"Cebollita" el dinamitero. Además, por si esto no fuera suficiente, complice del kakismo desde 2003 incluso apoyando la 125 contra los intereses de la provincia.
Sine, me parece que el de las cuasi fue el Lole y Mercier. Si hay que reconocerle a Obeid el fondo anticíclico que reventaron los Socialistas apenas llegaron al poder, y la derogación de la nefasta Ley de Lemas. Como gobernador, creo que tuvo responsabilidad directa con la inundación de 2003 al ser el reesponsable de la no finalización de las defensas del Salado. No tengo dudas de que participó activamente en su juventud en montoneros (aunque según Yofre fue de los primeros en reconocer que estaban equivocados, a principios de los 70), pero tuve la suerte de conocer personalmente a familia directa de el y jamás me dio la sensación de que se hubiese enriquecido con la función pública, además de que su familia participaba activamente en la vida parroquial. De nuevo, no se puede olvidar su pasado, pero tampoco negar su actvidad política por Santa Fe hasta el 2007. A partir de allí tal vez por su enfermedad, tal vez por una lealtad mal entendida, fue dando palos de ciego, hasta terminar en la nefasta elección de 2013. Ojalá que, con el tiempo, tomemos una idea del político que perdió la provincia de Santa Fe, comparado con los que quedan.
Mariano, tengo el mismo recuerdo de lo que dice Yofre sobre Obeid en el sentido de que fue Montonero hasta que Perón los entró a ningunear a los Montos en 1974.
Cuando Perón crea en 1974 la Juventud Peronista de la República Argentina, que dirigía Julio Yessi, para oponerla a la JP de los Montos, me parece que ahí fue que Obeid cambió de bando y se pasó a la JPRA. A esta organización Lopezreguista, Dante Gullo que dirigía la JP, la llamaba la Jota Perra...
Complemento algunas consideraciones y me permito corregir otras expresadas en comentarios anteriores sobre el finado; mientras el peronismo local, que lo humilló prolijamente en el final de su carrera política, llora amontonado y a los gritos, como viejas musulmanas, en el velatorio. El legado que puede considerarse valioso fue el desmontaje de la nefasta Ley de Lemas. Conviene señalar que fue una oportunidad política tanto para la oposición como para el mismo peronismo, que se había convertido en una murga para cuando Obeid tiró la jugada; a él le deben el socialismo, el radicalismo y el propio peronismo su propia supervivencia política. En cuanto a la sostenibilidad financiera de la provincia, evitando la emisión de cuasimonedas, en realidad Obeid zafó cerrando los gastos y avisando del descalabro; no hubo ni gasas en los hospitales, ni tizas en las escuelas. El que la capeó fue Reutemann y el multiuso a gatillo de Mercier; que tampoco garantizaron salud, educación, pero si que el empleo público cobrase todos los meses en tiempo y forma. Lo que no se cuenta es que usaron y abusaron de los lecops para todas las obligaciones (contratos, certificados, etc.) en donde después te daban 0,6 del valor nominal. En las inundaciones del 2003, los responsables directos fueron Reutemann y sus colaboradores. Obeid se limitó a ofrecer a los leones un par de perejiles que quedaron pegados a un par de firmas; pero al resto, que también tenía las rejas aseguradas, los contuvo y los disimuló en el universo de los cargos públicos, o con el resto del partido. Lo de las motoniveladoras chinas fue un curro que epilogó una serie interminable y escabrosa de negociados y afanadas por parte del conspicuo grupo de colaboradores. Es cierto que Obeid no se enriqueció con la función pública, y así se lo ha visto siempre, en la misma casa y con el mismo coche; pero hay que señalar que toda la familia ha venido conchabándose en cargos públicos y políticos desde hace rato; ya tiene una generación que no conoce la actividad privada. Tal vez sin llegar a la legendaria obscenidad burocrática de los Stubrin, pero rosqueados en el Estado al fin. Su conducta pía y recogida en la religión, devenida en amistades con curas tercermundistas, no evita que de vez en cuando le hayan enrostrado su pasado de pólvora y sangre; a pesar de ello, nunca escuché de él un arrepentimiento sincero, más que unas frases de viejo blando y ya sabido de la enfermedad que lo llevó a la muerte. Tal vez Obeid, como muchos otros, creyó que con la actitud de Perdía se lavaron y exculparon al resto de los 'compañeros', muchos de los cuales siguen hoy celebrando las logradas indemnizaciones provinciales y nacionales. Habrá que prepararse para los homenajes apresurados y las elegías sostenidas desde la hipocresía del peronismo vernáculo. No creo que haya sido el último caudillo; en la reserva juegan varios que salieron de la cantera del difunto.
Mientras tanto la disfrutó bien. Fijate en su descendencia si hay algún indigente. No hay redención sobre la miseria subyacente dejada conscientemente a favor del propio beneficio.
Que Dios lo guarde en la gloria, la misma donde lo guarda a Perón.
11 comentarios:
"Cebollita" el dinamitero.
Además, por si esto no fuera suficiente, complice del kakismo desde 2003 incluso apoyando la 125 contra los intereses de la provincia.
La mayoría de los medios NO dicen que este tipo fue MONTONERO activo y lo limitan a decir que tuvo intensa participación en la Juventud Peronista...
No se puede ser tan, pero tan rastrero y/o desmemoriado.
