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29 de abril de 2016

Despido preventivo


El país es de antología. En estos días los legisladores se vienen esforzando para reinventar la rueda con la ley antidespidos. Como si los patrones echaran a la gente por gusto, por saña y no por necesidad.

Sólo una vez me tocó estar en una posición que implicara la posibilidad de despedir personal, cosa que efectivamente tuve que hacer en por lo menos una decena de oportunidades. Y siempre fue o por cambio de las condiciones de trabajo (reducción de demanda, fin de una actividad) o por incapacidad manifiesta del empleado para el cargo. Incluyendo, en una oportunidad la participación de la despedida en un hecho delictivo. En lo que hago ahora me ha tocado más de una vez pedirle a un empleador que eche a algún empleado, siempre por lo mismo: la evidente incapacidad del tipo (o tipa) para la responsabilidad que le toca. Nunca es lindo.  En cierto sentido la ley argenta se asemeja a una prohibición de aliviar peso en un globo que se viene cayendo. Asegura que todos los tripulantes se manten juntos.

Pero bueno, como los legisladores argentinos probablemente jamás tuvieron un trabajo serio, mucho menos estuvieron en puestos de relevancia en empresas privadas, y no tienen idea lo que cuesta juntar la plata para pagar los sueldos a fin de mes, se empeñan en estas pelotudeces. En la misma línea deberían pensar seriamente una ley que impida el deterioro de la capacidad visual, el envejecimiento, o la muerte de las mascotas.

Extraordinariamente, estas leyes delirantes tienen el efecto fantástico de generar efectos antes de ser sancionadas. Esta mañana me entero que una empresa echó a todo el personal de una sección preventivamente. Les es mejor cerrar todo ahora que ver cómo viene la mano e ir regulando en el futuro.
Genios, genios totales.



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carancho dijo...

Esto que usted cuenta es tan evidente, amigo, que sólo un ciego voluntario se niega a verlo.
Y ni hablar de los ilustres hijos de puta sindicalistas, ya Moyanito junior amenazando con paros si la ley sale y Macri la veta.

Anónimo dijo...

No creo que los capo-mafia del sindicalismo argentino no comprendan esto: cuantas más trabas, mayor costo laboral, menor cantidad de puestos de trabajo y menor inversión en el País. Lo saben perfectamente, pero necesitan mostrarse como los héroes; como que son ellos los que están a la cabeza de la lucha por la defensa de los afiliados. Sinceramente no creo que a los sindicalistas les importe un pito sus afiliados (lo sé por haberlo vivido personalmente en una metalúrgica entre 1973-1975), solo les interesa mantener su poder sindical (o sea político) y el poder de convocatoria y con eso "la caja". Lamentablemente, los que no entienden nada de todo esto son los mismos trabajadores, los empleados y muchos periodistas que se dicen entendidos en estos temas. JUAN

Gatienso dijo...

No entiendo como los brillantes legisladores no hicieron una ley decretando el cese inmediato y con caracter retroactivo de la inundaciones.

Rolando el furioso dijo...

Algo parecido viene ocurriendo en Chile con la reforma laboral, a lo que se suma el bajo crecimiento y la salida (aparente) de capitales.

 
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