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11 de abril de 2016

Trabajar por más y mejor mercado







Por el blog de Maximo me entere del revuelto que ha causado la implementación del sistema de transporte de personas de la empresa norteamericana UBER, que usa automóviles particulares. Cuando leí su post, me acordé de las palabras del ministro de Interior, el demócrata cristiano o de Centro, Jorge Burgos a principios de marzo en el Centro Latinoamericano de Políticas Económicas y Sociales (Clapes) UC, donde dijo ante empresarios y académicos asegurándoles que no se tocarían los pilares del modelo económico que instalaron los militares: “Trabajar por más y mejor mercado y por más y mejor Estado” .

   Desde luego los taxistas se han opuesto. Ya hicieron una manifestación la semana pasada.

  No sabía que era un mercado tan regulado por el Estado, pues éste es el dice que cantidad de taxis tiene que haber por región, el color que tiene que usar. Ahora como están las cosas es un nicho cerrado. Tampoco sabía que las licencias para tener un taxis eran caro. En efecto, el sitio El Mostrador del 2014 reveló que el valor de un permiso de un taxi es de entre 8 y 10 millones de pesos. Con eso tienen asegurado el sueldo del presidente de la República, ministros, subsecretarios y los asesores.

   Ahora bien, entrar en mercado significa desembolsar 18 millones de pesos entre el auto nuevo y permiso correspondiente.

 Según la CONFENATACH del 2014, el valor del permiso para ellos “Es el único bien de nosotros, como patrimonio. Es como un seguro por los años de servicio”. Ahora entendemos porque los pasajes de taxis son caros.

  Por la página del ministerio de Transporte leemos : “Actualmente el parque de taxis se encuentra, por ley, congelado en todo el país, por lo que es imposible otorgar permisos para ejercer dichas modalidades de transportes. De la misma manera, no esta permitido realizar traslados de taxis a regiones”.

 El sistema UBER emplea una aplicación móvil que hay que bajar de su sitio, que sirve para iOS y Android. En realidad, los UBER funcionan con tarjeta de crédito, lo que significa que el número de clientes se reduce a diferencia de el taxis que realizan la transacción con efectivo. Otra diferencia es que los conductores de los UBER pueden rechazar el pedido, no así los taxistas. En el sistema privado, los usuarios califican al conductor, cosa que no ocurre con los taxis. Además usa autos casi nuevos.

 El actual ministro de Transporte, Andrés Gómez-Lobo calificó el sistema UBER: “Es una competencia desleal y no debiera estar permitido”. El ex ministro de ese ramo del gobierno anterior, Pedro Pablo Errázuriz le replico “es como prohibir Internet para proteger al Fax”.

  Asimismo, para el actual ministro de transporte, las personas que lo  han empleado son tontas: “El llamado a la ciudadanía es a utilizar las aplicaciones que efectivamente utilizan los conductores profesionales y que tienen los vehículos que la ley exige y a evitar las aplicaciones que utilizan vehículos que no cumplen con la normativa vigente”. O sea, los usuarios que han empleado ese sistema son tarados, irresponsables y no saben lo que hacen.

 Más aún, ingreso al parlamento una ley que prohíbe usar plataformas on line y aplicaciones para smartphones. Esta última iniciativa es de la oposición socialista de Centro. Específicamente, del secretario general del movimiento Amplitud, Pedro Brown, quien considera que hay que crear un registro de pasajeros y automóviles. Y pedirle, además, la obligación de contratar seguros.

  En todas partes del mundo, el gremio de los taxistas es protegido por el gobierno. Recuerden no más el valor del permiso. En España, es el ministerio de Fomento es quien los protege, aquí es el de Transporte.

  Como dije una vez, cuando el Estado se agranda, mercado se achica. Lástima que en el país no hay en los medios un periodista como el norteamericano John F. Stossel, quien en reportajes defiende y difunde el libre mercado. Si hubiese un periodista así, se lo hubiera sacado en cara al ministro de Interior y poniendo a éste en conflicto con el ministro de Transporte.

   Dicho sea de paso, cuando la Universidad Marroquí de Guatemala le entregó el título de Doctor Honoris Causa a John Stossel, en el 2008 dijo en ese lugar: “Comencé con una visión del mercado como un lugar cruel, en el que se necesitaba de la intervención del estado y de los abogados para proteger a la gente. Pero luego de ver trabajar a los reguladores, he llegado a la conclusión de que los mercados son mágicos y los mejores protectores del consumidor. Es mi trabajo explicar las bondades del libre mercado”.

   Que el Estado no intervenga a regular un sistema que funciona impecable. Después de todo no se conoce quejas de los consumidores, ni de los empleados. Pues, ya sabemos cuando empiezan las regulaciones, echan a perder lo que ha funcionado bien. Esa es la definición de socialismo.

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marisa lopez dijo...

en la ciudad de Bs.As. la licencia está cerca de los 300 mil pesos, una fortuna, más un impuesto que le inventaron hace unos años, que es equivalente a 22000 fichas, cuarenta y pico mil arriba.
al margen de los costos y controles d e los taxis y el transporte publico, nunca vi en mi vida algo tan delincuente y maleducado como uber, que cree que puede hacer lo que se le viene en ganas donde sea, por pura rebeldía. Es inaudito el modo en que se manejan.
Acápite aparte por el gobierno porteño, lentooooooo de reflejos. Macri deberia darle un buen tirón de h...a ver si se mueven con todo, en serio.
saludos

 
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