¿Se darán cuenta los llamados líderes de
Occidente de que van en camino de rendirse miserablemente frente al islamismo?. A la tradicional falta de ganas de luchar de los europeos preocupados por la corrección política, el multiculturalismo y la bajada de lienzos frente al extremismo se agraga el partido Demócrata de los EEUU que, en una actitud de una irresponsabilidad difícil de describir, busca que su país abandone la lucha de manera ignominiosa para conseguir el premio consuelo de instalar un Obama o una Hillary en la Casa Blanca. Las declaraciones de Pelosi, Reid, Murtha y otros pesos pesados demócratas no dejan dudas respecto del rumbo que han tomado los
liberals americanos. Si ya lo han hecho en el pasado por qué no repetirán la historia en el presente. El problema es que ahora la factura a pagar será mucho más salada.
Cuando hablo de Occidente y de líderes por supuesto que no me estoy refiriendo a la Argentina que hace lo posible por alejarse del mundo civilizado y en cuanto a líderes...
En Estados Unidos los representantes demócratas están dispuestos a huir de Irak si con ello consiguen arañar un buen puñado de votos en las próximas presidenciales. Un Bush que tiene ya poco que perder ha impuesto por el momento un veto a la decisión del Congreso y del Senado de condicionar los fondos para la guerra a un calendario para la retirada de las tropas. El problema es que, más allá de la voluntad del presidente, la opinión pública norteamericana no parece dispuesta a asumir durante mucho más tiempo el altísimo coste, y no sólo financiero, que Irak supone para la primera potencia del mundo.
Una derrota de Estados Unidos en Irak tendría un efecto devastador para todo Occidente. La huida de Bagdad sería interpretada por la yihad islámica como la primera gran derrota del imperio americano y sus adláteres europeos, demostrando hasta que punto son vulnerables. El escenario más catastrófico sería el de un Irak dominado en la parte suní por los terroristas de Al Quaeda y en la parte chií por el Irán de los ayatolás, con los kurdos creando en el norte un estado independiente. Pero esta es sólo una de las muchas posibilidades en las que podría degenerar el casi seguro enfrentamiento de todos contra todos tras la salida de las tropas de Estados Unidos. Cualquiera de ellas resulta letal para nuestros intereses.
En Europa la cosa es aún peor. Han bastado unas pocas muertes en Afganistán para que muchos gobiernos europeos, empezando por el de Rodriguez Zapatero, se estén replanteando su presencia en el país asiático. Por el momento las mantenemos confinadas en los acuartelamientos en espera del próximo golpe. Estamos de acuerdo en la necesidad de combatir el tráfico de heroína en ese país, pero no estamos dispuestos a involucrarnos directamente porque es un tema impopular entre la población afgana. Nos rasgamos las vestiduras con ante cualquier muerte involuntaria de civiles por parte de las fuerzas de la OTAN, pero mantenemos un vergonzoso silencio ante los cientos de asesinatos deliberados que los talibales y los yihadistas causan casi diariamente o lo que es peor, echamos esos muertos directamente en la saca de la Alianza Atlántica.
En Europa,
Gran Bretaña parace ser el principal objetivo de la Jihad islámica y, al mismo tiempo, el eslabón más flojo de la alianza occidental (ver también
acá) . De España, Bélgica, Holanda, Suecia, etc. mejor ni hablemos.
The ending of the Al Qaeda fertiliser bomb plot trial has posed crucial questions about the competence of MI5. In particular, the assurances we were given after the 7/7 bombings, that the perpetrators had been unknown to the security service, have been shown to be utterly false.
Disturbing as that is by itself, the case also raises yet more pressing questions about whether Britain is even now acting effectively enough against the threat to this country from Islamist terrorism.
The fact is that Al Qaeda now sees Britain as both its principal target and its principal recruiting ground. By its own admission, MI5 is monitoring no fewer than 200 terrorist networks, 1,600 identified individual terrorists and 30 known terrorist plots. It says British Muslims are being indoctrinated with horrifying speed, and more terrorists are being recruited every day.
In truth, as our leading counter-terrorist police officer, Peter Clarke, said last week, this country is facing a terrorist threat of a nature and scale it has simply never seen before. This terrorism is part of a global holy war and the dreadful thing is that it is recruiting British-born boys as its foot-soldiers against their own fellow citizens.