14 de mayo de 2014

Activismo 2.0


13 comentarios:

Massa dijo...

Espectacular.

carancho dijo...

Agridulce...

El Enmascarado dijo...

Cobardía masiva, bastante frecuente por otra parte.

Sine Metu dijo...

Yo y mi memoria.
Recuerdo haber leído en algún lado que la policía de Londres recomendaba a las víctimas de delincuencia callejera no gritar "HELP!" sino "POLICE!" para evitar que terceros pudieran verse involucrados y ser luego demandados por el presunto delincuente.

El Enmascarado dijo...

Sine, mi memoria no es tan buena, pero me parece que no hace muchos años hubo un caso de un muchacho secuestrado que logró huir de noche de sus captores, en Ing. Maschwitz o Benavídez, deseperado golpeó puertas y a los gritos pidió auxilio y NINGUNO, ABSOLUTAMENTE NINGUNO DE LOS VECINOS DE CHALETS, lo ayudó y ni siquiera llamaron a la Policía.

Lo encontraron primero los secuestradores y, a los pocos días, apareció muerto.

Y en España pasó lo mismo, pero con una chica que terminó violada y asesinada y los vecinos no movieron un dedo.

¿Cómo podés llamarte hombre si no hacés nada en un caso así?

Anónimo dijo...

Que nos enseñan nuestros hermanos de la NRA, nada te ayuda mas rapido que un 38 corto.

Alberto dijo...

Nunca sé si es cierto que la policía de NY allá por los '80 aconsejaban a las víctimas gritar "FIRE!!!" y no "HELP" para pedir ayuda, aunque pensándolo bien, me parece ingenioso este truco para llamar la atención alrededor de manera inmediata.

BlogBis dijo...

Anónimo de la 1.26 es evidente que lo tuyo es una piolada que salió mal.
El .38 corto no sólo esta prácticamente extinto sino que era una cagada.




Anónimo dijo...

Hola. Entré para decir lo de "¡Fuego!", que ya lo habían dicho. Sí, recomendaban gritar "¡Fuego!" porque eso despertaba la curiosidad, en cambio "¡Ayuda!" era un pedido de compromiso.

Quería comentar también el llamado "Efecto Espectador", estudiado después de un asesinato algo famoso, de Kitty Genovese en 1964, similar a la escena representada. Algo así como cincuenta personas vieron lo que estaba pasando, y ninguna hizo nada porque, sabiendo de los otros, confiaba en que alguno de esos otros haría algo. Parece que los seres humanos somos muy influenciables por el contexto, más de lo que podemos reconocer; si estamos en un lugar aislado y no hay nadie más para actuar, por ahí actuamos, y si el lugar está más abarrotado, nos quedamos esperando que actúen los otros.

No tiene tanto que ver igual, porque se está comentando otra cosa, pero creo que es más probable que no proliferen tantos hashtags en el momento, porque nadie haría nada. Sí aparecerían después.

Anónimo dijo...

Jua, BB, que mala onda con el .38 s&w, si era una cagada, a 5 metros no le pegaba a una casa, pero era chiquito, comodo para llevar en el bolsillo. Anon. 1:26

Anónimo dijo...

Volviendo al tema, mas alla de que esta dirigido a los politicos y celebridades que empezaron con esto, tambien es un sintoma de una sociedad mas comunicada que nunca y sin embargo mas aislada. Seguramente nadie se quiere arriesgar a comerse un corchazo por ayudar a una mujer que la estan robando. Cuando fue la inundacion en la Plata se vieron dos sociedades distintas, los que se sacaban la foto con el cartelito "doing Something" y los que realmente ayudaban desinteresadamente.

El Enmascarado dijo...

Anónimo de 10,34: sin duda alguna que nadie quiere comerse un balazo por comedido o entrometido, pero hay un límite de decencia que no se puede dejar de cumplir. El caso de Maschwitz fue muy similar al de Axel Blumberg y nadie prendió una luz exterior siquiera ni gritó a través de la ventana y, me temo, tampoco llamaron a la policía.

Todos los que vivimos en Argentina, menos los del gobierno y los chorros, estamos preocupados por la inseguridad y, perdón por el localismo, especialmente los del Gran Buenos Aires o el Gran Rosario donde no pasa un día sin que muera gente asaltada o maten a un chico.

Yo vivo ahora en un departamento, pero he vivido en casas en lugares
bastante peligrosos y complicados como Caracas o Harare hace 20 años.

En Caracas no había noche en que no escucharas balazos a la distancia y no asomaba la face ni por asomo, pero las veces que escuché gritos en la calle o tiros cerca. inmediatamente llamé por teléfono a la policía, encendí luces exteriores y abrí la ventana (con brutas rejas exteriores) y empecé a los gritos de Policía, Policía.

En ningún momento asomé mi cara ni mi querido cuerpito y me mantuve a cubierto por las paredes (y con mi familia encerrada en un baño interno y bien segura) y como las balas no doblan en ángulo no corrí ningún peligro.

Los chorros huyen de la iluminación y del ruido de los gritos de alarma de los vecinos porque también piensan que alguien puede salir armado y empezar a repartir balazos.

Y esto pasaba en Caracas muchas veces porque todo el mundo tenia armas de diverso tipo, especialmente en los barrios bacanes como el mío, y muchas ganas de usarlas.

Una vez que llegaba la policía el problema era de ellos, pero en cuatro ocasiones pudimos impedir los asaltos por los gritos y luces de los vecinos, otras tres veces fueron los policías los que terminaron a tiros con los chorros persiguiéndolos por las calles.

Nadie dice que hay que hacerse el Rambo porque seguro que terminás mal, pero tampoco ser un gallina total porque el que está afuera gritando pidiendo auxilio, mañana puede ser un amigo, un pariente o un hijo...




Por supuesto no salí, prendí luces exteriores, mi familia se escondió (sin encender ninguna luz interior) e hice sonar la alarma de robo de mi casa (ensordecedora sirena que despertaba hasta los muertos) mientras mi vecina ya llamaba a la policía, como habíamos acordado hacer entre los vecinos de mi cuadra.
Al oir la sirena, los chorros salieron disparados de abajo del auto y se iban encendiendo las luces de toda la calle sin que nadie asomara la cara hasta no saber qué pasaba.











El Enmascarado dijo...

Había borrado esta parte de mi comentario, pero salió el final así que lo aclaro. Era el relato de una experiencia sufrida una noche en carne propia en Caracas en que saltó la alarma de mi coche, que estaba en la calle, en plena noche. Yo abrí un pequeño ventanuco enrejado para mirar la calle y ví a mi vecina de enfrente haciendo señas de que había dos tipos escondidos debajo del auto.