Si uno sigue el la línea Buenos Aires-Caracas, Caracas-Teherán, el asunto del acuerdo deja de ser tanto una sodomización de la justicia argentina y una entrega de la soberanía para convertirse en algo todavía mucho peor, la alineación del bolivarianismo revolucionario y sus aliados naturales (vg el kirchnerismo) con uno de los peores rogue states del momento.
Cuánto falta para la gira norkoreana de Cris?