se emancipó en una medida muy considerable de ese temor.
También es claro que el 'servir a Dios' fue equiparado con el servir a los seres vivientes'.
A favor de esto han luchado incansablemente los mejores espíritus entre el pueblo judío, en especial los profetas, y Jesucristo.
Resulta así que el judaísmo no representa ninguna religión de carácter trascendente: se relaciona sólo con la vida que vivimos, palpable en cierto modo, y no aspira a otro fin.
Por ello me resulta dudoso que pueda llamársele 'religión', en el sentido corriente de la palabra, puesto que del judío no se requiere ninguna 'creencia', sino la santificación de la vida, en el sentido suprapersonal.
Pero aún hay algo más en la tradición judía, que se manifiesta en algunos de los salmos.
Es una alegría embriagadora, la admiración de la belleza y de la sublimidad de este mundo, del que el hombre sólo puede percibir una ligera imagen.
Es el sentimiento del que extrae su fuerza espiritual la verdadera investigación científica, que también parece poder exteriorizarse en el cantar de los pájaros.
Y en este sentido, el vínculo con la idea de Dios sólo se manifiesta como un candor infantil.
¿Es característico del judaísmo todo lo que acabamos de exponer?
¿Vive también en algún otro pueblo, bajo distinto nombre?
En forma pura no vive en ninguna parte, ni en el judaísmo, donde el exagerado culto de la letra ha eclipsado y oscurecido la doctrina original.
Pero, no obstante, yo veo en el judaísmo una de sus más vívidas y más puras realizaciones.
Y ello es especialmente válido para la base de esta cosmovisión, que reside en la santificación de la vida.
Es característico que en el precepto de guardar asueto y santificar el día sábado, fueron incluidos también, de manera expresa, los animales
de trabajo: hasta tal punto se sentía como un ideal la exigencia y la necesidad de solidaridad entre todos los seres vivientes.
Más fuerte aún es la expresión del requerimiento de solidaridad de todos los hombres, y no es mera casualidad que las reivindicaciones socialistas hayan sido planteadas, en su mayor parte, por judíos.
Pero, hasta qué grado se eleva la conciencia de la santidad de la vida en el pueblo judío, se pone de manifiesto de manera muy hermosa en una pequeña frase que pronunció Waher Rathenau durante una conversación que sostuvimos los dos: 'Cuando un judío dice que va por placer a una partida de caza, no le crea: es mentira'.
Es imposible dar una expresión más sencilla del concepto de la santidad de la vida, que la que vive el pueblo judío.

Este es mi pueblo

...
Torá sin jesed (benevolencia) no es Torá. La Torá de la mujer es el jesed.
Como está escrito en la Torá: 'Moshé ascendió a D'os y Él lo llamó desde la montaña diciendo: Así dirás a la casa de Iaacov y relatarás a los hijos de Israel' (Shemot 19).
Al decir 'la casa de Iaacov', el versículo se refiere a las mujeres, y al decir 'los hijos de Israel', se refiere a los hombres.
Además, al referirse a la casa de Iaacov la Torá dice 'así dirás', mientras que respecto de los hijos de Israel, el texto dice 'relatarás'.
Y esto nos enseña que a nosotras se nos debe hablar con una voz suave, y no en forma dura y firme, porque somos más sensibles.
En verdad, no es necesario hablarnos con un tono de voz fuerte o estricto porque somos delicadas y fuimos educadas para agradar, y es por eso que podemos entender las cosas de esta misma manera, y un tono de voz suave es suficiente para que nosotras comprendamos.
Pero si todo el propósito de Moshé al hablarnos fue pedirnos que aceptemos la Torá... ¿por qué fuimos mencionadas primero?
Estas palabras no se refieren sólo a la aceptación de la Torá sino que tienen un significado oculto.
Lo que nos transimitió fue nuestra misión, nuestro propósito en la vida.
A nosotras se nos dijo que seríamos las que transmitiríamos el mensaje.
Tendríamos que hacernos cargo de ser las maestras de nuestros niños.
Y ésta es la razón por la cual nos habló primero, dándonos prominencia, porque las enseñanzas de una mujer significan mucho más para cualquier niño que las de un hombre.

'Eleva tu voz poderosa... clama sin miedo' (Isaías 40:9) dice el profeta, en una exhortación realizada a la mujer, porque inusitadamente la mensajera de Sión (Mevaseret Sión) es una figura femenina, y al mismo tiempo, las Escrituras nos recuerdan 'Déjame oír tu voz porque tu voz es dulce' (Cantar de los Cantares 2:14).

Indestructible y dulce es mi fe.