Son los medios que supimos conseguir, don Enmas.
Yo no lo sabía. Gracias por desasnarme.
Tardan tanto en morirse estas escorias...
Así es don Enmas, lo tildan de tibio cuando fue un cobarde asesino y encima le pagábamos.
Ojo, como gobernante fue uno de los pocos que no necesitó emitir quasimonedas. Por lo demás, a la foto me remito
Sine, me parece que el de las cuasi fue el Lole y Mercier. Si hay que reconocerle a Obeid el fondo anticíclico que reventaron los Socialistas apenas llegaron al poder, y la derogación de la nefasta Ley de Lemas. Como gobernador, creo que tuvo responsabilidad directa con la inundación de 2003 al ser el reesponsable de la no finalización de las defensas del Salado. No tengo dudas de que participó activamente en su juventud en montoneros (aunque según Yofre fue de los primeros en reconocer que estaban equivocados, a principios de los 70), pero tuve la suerte de conocer personalmente a familia directa de el y jamás me dio la sensación de que se hubiese enriquecido con la función pública, además de que su familia participaba activamente en la vida parroquial. De nuevo, no se puede olvidar su pasado, pero tampoco negar su actvidad política por Santa Fe hasta el 2007. A partir de allí tal vez por su enfermedad, tal vez por una lealtad mal entendida, fue dando palos de ciego, hasta terminar en la nefasta elección de 2013. Ojalá que, con el tiempo, tomemos una idea del político que perdió la provincia de Santa Fe, comparado con los que quedan.
Mariano, tengo el mismo recuerdo de lo que dice Yofre sobre Obeid en el sentido de que fue Montonero hasta que Perón los entró a ningunear a los Montos en 1974.
Cuando Perón crea en 1974 la Juventud Peronista de la República Argentina, que dirigía Julio Yessi, para oponerla a la JP de los Montos, me parece que ahí fue que Obeid cambió de bando y se pasó a la JPRA. A esta organización Lopezreguista, Dante Gullo que dirigía la JP, la llamaba la Jota Perra...
Si no me equivoco, el turco también estuvo metido en el chanchuyo de las máquinas de construcción chinas que trajeron que no funcionó ninguna...
Complemento algunas consideraciones y me permito corregir otras expresadas en comentarios anteriores sobre el finado; mientras el peronismo local, que lo humilló prolijamente en el final de su carrera política, llora amontonado y a los gritos, como viejas musulmanas, en el velatorio.
El legado que puede considerarse valioso fue el desmontaje de la nefasta Ley de Lemas. Conviene señalar que fue una oportunidad política tanto para la oposición como para el mismo peronismo, que se había convertido en una murga para cuando Obeid tiró la jugada; a él le deben el socialismo, el radicalismo y el propio peronismo su propia supervivencia política.
En cuanto a la sostenibilidad financiera de la provincia, evitando la emisión de cuasimonedas, en realidad Obeid zafó cerrando los gastos y avisando del descalabro; no hubo ni gasas en los hospitales, ni tizas en las escuelas. El que la capeó fue Reutemann y el multiuso a gatillo de Mercier; que tampoco garantizaron salud, educación, pero si que el empleo público cobrase todos los meses en tiempo y forma. Lo que no se cuenta es que usaron y abusaron de los lecops para todas las obligaciones (contratos, certificados, etc.) en donde después te daban 0,6 del valor nominal.
En las inundaciones del 2003, los responsables directos fueron Reutemann y sus colaboradores. Obeid se limitó a ofrecer a los leones un par de perejiles que quedaron pegados a un par de firmas; pero al resto, que también tenía las rejas aseguradas, los contuvo y los disimuló en el universo de los cargos públicos, o con el resto del partido.
Lo de las motoniveladoras chinas fue un curro que epilogó una serie interminable y escabrosa de negociados y afanadas por parte del conspicuo grupo de colaboradores.
Es cierto que Obeid no se enriqueció con la función pública, y así se lo ha visto siempre, en la misma casa y con el mismo coche; pero hay que señalar que toda la familia ha venido conchabándose en cargos públicos y políticos desde hace rato; ya tiene una generación que no conoce la actividad privada. Tal vez sin llegar a la legendaria obscenidad burocrática de los Stubrin, pero rosqueados en el Estado al fin.
Su conducta pía y recogida en la religión, devenida en amistades con curas tercermundistas, no evita que de vez en cuando le hayan enrostrado su pasado de pólvora y sangre; a pesar de ello, nunca escuché de él un arrepentimiento sincero, más que unas frases de viejo blando y ya sabido de la enfermedad que lo llevó a la muerte. Tal vez Obeid, como muchos otros, creyó que con la actitud de Perdía se lavaron y exculparon al resto de los 'compañeros', muchos de los cuales siguen hoy celebrando las logradas indemnizaciones provinciales y nacionales.
Habrá que prepararse para los homenajes apresurados y las elegías sostenidas desde la hipocresía del peronismo vernáculo. No creo que haya sido el último caudillo; en la reserva juegan varios que salieron de la cantera del difunto.
Mientras tanto la disfrutó bien.
Fijate en su descendencia si hay algún indigente.
No hay redención sobre la miseria subyacente dejada conscientemente a favor del propio beneficio.
Que Dios lo guarde en la gloria, la misma donde lo guarda a Perón.
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