9 de noviembre de 2008

Celibato?


El tema del celibato es algo que parece sencillo, pero en realidad es una cuestión que yo la veo sumamente complicada.
Lo primero que me viene a la mente pertenece a mi cultura, que no vale ni más ni menos que la de los otros, -¿tendré siempre que aclararlo?- pero es la mía.
¿Que decía la Matriarca?
'Y viendo Rachêl que no daba hijos a Jacob, tuvo envidia de su hermana, y dijo a Jacob: Dame hijos, o si no, me muero'. Génesis 30:1
Estoy convencida que -de alguna manera- hay que tener un desequilibrio mental para entregarse al celibato y transformarse en monja o cura.
No sé por qué pero el tema me hace acordar de alguna manera a los travestis.
Creo también que los célibes tienen una inhumanidad y un déficit afectivo que me resulta muy dificil de entender.
El no practicar el sexo no creo que haga a nadie ni más puro, ni más espiritual, ni más virtuoso ni más moral.
El celibato para mí es una práctica totalmente innatural e inhumana, que lo único que hace es restar y complicar la existencia.
¿Es un asunto exclusivo del catolicismo y en consecuencia no puedo opinar?
La Iglesia Ortodoxa, el Budismo y el Induísmo creo que también están en eso, así que tan exclusivo parece que no es.
Me viene a la mente la historia de Jephté -Galaadita- que era un hombre valiente, hijo de una ramera, al cual había engendrado Galaad.
Y la mujer de Galaad también le había parido hijos; los cuales cuando fueron adultos echaron fuera a Jephté, diciéndole: 'No heredarás en la casa de nuestro padre, porque eres bastardo'.
Bueno, la historia es muy larga, pero termina con lo que se conoce como 'el voto de Jephté'.
Jueces 11:37 'Y tornó á decir a su padre: Hágasme esto: déjame por dos meses que vaya y descienda por los montes, y llore mi virginidad, yo y mis compañeras'
Y su hija pasados los dos meses volvió a su padre, e hizo de ella conforme a su voto que había hecho.
Y ella nunca conoció varón.
Para el judaismo bíblico la no procreación siempre fue un signo de maldición o castigo.
Bueno, se suele asociar -o al menos los medios me parece que lo inducen- el celibato de los curas con prácticas de abuso sexual.
Yo creo que esas noticias generan mucho escándalo, y entonces existe en la mayoría una percepción distorsionada que implica considerar que esas prácticas son más frecuentes en esos ámbitos.
Pero no conozco ninguna estadística que pruebe que la frecuencia ahí sea mayor que en el mundo laico.
Como parto de la base que cada uno tiene libertad y decisión para lo que se le antoje, lo mío no es una crítica ni un alegato a que se elimine el celibato que rige en algunas religiones.
No me afecta, y no me importa, y si eso les permite incluso levitar, que lo disfruten.
El sentido del post viene a ser -y lo aclaro porque últimamente parece que no me expreso bien- si desde el punto de vista conceptual ser célibe es mejor que no serlo.
Ese es el punto.
Y si hubiera algo que me demostrara en forma contundente que serlo es bueno, tendría entonces que pensarlo, porque yo, como todos y todas, quiero ser mejor de lo que soy.
Claro que tendrían que convencerme bien para que decidiera perderme del que es posiblemente el placer más grande que existe, lo cual es mucho decir viniendo de una judía rústica que está al tanto que los hombres siempre -de todo lo que existe- disfrutan más.

La imagen que ilustra el post es un cuadro de Francisco Hayez que representa a Jakob seguido por sus esposas e hijos, conocido como 'Zusammentreffen von Jakob und Esau', que viene a ser algo así como 'El encuentro de Esaú y Jakob'.
Sin duda una familia numerosa, y la imagen es todo un símbolo.
En esa época no había progres, y nadie pensaba en el 'salario familiar'.

10 comentarios:

Julio Rougès dijo...

