Un poco de belleza para
alegrar el ánimo en un domingo me parece necesario. En este caso, la
elegancia de la ropa interior femenina de seda me brinda la ocasión. Esta ropa
siempre ha sido una de mis debilidades. No, NO uso ese tipo de ropa, no sean malos
bichos, ni tengo un fetiche con ella.
Me
refiero a que me parece el uniforme de combate por excelencia de una mujer sexy
y elegante que tiene claro cómo hacer que a un tipo se le acelere el pulso y se
le seque la boca por el alto contenido erótico que promete una mujer que se ha
tomado la molestia de vestirse así para estar con uno.
Una breve visión de
una pierna femenina que deja entrever una media con portaligas, puede tener
efectos devastadores sobre un tipo. Bien lo sabían las señoritas de los años 70
cuando adoptaron la minifalda y se subían a tu auto cuando las pasabas a buscar
para ir a bailar...
Es
innecesario decir que no me refiero solamente a las de las fotos sino que
cualquier mujer que tenga este sentido del fuego sagrado y lo sepa llevar, es
una bendición para el hombre que la ha motivado y que, al verla, sabrá
que tiene mucha suerte y que tendrá que estar a la altura de las
circunstancias...
Los
mayores que tuvimos una juventud donde la cómoda, pero antiestética, pantyhose
(en Argentina conocida como medibacha ¡Agh!) aún no existía, pudimos
disfrutar de este tipo de visión. Y luego de la invención de esa horrible
"prenda" de vestir, la tuvieron solamente aquellos afortunados que,
de cuando en cuando, encontraban a una señorita de fuste o, como dicen los
españoles, una mujer de bandera..
Y
si alguno nunca vió esto en vivo y en directo, no experimentó el placer del
tacto de la seda ni escuchó el frufrú que produce ésta cuando se mueve la mujer
deseada, lamento decirle que se ha perdido algo muy importante.
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