17 de julio de 2012

Proceda

Recién lo escuché a Abal Medina, el jefe de gabinete.

En su discurso, exaltado, destilaba odio, rencor, del peligroso, del malvado, del vengativo.

Cristina es un bebe de pecho al lado de este desaforado que hablaba de su monopolio de la representación del pueblo, y de que los demás (que no piensan como él), aunque sean votados por una parte del pueblo, en realidad son los enemigos del pueblo, y como tales más vale que ni piensen en ir contra el pueblo, (es decir contra él).

Con cualquiera que uno hable la opinión sobre el futuro del país difiere sólo en los matices. Están los que creen que se va todo a la mierda y los que piensan que se va todo al carajo.

Ayer, caminando con un amigo por la calle 3 de Febrero, que lleva ese nombre por la victoria del interior sobre el centralismo porteño del tirano Rosas en Caseros, le comentaba que por primera vez tuve deseo real de irme del país. Paradójicamente uno piensa en irse a la mierda, cuando en realidad quiere irse de la mierda. Mi amigo, triste, me contó que sus dos hijos decidieron irse en cuanto obtengan sus diplomas universitarios.

Quizá habría una esperanza si alguien, además de tres o cuatro amigos virtuales, se acordara de vez en cuando del 3 de febrero.

No quiero estar ahí en el momento de decirle al jefe de gabinete lo mismo que alguien alguna vez tuvo que decirle a su tío.

5 comentarios:

Mariano Iraola dijo...

Yo tambien pienso irme cuando me reciba.

Max A Secas dijo...

Yo creo que hay que diferenciar entre ideologos e hijos de. Los hijos de fueron educados para pensar asi, no llegaron a eso por propia busqueda. Pero para mí por eso mismo sus convicciones no son ni la mitad de firmes que las de sus padres. Estos estan a los gritos porque les tocó el poder todavía no saben como, pero para mi no son ni la sombra de la oleada de izquierdas de hace 50 años, estos son de cotillón.

SW .357 dijo...

A mi me preocupa que el lenguaje es cada vez más violento. Y el lenguaje antecede a los hechos. Así que en cualquier momento este discurso excluyente termina a los tiros.

BlogBis dijo...

Creo que lo que dice Max es exacto: estos "revolucionarios" son burócratas de escritorio, alimentados y engordados por el erario público. Pero también creo que cuando se amenaza y se menea permanentemente un lenguaje violento la violencia termina apareciendo. Eso si, no van a ser ellos los que salgan a exponerse, van a buscar como es habitual mano de obra esclava.

Andy dijo...

Me gustaría saber si el monopolista de la representación popular alguna vez se presentó a elecciones, aunque sea en una lista sábana, y en qué puesto salió...