Luis me ganó de mano. Antes de que llegara a poner aquí una presentación de nuestro hombre en tierra alemana, se presentó en público en éste post.
Para mi es una satisfacción tener acá a Astur-Leones, a quien leía y leo en Desde el Exilio, y que además es quien me invitó en su momento a sumarme al proyecto Hispalibertas.
Espero que se sienta como en casa.
1 de febrero de 2007
Mi nombre es Luis I. Gómez...
... leonés del viejo Reino de León (España), exiliado en Alemania voluntariamente donde me peleo todos los días con los deberes que me impone mi pequeña empresa de biotecnología. Soy liberal, y amante de la libertad. A modo de retrato idelógico les dejo una cosita que hace tiempo publiqué en mi blog personal:
"La idea de la libertad es tan vieja como la humanidad y nos la encontramos allí donde los hombres disfrutan y se alegran de su vida y de su individualidad. Fué en Europa donde esta idea, portadora en sí misma de la más hermosa y más audaz esperanza de la humanidad, se desarrolló hasta formar una filosofía coherente. Podemos decir que la libertad, más que tratarse de un producto de Europa, es la idea que generó el concepto de la Europa moderna. Ha sido la libertad individual la que ha hecho posible el gran nivel de prosperidad, de cultura y de conocimiento de los que aún hoy nos alimentamos. No fué un “pueblo” europeo, sino una mezcla singular de hombres diferentes, no fueron las fuertes políticas, sino precisamente su debilidad, no fué un Estado unitario, sino la sinergia de innumerables pequeñas unidades , no fué un jefe, ningún emperador, ningún estadista: fué el “hombre pequeño”, el de la calle, hombres como tú y como yo, en su particular aspiración a una vida mejor, quienes dieron cuerpo y alma a la idea de LIBERTAD. Pero la libertad no es sólo una idea. La libertad es un hecho tangible. Es la capacidad del hombre para elegir sus acciones consciente- y autónomamente. Desgraciadamente, sólo un puñado de hombres saben que son libres. La “falta de libertad” es una ilusión persistente. Esta superstición, la de la “no-libertad”, se basa en poderosas mentiras, según las cuales los hombres no determinan libremente sobre sus actos, sino una instancia exterior, las más de las veces superior e inaccesible. La más vieja de estas supersticiones es la de las fuerzas de la naturaleza, los fantasmas y demonios que determinan la acción humana. Los fantasmas y demonios del hombre moderno se esconden bajo nuevos nombres: clase, raza, pueblo, estado. Aquél que cree que la cultura, la prosperidad, la seguridad, la formación, la solidaridad sólo pueden ser generadas y administradas por un poder externo - el Estado, los Dioses, el “Pueblo” - y no por la acción individual de cada uno de nosotros, aspirará a controlar este poder. Así nacen los Imperios, las naciones, las castas, las iglesias, los partidos políticos… Para ellos la libertad significa solamente “cogestión”, o idolatría o identificación con un “pueblo”.
No olvidemos que han sido precisamente esas supersticiones las que dejaron ciudades en ruinas y montañas de cadáveres tras de sí durante los siglos pasados. No debemos permitir que también este siglo pase a ser un siglo de economía planificada, de guerra, de tiranías y genocidios en nombre de los mismos fantasmas y demonios de siempre.
Desgraciadamente, empero, el nuevo siglo comienza de manera similar: políticos irresponsables dirigen de nuevo sus países hacia el más puro intervencionismo en nombre de la crisis global económica y de principios inventados. Otra vez se hace responsable a la libertad individual de los males que nos agobian. Los predicadores del totalitarismo se alzan de nuevo y de buen grado, buscando desesperadamanete cabezas de turco. Ante la crisis que se avecina en los países de “socialismo suave” occidentales(la del socialismo duro terminó esperpénticamente no en manos del capitalismo, como muchos creen entender, si no en manos de la socialdemocracia, que es el pensamiento único en la europa de hoy), podemos ya adivinar las antiguas disputas, los polvorientos discursos, las marchitas consignas. Mientras que las erróneas políticas socialdemócratas destruyen puestos de trabajo y la penosamente lograda prosperidad, la cólera de unos se orienta hacia los extranjeros y, más recientemente, hacia todo lo que huela a islam, la cólera de los otros cae sobre los “neoliberales” y “turbocapitalistas”. Los lemas son casi los mismos que en el último siglo, los paralelos históricos aterradores.
Me declaro activista en defensa de las libertades individuales.