Raquel: te expondré el punto de vista de un católico que tuvo dos tías monjas y un tío sacerdote –todos santos; o si no te gusta el término, personas sin maldad, y siempre dispuestas a hacer el bien a sus semejantes- y que primera vez, está molesto, no por lo que opinas, sino por tu descalificación de personas, prácticas e instituciones que no conoces. El punto requiere varias aclaraciones.
En primer lugar, es una exageración afrentosa decir, como lo dices, "estoy convencida que -de alguna manera- hay que tener un desequilibrio mental para entregarse al celibato y transformarse en monja o cura"; "el tema me hace acordar de alguna manera a los travestis". Dejaré de lado lo doloroso que resulta ver calificados a tres de mis tíos queridos como desequilibrados; te expondré por qué lo considero injusto, equivocado e intolerante.
El religioso que opta por el celibato no pretende disfrazarse de mujer, ni viceversa; no niega su condición de hombre o mujer, sino subordina sus tendencias fisiológicas a su dedicación a las cosas de Dios. Que a vos no te convenza, que no creas en ellas, es una cosa; lo que resulta dogmático e injurioso es que los asimiles a travestis, "con una inhumanidad y un déficit afectivo" (sic). Teresa de Calcuta no era inhumana ni afectivamente deficiente, ni Juan Pablo II, ni los misioneros que dejaron su vida en misiones de África, la India y otros lugares bastante menos acogedores que la mesa o el regazo donde apoyamos la notebook, y desde la cual –yo me incluyo- pontificamos y mostramos cuánto más inteligentes, civilizados y sexualmente normales somos que esos "deficientes afectivos" que no conoces, y que han brindado maravillosas ayudas desinteresadas al prójimo.
La iglesia católica dice que todos –no sólo los célibes- estamos llamados a la santidad, valora las familias numerosas, y en su repudio del aborto está explícita la aceptación de la sexualidad como connatural al ser humano. En ningún modo hay una condena general, al sexo; simplemente, forma parte de la consagración a Dios prescindir o limitar los goces terrenos (no sólo el sexo; Jesús ayunó durante cuarenta días, según la Biblia) para concentrar las energías espirituales en la consagración a la divinidad en forma directa, o a través del servicio al prójimo.
Aunque no comparto el pensamiento de Freud, él consideraba que la represión de los deseos sexuales, y en general la subordinación del principio del placer al principio de realidad se lleva a cabo a través de la sublimación, en el que las pulsiones sexuales o de otra índole reconvierten en su energía en algo útil o productivo. Sin la sublimación de los deseos sexuales no existiría, según Freud, civilización.
Y la represión del deseo sexual no es sólo propia de los célibes. La fidelidad matrimonial y aun a una pareja –para los que desprecian el matrimonio- suponen un celibato respecto de toda otra mujer o varón que el propio, aunque en algún momento nos parezca más atractivo, más sensual, o transitoriamente nuestro cónyuge no pueda darnos sexo la cantidad de veces que deseamos (por embarazo, enfermedad, viaje más o menos prolongado, menopausia). Si la represión de los deseos en esas circunstancias es patológica, todo marido o mujer fiel cuando el propio no puede brindar esa satisfacción, está aquejado de una deletérea perversión. En vez de ser una mujer u hombre de principios, serían anormales reprimidos. ¿Cuál es el déficit afectivo del que por amor reprime un deseo?
Esa privación del sexo, aun en un matrimonio, puede durar mucho tiempo (el cónyuge sufre un accidente y queda cuadripléjico, verbi gratia). El hecho de no abandonarlo ni traicionarlo –aunque sean privándose de la sexualidad, sublimando sus tendencias y consagrándose al servicio del compañero inhabilitado, ¿es patológico o sublime? ¿merece la burla y el psicoanálisis superficial, o el aplauso moral? Y si alguien puede hacer todo eso por su marido o su esposa, también puede hacerlo por Dios.
Por lo demás, si la represión de un deseo fuera señal de una patología y no de la subordinación del ser animal al deber ser ético, como el deseo de adquisición es instintivamente tan fuerte y probablemente genético, el taxista que se abstiene de quedarse con un fajo de billetes –aunque ganas no le faltan- sería un reprimido. Ya sé: me dirás que el sexo no hace mal a nadie, y el hurto sí. La violación de un juramente –cuyo respeto constituye un deber- sí hace mal. Destruye al matrimonio, en el caso de infidelidad –institución que, no olvidemos, impone un celibato respecto de todo el que no sea el cónyuge- y destruye a la iglesia.
Acepto que es una cuestión debatible la obligatoriedad del celibato religioso. Pero te pido que respetes y estudies los motivos –aunque no los compartas- por los que se impuso en el catolicismo (no así en el Iglesia Ortodoxa) y sobre todo, que respetes a los que voluntariamente renunciaron a un placer, consagrándose a otros objetivos (incluidos los casados fieles con cónyuges imposibilitados).

Vladtepes dijo...

Concuerdo con Julio 110%. El año pasado estuve en la Trapa en Azul,Los tipos estan en otro nivel superior de la existencia, "atemporal" es la palabra, recomiedno a todos pasarse unos días ahí, no importa la religion o las creencias.

Rāḥēl Reznik dijo...

