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24 de noviembre de 2016

Otra vez con las manías regulatorias

Era de esperar que algún legislador viniera a meterse con el mercado de alquiler de viviendas en Argentina. El momento llegó y ya tenemos a una senadora kirchnerista como autora de un proyecto que intenta modificar las leyes relacionadas con este tema.

A pesar de que muchos medios titulan haciendo referencias a topes o regulaciones del precio del alquiler entiendo que el proyecto solo apunta a regular las actualizaciones de los mismos pero no establece el precio que debe acordarse al inicio del contrato.

De todos modos me parece contradictorio (dentro del pensamiento regulatorio de los legisladores) obligar a excluir ciertos conceptos de las responsabilidades de pago del inquilino (ABL o expensas extraordinarias) y al mismo tiempo no imponer un tope a los precios. Es evidente que tanto el ABL como eventuales expensas extraordinarias se incluirán en el precio pactado en el contrato. No me extrañaría entonces que algún iluminado salga dentro de un tiempo para pedir algún tipo de tope a las mensualidades de los alquileres ante el consiguiente aumento generalizado que implicará la aplicación de esta ley.

Podría ser peor, mucho peor. Pero si uno lee el texto del proyecto no deja de pasarle por la cabeza que se trata de otra oda al pensamiento mágico basada en la creencia en que se pueden imponer condiciones a un mercado determinado. De más está decir que me parece delirante calificar, como se puede leer en texto de la legisladora, al mercado de alquiler de vivienda de "casi monopólico" (¿?).



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Anónimo dijo...

Regular los alquileres! Un éxito sostenido desde tiempos de Yrigoyen!

TRESLETRAS

Anónimo dijo...

No se preocupen, porque esta vez seguro que sale bien.

Anónimo dijo...

El proyecto debería incluir alquileres gratis (cortesía de las dietas de los legisladores del FPV) en ciertos hoteles de El Calafate, para ser coherentes.

Fede.

BlogBis dijo...

La regulación de alquileres ha sido catastrófica en la Argentina, primero la de Yrigoyen luego la de Perón, que lisa y llanamente paralizó la construcción de viviendas colectivas (por entonces los "edificios de renta").

Anónimo dijo...

Al no permitir una indexacion al momento del contrato, solo se logra que el canon locativo lo incluya y se pagará desde el primer mes, incluso más si el contrato, como parece va a ser, será de tres años, larguísimo plazo en la Argentina. Por otra parte, dado este avance en la intervencion de los bienes privados, muchos propietarios quitarán sus bienes del mercado de alquileres esperando que se aclare el panorama o directamente los venda invirtiendo en posiciones menos riesgosas o más convenientes. Es tan difícil de verlo? como siempre, el estado metiéndose en lo privado sólo empeora las cosas.
Emma Peel

carancho dijo...

Los legisladores argentos, empeñados en seguir demostrando su imbecilidad en todo momento.

Rolando el furioso dijo...

Parece que es un afán de todos los legisladores (especialmente los autodenominados progresistas, de ambos lados del espectro político) de hacer leyes que regulen todo, sin necesidad de hacerlo. Bueno eso es producto de tener gente que cree que la solución de su caso particular es hacer una ley que le beneficie.

Gatienso dijo...

“La iniciativa pone en debate todo este grave problema que existe hoy con la gente que no tiene vivienda propia, que debe alquilar y se encuentra en una situación de minusvalía. Hoy la oferta y la demanda no funcionan correctamente en la Ley de Alquileres, porque los precios aumentan vertiginosamente cuando la demanda crece, pero no bajan prácticamente nada cuando decae”

Teresita Quintella "Cenadora" de Peronia Autora del Adefesio de Ley

Gus VF dijo...

No sé si ya lo conté alguna vez por acá, mi abuelo, en épocas en que no existían todavía las jubilaciones, laburando como una bestia logró construir cuatro casas para alquilarlas y tener una renta en su vejez. Pero gracias a la puta ley de alquileres de Perón las perdió todas. No sólo los montos de los alquileres, que quedaron reducidos a nada por la inflación al no poder indexarlos, sino que a manos de punteros fueron ocupadas. Apenas un sola de las casas sus hijos lograron desalojarla tras largos años de juicio, en la década del ’70, cuando mi abuelo ya había fallecido. Murió pobre, con una magra jubilación (habiendo tenido una muy buena y cotizada profesión) ayudado por sus hijos.

 
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