10 de abril de 2014

MAC-10


A raíz del post previo de Sine, vaya una mención a la malograda MAC-10, que apareció en el mercado allá por los setenta y pareció que iba a ser algo revolucionario. Pero no.
A pesar de un uso inicial por los SEAL, y el éxito cinematográfico y televisivo del modelo,  Mailitary Armament Corporation quebró y el diseño de Gordon Ingram pasó a mejor vida. O casi, todavía alguna empresa "de barrio" hace algún ejemplar clonado. 
Tuve oportunidad de tener una en las manor, de la panoplia que en una época tenían los Buzos Tácticos de la ARA. Es un ladrillo de dos kilos y medio, rústica como un tractor (la palanca de montaje, apenas un perno moleteado da una idea) pero a pesar de eso, muy "sexy". Bah, lo sexy que puede ser un arma. 
La tendencia fue por otro lado, las polícías prefirieron primero armas como la HK MP5, y en el uso militar se priorizaron los fusiles de asalto en versiones cortas. A la MAC la  penalizó su extrema cadencia de fuego, y la imposibilidad de comercializar su supresor (prácticamente parte del diseño original) así que este aparato quedó entonces para las películas de narcos colombianos, y para las novicias rebeldes. 

Igual, que lindo sería tener una para despuntar el vicio. En USA se puede conseguir alguna a unos 550 dólares, o algún clon a  menos de 400 dólares, lo que acá vale una pedorra Bersa. 

3 comentarios:

El Enmascarado dijo...

BB, a la Mac-11 (la Marietta) la hicieron bastante más liviana porque su antecesora pesaba 2,5 Kgs. y eso es una barbaridad en un bicho tan pequeño.

Tiré con y sin supresor con cargador de 30 tiros de .45 ACP.

En el primer caso, funcionó como una ruidosamente cercana regadora de balas para cualquier parte más o menos hacia adelante, por empuñarla con una sola mano al estilo cheronca de las películas.

El fuerte recoil levantó tanto el arma que si hubiera habido cieloraso en el polígono militar se habría ligado como 20 tiros...

En menos de 2 segundos se fue el cargador íntegro.

Luego de las carcajadas que me tuve que bancar de los "graciosos" amigos que no me habían explicado ni un pomo del bicho ése, le pusieron el silenciador y abrieron el culatín para que tirase desde el hombro usando las dos manos.

Ahí ya fue otra cosa diferente mucho más manejable y precisa.

Muy divertido para tirar, pero no me imagino qué uso militar podría tener ese fierro rociador de plomo
más allá de limpiar de enemigos un bunker o una casa.

Por algo no caminó mucho entre los muchachos de gorra del mundo y, en cambio, les encantó a narcos y gangsters comunes a los que les gusta rociar de plomo a la gente.

Me dejaste atónito con el precio en EE.UU.

Mariano dijo...

Justo entraba a preguntar si paeaba mucho. Gracias Don Enmascarado!!

Sergio dijo...

Esta es un arma muy útil para ir a visitar de incógnito a las familias de chorros en las villas y llenarles la casilla de chapa de agujeros.