Hoy no ha sido un día feliz en los comentarios, han habido demasiados desencuentros.
'El sentido del post viene a ser -y lo aclaro porque últimamente parece que no me expreso bien- si desde el punto de vista conceptual ser célibe es mejor que no serlo.
Ese es el punto'.
Recordado puntualmente lo que expresé -que es el centro del post- yo no me burlo de nadie ni descalifico a nadie, ni siquiera de los travestis, así que mencionarlos -no los asimilé- tiene otros motivos pero que no tienen nada que ver con lo injurioso.
Quiero decir: yo no injuriaría a un travesti por lo que es: él sabrá sus porqués y no necesita justificarse conmigo.
Pero esa connotación es marginal, como la que pienso del desequilibrio: a lo mejor ser 'desequilibrado' es bueno, a lo mejor es malo, a lo mejor es óptimo.
La mayoría de los genios y de los santos son 'desequilibrados' en el sentido que son diferentes de la media, se destacan, salen del equilibrio del promedio y superan el estándar.
Yo mismo me he definido como una loca soñadora, y es mi verdad.
Todos y todas somos un poco o mucho desiquilibrados, tenemos algún déficit afectivo, somos un poco locos, etc.
¿O es que somos perfectos?
Bueno, yo no soy perfecta.
El caso del cónyuge imposibilitado es una situación especial, que se acerca más a la excepción que a la regla, y está fuera del post.
Y si pensás que mi intención fue agraviar a tus parientes es obvio que ni idea tenía de su existencia, así que eso es un imposible.
Quiero decir, tus parientes eran según vos gente muy buena, y te creo.
Pero ¿eran buenos porque eran célibes? o ¿eran célibes porque eran buenos?
De esa manera creo que tendrías que haberlo encarado, me parece, o supongo, o me hubiera gustado más.
El caso es que las religiones que mencioné -sin profundizar y seguramente sus razones tendrán- 'imponen' el celibato en sus ministros.
Porque podría ser voluntario también, pero no: es una condición rigurosa de sí o sí.
Aclaré además que mi post no era una crítica ni un alegato por la abolición, porque directamente -también dije- no me importa lo que decidan los demás.
Bueno, como habrás advertido -espero- mi pregunta era otra, no tenía absolutamente nada que ver con lo que planteaste, y además me mandaste al frente con tus parientes a quienes ni siquiera conozco como si yo hubiera tenido la horrible intención de herirlos.
Si vos pensás que ser célibe es mejor que no serlo perfecto, esa es tu opinión, y yo no me siento ofendida porque no lo soy.
Vos pensás que el célibe subordina sus tendencias fisiológicas a su dedicación a las cosas de Dios, y me parece perfecto que pienses así, yo soy muy religiosa pero no soy célibe, y no siento esa necesidad de subordinación, pero no me ofendo ni siento que me estás menospreciando ni poniéndome una mala nota en mi grado de devoción.
Sinceramente creo que todos y todas tenemos que aprender a ser más tolerantes, y no dar por sentado que hay mala intención en los posts.
Por más que lo intentemos, este medio de comunicación tiene sus limitaciones, y hay que asumirlas.
A veces toco temas espinosos o controversiales, digo mi opinión y me encanta conocer la de los demás, que en general es opuesta o diferente, y esa es la diversidad.
Siguiendo tu línea de pensamiento yo podría fácilmente demostrar que su comentario es 'injusto, equivocado e intolerante' pero no lo haré.
Y si pensamos diferente no tenemos por qué no llevarnos bien, en tanto y en cuanto tomes conciencia que de mi parte no hubo intención de herir a nadie.
Bueno, yo tenía una tía solerona que era célibe, y era realmente -para mí- muy mala.
Tal vez si no hubiera sido célibe se hubiera abuenado un poco... o no, ¿que se yo?
Julio: charlemos amigablemente si tenés ganas, y listo.

Julio Rougès dijo...

