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16 de julio de 2015

La ruta de Bachelet







 Recientemente, el Presidente de la República se reunió con su gabinete para darle un nuevo impulso su gobierno, ya que el país no está creciendo, ni la famosa Reforma Tributaria expropiatoria no alcanza para financiar sus locuras. Muchos todavía creen que el cambio de los ministros de Interior y de Hacienda, los demócratas cristianos, Jorge Burgos y Rodrigo Valdés, respectivamente, van a frenar el Programa o simplemente, le van a dar un giro hacia la derecha, porque ahora el Gobierno habla de crecimiento y empleo. Son simples voladores de luces. Hay que recordar a los faltos de memoria y de conciencia histórica, que la Democracia Cristiana chilena es un partido de Izquierda. Ahora bien, cantinfladas como ‘no somos ni Izquierda ni de Derecha’ carecen de asidero en la realidad. Cualquiera persona que hable de quitarle al otro la riqueza en nombre de la distribución es socialista. Así de simple. Reitero lo que escribí en post, que los demócratas cristianos que están han estado con la ex UP son personas malas. 

 ¿Alguien considera que el actual ministro de Hacienda es serio? No sé de dónde saco el rector de la Universidad Adolfo Ibañez, Andrés Benítez que era respetado como economista entre el mundo empresarial. Algunos todavía creen en el Viejo Pascuero. Está convencido que sus credenciales académicas son suficientes, pues el nuevo ministro se doctoro en economía por MIT, luego de hacer investigaciones en el think tank de la Democracia Cristiana, Cieplan.

 Según Rodrigo Valdés en la reunión anual de Icare, los problemas económicos tienen origen de la política, pensando más que nada el caso Penta y SQM: "es imposible no concluir que los problemas políticos que estamos viviendo han tenido efectos económicos". Lo más gracioso que pidió un esfuerzo: “Valdés dice que crecimiento no está garantizado y llama a todos los sectores a trabajar para impulsarlo”. La raíz de por qué no se invierte y el país está estancado es el Programa de Bachelet, porque la coalición demócrata cristiana socialista comunista no cree ni respeta la propiedad privada tal como está resguardada en la Constitución. El producir está asociado al lucro o al incentivo. Condenan el lucro, nos despojan de nuestro esfuerzo y quieren que trabajemos gratis, mientras ellos se llenan los bolsillos a costa de los demás.


 El ministro de Hacienda dijo en un foro empresarial :"El gasto fiscal este año está teniendo una expansión significativa. El presupuesto de este año tiene implícitamente un aumento algo menos del 10 por ciento del gasto y casi un 28 por ciento de inversión. Eso en perspectiva es muy fuerte". Agrego: "Esta expansión del gasto significa que este año el déficit estructural, cíclicamente ajustado, del Gobierno aumentará respecto al año pasado". A botar plata se ha dicho. Va seguir la ruta del ex ministro de Hacienda, Alberto Arenas. Gatopardismo, tal como se señalo en el blog de Máximo.  Mientras coloco los link, encuentro un comentario del ex ministro de Hacienda del primer gobierno de Bachelet, Andrés Velasco sobre Rodrigo Valdés : “valoro la actitud de realismo del ministro Valdés”. Querrá decir realismo mágico. Los dos son keynesianos.


 El 6 de julio el ministro de Hacienda afirmó: “No habrá modificaciones sustanciales a la Reforma Tributaria".


 Después dijo el 8 de julio "Que nadie se pase películas que vamos a hacer una reforma a la reforma". O sea, “Avanzar sin transar”. En otras palabras van a simplificar la Reforma expropiatoria, pues como comentada un destacado columnista de ‘El Mercurio’, Gerardo Valera, si hasta los contadores externos o internos con los que cuentan las diversas empresas a lo largo del país, no entendía nada. Quizás se le ocurra a las universidades dedicar un semestre a entender la llamada Reforma en la carrera de contador. Si transa, se acaba la Revolución chavista que lidera Bachelet. Luego denunció las injusticias del país : “(...) Lo que tenemos que hacer son transformaciones que sean importantes para Chile, para cambiar esta sensación de que Chile es injusto, pero que sean viables en el tiempo, tenemos que avanzar de una manera coherente de acuerdo a los recursos que tenemos hacia un norte claro, pero siendo responsables". Como mostré en la campaña presidencial del 2013, la ex Concertación desde 1990 anda repitiendo el mismo slogan “Crecimiento con equidad” en tiempos de Aylwin, “Crecer con igualdad”, en tiempos de Ricardo Lagos. A Valdés no se le ocurre pedirle al Presidente de la República, ministros, subsecretarios, asesores, senadores y diputados bajarse el sueldo y las pensiones o que se lo congelen por unos 10 años, mientras todas las cosas suben. Además, ¿cómo alguien le va a creer a Bachelet su discurso sobre la injusticia, la equidad, el igualitarismo, si ella durante su primer mandato se subió el sueldo millonario y a los ex presidentes de la Concertación?

