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10 de noviembre de 2016

La Nueva Mayoría siempre fue minoría











Mientras algunos celebran el triunfo del candidato Donald Trump y el progresismo mundial  todavía no tiene explicación para la derrota de Hillary Clinton, pese a  que la mayoría de los medios estaban a favor de la candidata del Partido Demócrata. Por eso, a igual que cuando salió electo el actual inquilino de la Casa Blanca, Barak Obama la prensa no hizo su trabajo de sacar los trapos sucios de los candidatos Demócratas.

 Debo confesar que no leí los medios oficiales durante la campaña. Sin embargo, los esfuerzos Hillary Clinton fueron en vano. En efecto, en la portada de la revista inglesa Economist del 2016 no aparece coloreada Hillary Clinton, ni  el empresario multimillonario. No estaba en los planes de los iluminados que ella saliera.

 Se usaron artilugios de Hollywood como el fondo verde para mostrar que Clinton convocaba a personas en mitin políticos, cuando no eran así. Las personas que había eran actores y en los celulares no aparecía la candidata cuando ella pasaba frente al público. En uno de esos eventos, usaron tecnología holográfica, cuando en realidad Hillary Clinton no estaba ahí.

  Para el aniversario del 11 de septiembre norteamericano, Hillary Clinton falleció y pusieron una  doble. De hecho, la candidata cuando de un Hotel se ve más delgada. Eso dicen los más conspiranoicos.

 Por último, si hubiese ganado Clinton estaríamos ad porta a una guerra mundial con Rusia.  Los medios norteamericanos denunciaron que los rusos estaban tratando de perjudicar a la candidata del Partido Demócrata. Para los rusos es mejor entenderse con el empresario.

 Volviendo al país, al parecer los dirigentes de la Nueva Mayoría después de las elecciones municipales de este año se dieron cuenta que recién que su coalición es una minoría con respecto al resto del país. En esta elección municipal la abstención alcanzo el 66% del electorado. Apenas votaron un 34% de los electores.

  Para la elección presidencial del 2013, la abstención alcanzó el 58,21%.  ¿A qué quiero llegar?  Desde que Bachelet ganó la presidencial del 2013, los medios en vez poner al rey desnudo, le hicieron creer que anda con ropa. Por ejemplo, el diario La Tercera destacó que Michelle Bachelet ganó con el 66% de los votos con respecto a la coalición de la ex derecha, omitiendo que quien ganó fue la abstención.  En estos dos años y tanto, a la Nueva Mayoría no le importó que las gran mayoría de los chilenos estuviesen en contra del venerado programa, de la retroexcavadora y de las reformas que el país no necesitaba.

   Me causo risa las declaraciones del presidente de la República, quien atribuyo la alta abstención al supuesto financiamiento ilegal a los políticos, estos es, la llamada boletas ideológicamente falsas como si nunca hubiese existido el caso Caval donde estuvo involucrado su hijo y su nuera. Desde luego, que quienes recibieron financiamiento ilegal eran de la otra vereda, no su grupo. Para caso SQM solamente los de la derecha u otro político de la Nueva Mayoría. Bachelet dijo estas palabras por la alta abstención: "en Chile hemos sido sacudidos por el conocimiento de malas prácticas por parte de líderes políticos, sociales y empresariales; así como por la incapacidad de algunas instituciones para responder con eficacia a las demandas ciudadanas y eso ha distanciado a las personas de las instituciones democráticas". Se está evaluando a los políticos y ella mete a los empresarios.

Agregó más adelante: “La fortaleza de nuestra democracia ha sido afectada, por eso quiero hacer un llamado a que todos abordemos este tema con seriedad, sin mezquindad y sin miopía”. Según ella, no han escuchado a las personas: “si estamos ofreciéndole a los ciudadanos respuesta a sus reales demandas y si hemos sido capaces de irnos adaptando a las nuevas exigencias de cercanía, eficiencia y probidad que nos hace hoy la sociedad". Nunca han querido escuchar a la mayoría de los chilenos.

  Además, al contrario de lo que piensan los políticos de la Nueva Mayoría y los de la Alianza, aquí no se ha puesto en tela de juicio el sistema político.

  Volviendo a las municipales de este año. Si el cambio del padrón electoral hubiese ocurrido bajo un gobierno de derecha o al estilo del gobierno de Sebastián Piñera, la Nueva Mayoría hubiese pedido en seguida que las elecciones municipales se suspendieran, hasta que enmendará el supuesto error. Incluso, hubieran llamado a un organismo internacional o al Instituto Nacional de los Derechos Humanos, etc. Aquí no hubo error en el cambio del padrón electoral, sino que fue acto premeditado y alevoso con el propósito de perjudicar a la oposición.

 Lo correcto es que la elección municipal se hubiese suspendido. No fui a votar, ni tampoco me intereso ver los resultados por la televisión. Supe, por ejemplo,  que en una mesa donde votaban ciegos, la boleta electoral tenía marcado en braille, naturalmente, los números más no los nombres de los candidatos.  ¿Alguien puede llamar seria una elección como esta? Una falta de respeto total a las personas.

 Lo correcto es volver al viejo sistema para las mesas. No me estoy refiriendo a obligar a los electores a votar. La mesa electoral está abierta ocho horas y luego se cierra. Y no como ahora, que los vocales tienen que estar hasta las seis de la tarde, porque así lo dice la ley. Esa extensión del horario es literalmente un abuso de poder por parte de los políticos.

 Según un medio, el cambio en el padrón electoral afecto a seis comunas. En la elección para el alcalde de la comuna de Zapallar, si es que no equivoco la decisión se resuelve por un voto. Sin embargo, la televisión abierta informó que un señor que siempre votaba ahí lo mudaron a una de las comunas del sector oriente.

 La prensa chilena se escandalizó, porque debido al cambio del padrón electoral votaban algunos reos del gulag de Punta Peuco más no de la manipulación de los datos en sí.

  A Bachelet no le sirvió de nada que días previo a la elección municipal, la justicia condenara a los supuestos torturadores del general Bachelet, con tal de que subiera unos puntos en las encuestas y que influyera en las municipales.

 En el segundo gobierno de Michelle Bachelet, los dirigentes de la Nueva Mayoría, incluyendo al presidente  de la República se han comportado igual que los liberales norteamericanos del Partido Demócrata, que no tienen nada liberales, sino que son socialistas hechos y derechos que desprecian al norteamericano promedio.

Con todo, la Nueva Mayoría no desea retroceder. Por eso, han puesto a sucesores a Bachelet otros que se vende de moderados, más al final del día son lo mismo.

  
 
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