Raquel: comenzando por el final de tu último post, acepto charlar amigablemente. Justamente me dolió, porque respeto tu persona y tus condiciones (si proviniera de alguien malo o estúpido, ni me tomaría el trabajo de contestarlo). Pero quizás te faltó prudencia para no herir susceptibilidades.
Obviamente, no pensé que tu intención haya sido agraviar a mis parientes; por supuesto que no quisiste aludir ni lastimar a personas que no conoces, pero las expresiones empleadas eran objetivamente injuriosas o al menos descalificantes, al margen de tus intenciones, que doy por sentado son buenas. Pero tendrás que convenir que no parece precisamente un elogio predicar de ciertas personas -aunque sea un colectivo indeterminado-"desequilibrio mental", parangonarlos con los travestis, "con una inhumanidad y un déficit afectivo". Y no puedes evitar que tus frases duelan a quienes han querido a esos seres, ciertamente admirables, y recordados con cariño por todos quienes los conocieron, creyentes o no.
Punto y aparte. Desde el punto de vista conceptual, y en abstracto, el celibato por sí solo no califica como superior a una persona, respecto del no célibe (soy casado, con cuatro hijos). En mi comentario creo haberlo aclarado, al punto que acepté que "es una cuestión debatible la obligatoriedad del celibato religioso".
El ejemplo del cónyuge imposibilitado si bien es una situación especial, evidencia que la subordinación del placer al deber no es una muestra de desequilibrio; el propio Freud considera que la sublimación ha sido esencial para el progreso de la humanidad.
Y queda en pie que aún el casado y el que vive en pareja asume el compromiso de ser célibe respecto de cualquier otra persona, aunque los deseos impulsen a otra cosa. Hay otras hipótesis -ausencia temporaria, quizás por varios meses, enfermedad transitoria,ciclos biológicos- que son muy frecuentes en el matrimonio, y que imponen restringir las pulsiones de la libido.
Quienes siguen una vocación religiosa no están compelidos al celibato; si no quieren ser célibes, nadie los obliga a tomar los hábitos.
Coincido que "todos y todas tenemos que aprender a ser más tolerantes"; jamás di por sentado que hubiera una intención de herir en tus posts, pero lamentablemente las frases, una vez enviadas, se emancipan de las intenciones subjetivas.
Bueno: debidamente aclarado que no hubo "animus injuriandi" de tu parte; que continúo apreciando tus comentarios, y que el celibato por sí solo no califica como superior a una persona, respecto del no célibe, seguiré pensando que el celibato es una opción libre que no merece un encuadramiento disvalioso, pero continuaré siguiendo tus posts con el respeto de siempre.
Saludos cordiales

El enmascarado) dijo...

Julio, si tu tío era jesuita y estaba en el Colegio del Salvador en los años 60 lo conocí y era un buen tipo, por lo menos desde la óptica de un adolescente. Era sencillo y se preocupaba mucho por nosotros que no éramos, precisamente, unas joyitas.

Un saludo.

Julio Rougès dijo...

Exactamente, enmascarado. De él se trata. El Padre Juan Carlos Rougés

Anónimo dijo...

Faaaa, el mundo es un pañuelo, viejo.

Marcelo dijo...

Raquel una cosa es ser tolerante y otra es tener fallos garrafales en la logica de un planteo.
Son dos cosas distintas y deben ser estar separadas porque a muchas personas cuando les muestran las fallas de la logica se ofenden alegando que las tratan con intolerancia, convirtiendose en una excusa para no querer ver sus fallos.

Zorro Network dijo...

El tema es fuerte, por que para qué estamos con cosas, estamos hechos para tener sexo, y este es una forma de expresión más.
Entonces ser célibe, pero de verdad, y de verdad lograr sublimar ese impulso, creo que implica poseer fuerza, mucha fuerza de voluntad y un estado que no se si es superior o qué, pero también creo que en ese ejercicio hay muchos que se pierden y otro tanto se degenera, lógico, de todo hay como en todas las cosas.
Saludos

Yo También SOY NAZARENO dijo...

Distinguido Julio Rougés: Yo he leído con gran asombro el debate en este espacio y habiendo conocido en forma personal y mantenido una relación de profunda amistad (casi familiar) con tu amado tío Juan Carlos Rougés - SJ, Deseo adherir a tus expresiones, pero deseo además, brindar testimonio de tu tío, quién no solo ha sido mi guía espiritual, también mi consejero y mi mejor amigo. He aprendido mucho de El, y siempre con su gesto de bondad, me ha inculcado el amor hacia la humanidad, defender las injusticias, asistir al enfermo, respetar al anciano, amar a los niños, respetar a los mayores y valorar lo supremo que para el querido Padre Juan Carlos, ha sido siempre Jesús. Gracias a su enseñanza constante, he dejado la rebeldía de adolescencia para madurar y crecer en el amor de Dios. También recuerdo haber conocido a tus dos rías, una estaba en un Colegio del barrio de Constitución y la otra tía la conocí en Rosario donde también se encontraba congregada. No he tenido un trato asiduo con ellas pero en las pocas entrevistas que he tenido con ellas, realmente no me caben dudas que tanto ellas como el Padre Juan Carlos, merecen tu calificación de "santos" porque no había más que amor y bondad en ellos.

Raúl Enrique Bibiano