Defensa frente a todo aquel que pretenda arrebatarnos nuestra capacidad de actuar por nosotros mismos. Y no importa desde dónde lleguen los cantos de sirena: un partido, un líder, una fe, una idea de nación, la “derecha” o la “izquierda”… La defensa de la libertad es siempre una defensa independiente, muchas veces solitaria, que requiere, ante todo, grandes dosis de responsabilidad."
Rubén, querido amigo, mucha gracias por poner esta tribuna a mi disposición. Espero poder aportar mi granito de arena en BlogBis.
"La idea de la libertad es tan vieja como la humanidad y nos la encontramos allí donde los hombres disfrutan y se alegran de su vida y de su individualidad. Fué en Europa donde esta idea, portadora en sí misma de la más hermosa y más audaz esperanza de la humanidad, se desarrolló hasta formar una filosofía coherente. Podemos decir que la libertad, más que tratarse de un producto de Europa, es la idea que generó el concepto de la Europa moderna. Ha sido la libertad individual la que ha hecho posible el gran nivel de prosperidad, de cultura y de conocimiento de los que aún hoy nos alimentamos. No fué un “pueblo” europeo, sino una mezcla singular de hombres diferentes, no fueron las fuertes políticas, sino precisamente su debilidad, no fué un Estado unitario, sino la sinergia de innumerables pequeñas unidades , no fué un jefe, ningún emperador, ningún estadista: fué el “hombre pequeño”, el de la calle, hombres como tú y como yo, en su particular aspiración a una vida mejor, quienes dieron cuerpo y alma a la idea de LIBERTAD. Pero la libertad no es sólo una idea. La libertad es un hecho tangible. Es la capacidad del hombre para elegir sus acciones consciente- y autónomamente. Desgraciadamente, sólo un puñado de hombres saben que son libres. La “falta de libertad” es una ilusión persistente. Esta superstición, la de la “no-libertad”, se basa en poderosas mentiras, según las cuales los hombres no determinan libremente sobre sus actos, sino una instancia exterior, las más de las veces superior e inaccesible. La más vieja de estas supersticiones es la de las fuerzas de la naturaleza, los fantasmas y demonios que determinan la acción humana. Los fantasmas y demonios del hombre moderno se esconden bajo nuevos nombres: clase, raza, pueblo, estado. Aquél que cree que la cultura, la prosperidad, la seguridad, la formación, la solidaridad sólo pueden ser generadas y administradas por un poder externo - el Estado, los Dioses, el “Pueblo” - y no por la acción individual de cada uno de nosotros, aspirará a controlar este poder. Así nacen los Imperios, las naciones, las castas, las iglesias, los partidos políticos… Para ellos la libertad significa solamente “cogestión”, o idolatría o identificación con un “pueblo”.
No olvidemos que han sido precisamente esas supersticiones las que dejaron ciudades en ruinas y montañas de cadáveres tras de sí durante los siglos pasados. No debemos permitir que también este siglo pase a ser un siglo de economía planificada, de guerra, de tiranías y genocidios en nombre de los mismos fantasmas y demonios de siempre.
Desgraciadamente, empero, el nuevo siglo comienza de manera similar: políticos irresponsables dirigen de nuevo sus países hacia el más puro intervencionismo en nombre de la crisis global económica y de principios inventados. Otra vez se hace responsable a la libertad individual de los males que nos agobian. Los predicadores del totalitarismo se alzan de nuevo y de buen grado, buscando desesperadamanete cabezas de turco. Ante la crisis que se avecina en los países de “socialismo suave” occidentales(la del socialismo duro terminó esperpénticamente no en manos del capitalismo, como muchos creen entender, si no en manos de la socialdemocracia, que es el pensamiento único en la europa de hoy), podemos ya adivinar las antiguas disputas, los polvorientos discursos, las marchitas consignas. Mientras que las erróneas políticas socialdemócratas destruyen puestos de trabajo y la penosamente lograda prosperidad, la cólera de unos se orienta hacia los extranjeros y, más recientemente, hacia todo lo que huela a islam, la cólera de los otros cae sobre los “neoliberales” y “turbocapitalistas”. Los lemas son casi los mismos que en el último siglo, los paralelos históricos aterradores.
Me declaro activista en defensa de las libertades individuales.
Defensa frente a todo aquel que pretenda arrebatarnos nuestra capacidad de actuar por nosotros mismos. Y no importa desde dónde lleguen los cantos de sirena: un partido, un líder, una fe, una idea de nación, la “derecha” o la “izquierda”… La defensa de la libertad es siempre una defensa independiente, muchas veces solitaria, que requiere, ante todo, grandes dosis de responsabilidad."
Rubén, querido amigo, mucha gracias por poner esta tribuna a mi disposición. Espero poder aportar mi granito de arena en BlogBis.
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