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17 de diciembre de 2016

El empleo público como fin



Interesante por lo descriptivo de una casta local este artículo de La Voz del Interior.
Cuenta en tono plañidero la desgracia de Romina, una bióloga de la UNC que no ganó la lotería anual de ingresos al Conicet, por lo que luego de graduarse, tener una maestría, un doctorado y un posdoc siente que  "su carrera científica está terminada".

A ver. Yo entiendo mal o esta chica, como tantos otros, hizo una carrera plantéandose como meta ser personal permanenete del Conicet. Tener un depósito regularmente en su cuenta, aguinaldo, antiguedad, y el ansiado 82% móvil. Observen que en nigún momento dice que merezca el apoyo del organismo por el estado de avance de sus investigaciones, sino como la clausura de una carrera en la que se juntan certificados universitarios para hacerse una carrera laboral.

El sistema de Ciencia y Técnica argentino necesita una reforma profunda, sobre todo sacudiéndose ese espíritu de Nomenklatura que lo gobierna desde hace décadas.



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carancho dijo...

O irse al exterior.
Si realmente tiene todos esos títulos, en cualquier otro lado se la disputarían (eh, no piensen mal)
Pero aparentemente es otra que busca ser un parásito estatal. Que lo disfrute entonces.

Pablo dijo...

Lo novedoso del caso es que los no ingresados se consideran despedidos.

Anónimo dijo...

En Argentina está hecho carne que vivir parasitaria e indefinidamente del fruto del trabajo de los demás no sólo es posible sino que es un derecho inalienable.

Rolando el furioso dijo...

No sólo en Argentina, sino que en casi toda Latinoamérica está instalada esa percepción.
Lo gracioso es que hasta los trabajadores a "honorarios" (contratación por una tarea y tiempo específico, que suele extenderse por años y años) están exigiendo mejores condiciones laborales (de contrato) que les asimile a un trabajador de planta (con designación de inamovilidad).

 
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