22 de agosto de 2013

Comparaciones


Hubo una época de mi niñez durante la cual los programas de televisión tenían enviados especiales en todas partes del mundo. Los presentadores de esos programas hablaban como mínimo inglés y seguro sabían algún idioma más. Estoy hablando de programas que ahora pueden sonar como de la prehistoria: Mónica Presenta o, antes aun: Teleshow (aclaro que ese no llegué a verlo).

Ahora solo suelen trarse a colación esos programas para recordar que no hablaban de los desaparecidos.

En esas épocas la audiencia de esos magazines televisivos se enteraban de cómo se vivía en Europa o en alguna potencia asiática. Me acuerdo de que la estrella indiscutible de esos momentos era Japón, con todo el ímpetu de su recuperación post WWII en pleno apogeo. Es posible que mi interés particular estuviera un poco sesgado porque mi papá trabajaba en ELMA (empresa de marina mercante del Estado) y solía visitar los lugares cuyas imágenes la televisión de ese entonces llevaba a mi casa.

Comento todo esto a proósito de la comparación que su excelencia hizo ayer de nuestro país con Australia y Canadá.

Creo que en los años que menciono más arriba habría sido inconcebible una comparación de este tipo, salvo que se la enunciara para establecer metas a alcanzar. Sin embargo, estamos en un tiempo en el que la TV argentina tiene reporteros que se limitan a retratar las villas miseria con sentimiento de culpa mezclado con una soterrada veneración por lo popular y profundamente nuestro. Y no hablemos de tener algún periodista que pueda balbucear un mísero espanglish que en todo caso utilizará para hacerle bromas al turista alemán de turno que camina por la calle Florida, para la diversión de los teleespectadores que olvidaron que más allá del Río de la Plata exite aun un mundo que no se ha venido abajo, que sigue mereciendo la pena conocer y que sigue estando a años luz de nuestro país.

Las palabras de nuestra presidenta no son más que un espejo en el que se refleja la ignorancia del argentino medio que se ha venido degradando a lo largo de las pasadas décadas, que creerá a pies juntillas lo que esta impresentable le vende e irá de nuevo a votarla dentro de dos años.

2 comentarios:

Coki dijo...

Muy interesante el post.

Esta caida en decadencia es muy evidente cuando se escucha a los argentinos opinar sobre otros paises, su gente, su economia y su forma de vida.

La Argentina se convirtio en la alegoria de la caverna, solo que con mucho mas resentimiento.

El Totem dijo...

Los dichos de la presi no son de alguien que solo ignora. Ella miente deliberadamente.
No se cuantos argentinos podran creerle.