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11 de diciembre de 2015

Cambio


Al márgen de que ya es un avance monumental que no exista más el Ministerio de Planificación Federal, que había centralizado hasta el corte de pasto en las comunas y pueblos, que De Vido esté con sus canarios esperando que le lleguen las cédulas, que Anibal se haya tenido que hacer monotributista, que Kicillof haya vuelto a su curso de la UBA con 17 alumnos troscos, y que nuevamente en cada ministerio (menos uno) parece que hay gente que sabe de lo que se tiene que ocupar, impresiona el cambio en Desarrollo Social donde Carolina Stanley reemplazó a Cachavacha la gemela del tuerto.



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Paulette dijo...

lo mismo pensé!....y cuál es el ministerio en que hay gente que no sabe??

BlogBis dijo...

Uno que es eminentemente técnico. Pero hace años que en el área se designa a cualquiera

BlogBis dijo...

You guess

Mariano Iraola dijo...

Seguridad?

Anónimo dijo...

Celebro la belleza de la Ministra de Desarrollo Social; celebro mucho más algunas de sus estrategias que pretende ejercer durante su gestión. Pero celebraré muchísimo más cuando en este país se deje de sublimar a la pobreza, comenzando por los funcionarios que están al frente de las políticas sociales.
A lo largo de estos años he visto de todo en ese sentido, y sobre todo cuando estuve algún tiempo trabajando en la administración pública, en reparticiones muy ligadas a las áreas más sensibles de las problemáticas sociales. Me enfermaba cada vez que asumía una nueva funcionaria (la mayoría eran mujeres), porque iniciaba la gestión señalando que los ejes de actuación serían "la contención" de la pobreza, dando por entendido que lo único que tenían por hacer era sujetar a los pobres con planes y programas de 'alto impacto'. Después, nombraban colaboradores que generalmente vivían cafeteando y lagrimeando cada vez que hacían catársis, por haber sido testigos de alguna 'escena humana y profunda', en alguna villa, como muertes, droga y violaciones; pero hablándole a la gente con diminutivos (tarea ingrata de las 'asistentes sociales'), se podía capear la cosa. Y para completar, llenaban los despachos con una imaginería berreta, pósters del Che, tapices del altiplano y fotos de gente en la miseria, como si coleccionasen figuritas; cuanto más de eso, más 'sensibles' con las 'problemáticas'. El aspecto, en el 99% de las 'funcionarias' que tuve oportunidad de padecer, era lamentable. Nunca entendí por qué razón tenían que vestirse mal y oler peor, si la gran mayoría del tiempo estaban encerradas en una oficina en pleno centro: alguna vez una 'asistente social' me llegó a decir que de esa manera se hacían carne de la marginación, y a 'la gente' no le resultaría tan chocante cuando tenían que tratar con ellos.
El colmo fue un director de medio pelo, que al grupo de técnicos que estábamos trabajando en infraestructura, nos pidió si podíamos diseñar un "Monumento al Ciruja", a ubicar en uno de los ingresos a Santa Fe. Nadie se animó, a riesgo de que nos rajen a todos, porque nos parecía una obscena celebración de la miseria.
En otra oportunidad, querían que los árboles de navidad se conformen con elementos propios de las villas, como botellas y cables y 'náilon'...¿entienden que no duré ni dos años como contratado?
Reitero mi profundo deseo. Sea quien sea, que termine de concebir a los desajustes sociales como un caldo de dudosas virtudes. El pobre, más allá del espíritu acomodaticio que le han inferido, quiere dejar de serlo. Si comprenden eso, será más fácil resolver algunas de las cuestiones más duras del paisaje social.
Francisco

Anónimo dijo...

1/2 Amb. c/dep?

perez dijo...

Medio ambiente seguro inexperto.
Y Aguad sabe de Comunicaciones?

Sergio dijo...

Aunque pueda parecer trivial, un rostro normal cambia mucho las expectativas.

Basta de degenerados.

Degenerada estrábica con séquito de doscientos guardaespaldas y servidumbre que cobran del estado.

Prisión e incautación de todos los bienes a esta casta de hijos de puta.

 
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