Hace dos días, alguien se ocupó en Brasil de difundir una foto que muestra el motor que mueve a la gran mayoría de los políticos de la gran mayoría de Hispanoamérica. Hay excepciones, claro, pero son escasas y en escasos países, por lo menos según lo muestra cada año la Fundación Konrad Adenauer.
El asunto es que la foto en cuestión viene a mostrar algo que todos imaginan, pero que pocas veces se ve así, tan claramente. Es como levantar el capot y ver la máquina que empuja a los gobiernos de la región y explica tanto gesto y tan poca gestión.
Son 800.000 dólares en efectivo, en su equivalente en reales, secuestrados cuando dos funcionarios del PT fueron detenidos al intentar comprar información para esuciar a los rivales, un "carpetazo", como los que acá arma el Estado desde la Secretaría de Inteligencia.
La imagen, a lo mejor, tiene algo de peso en la decisión de los brasileños, que aunque le aparentemente reeligen a Lula, lo fuerzan a una segunda vuelta en lugar de una victoria de orejitas paradas, como parecía. Y le dieron 40% de votos al candidato opositor, lo que hace unos meses parecía imposible. Una lección que vale la pena estudiar a fondo.