 Las personas comunes y corrientes no le creen a la Nueva Mayoría. Los ingenuos están en la academia. Con todo, algunos siguen creyendo en el hombre de traje rojo que deja regalos por chimenea. Según el académico de la Universidad Gabriela Mistrial, Erik Haindl "A la luz de las cifras lo recomendable es moderar o postergar las reformas". Cree que las reformas por sí mismas son buenas. Otro que cree lo mismo, es el intelectual de Izquierda, José Joaquín Brunner, para quien la llegada de los dos demócratas cristianos se va a caracterizar por enmendar los malos proyectos con lo cual la Nueva Mayoría se encarrila por la Concertación: "está en la mejor tradición de la Concertación". Cuando la ex Concertación presentaba generalmente pésimos proyectos, la derecha se encargaba de enmendarlos. Valdés dijo que no se va hacer una reforma a la reforma. ¿Qué no entendió Brunner? Así el director alterno de Caples-UC, Rodrigo Cerda sostuvo en una entrevista de un medio dedicado a la economía sobre todo, que” Lo otro que explica este déficit son los menores ingresos, lo que viene de dos fuentes, el precio del cobre que ha caído y que explica más de la mitad de los ingresos y la menor actividad económica. Esta es una herencia que está enfrentando el ministro, no es fácil de administrar, y hacia más adelante no va a tener tanto espacio para el crecimiento del gasto público”. El ministro de Hacienda dijo que el gasto va aumentar este año, pues ya se le ocurrirá sacar plata de dónde sea.


 El Chile que le gusta Bachelet es un país burocrático, donde no dejan trabajar y educar. La prueba de ellos, es que el 45% del empleo corresponde a funcionarios públicos. Y así y todo, el propio gobierno pide un esfuerzo. Ellos no hacen nada, sino que el resto del país que no voto por la Nueva Mayoría tiene sacrificarse.

 La locura no sólo la tiene el Presidente que sigue en su cruzada por la igualdad, luego de caso Caval, sino también sus ministros. Así, el ministro de Energía, el abogado Máximo Pacheco y ex empleado de Luksic dijo en el programa Tolerancia Cero: "la campaña presidencial que tuvimos corrió la barrera de lo posible, la Presidenta en su campaña convenció a la gran mayoría de los chilenos, incluyo a los empresarios, de que Chile tiene índices de desigualdad inaceptables, que es injusta y frena el crecimiento". Nótese como se expresa: “la Presidenta en su campaña convenció a la gran mayoría de los chilenos, incluyo a los empresarios”. ¿Cómo puede hablar de mayoría, si apenas obtuvieron un 26% de los votos? Desde luego que la prensa enfatizó que Bachelet había ganado con 66% con respecto al bloque de la ex derecha? El señor Pacheco emplea el mismo lenguaje del ministro de Hacienda al señalar las injusticias. Con todo, los ministros de la Nueva Mayoría no consideran injustas que este Gobierno practique el nepotismo y los sueldos que ganan a costa de doña Juanita que tiene un almacén de barrio o de don Pedro que abrió local de comida japonesa a pedido.

 Para terminar, una cita del intelectual de Izquierda, Víctor Herrera a quien no le gusta el actuar de los agentes económicos , o sea, cada uno de nosotros: “Como tantas otras veces en la historia reciente de Chile, cada vez que los poderes establecidos presienten que los vientos no están a su favor, logran gracias a los medios de comunicación oficiales y el poder del empresariado tergiversar las cosas a su favor. El arma que utilizan es siempre el mismo: la economía. Y la amenaza también: se perderán empleos”. La pérdida del empleo, por tanto, es una campaña del terror.

En fin, la ruta de Bachelet y el plan de Valdés es seguir gastando plata hasta que no quede nada.
 
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