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2 de diciembre de 2016

Localismo a full

San Luis cobrará un impuesto a quien contrate trabajadores no puntanos
Podía esperar algo así de España que está con el tema del separatismo bastante vigente, pero no de Argentina.

Me resulta difícil pensar que esta norma vaya a prosperar ya que entiendo que viola derechos básicos garantizados por la constitución.



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Anónimo dijo...

¿Pero por qué no? Una clara mayoría de los argentinos considera que el proteccionismo es positivo. Si lo es a nivel nacional, ¿por qué no al provincial y, ya que estamos, al departamental?

carancho dijo...

Bueno, como digo siempre, si los boludos volaran, nunca veríamos el cielo.
Un ejemplo más de nuestros notablemente imbéciles políticos.

Gatienso dijo...

Y a que político le importa la Consitución Nacional?

Sergio dijo...

Sí, claro, son silicon valley.
Como cuando lo vi por you toube que uno de estos dos degenerados se ponían cosas por el culo mientras estaban con una golfa.

Anónimo dijo...

Lo de San Luis es algo que vengo viendo desde hace un tiempo atrás en varias ciudades y pueblos de la provincia de Santa Fe, Entre Ríos y hasta del interior de la provincia de Córdoba.
En ciudades prósperas o pueblos empobrecidos, en sociedades relativamente 'armónicas' o en grupos sociales desarticulados escucho siempre lo mismo: "que no le den trabajo a nadie que no sea de acá". O algo peor: "que nadie que no es del pueblo venga a hacer plata acá, porque se la lleva afuera y acá no deja nada para nosotros".
Uno puede pensar que estas expresiones cavernarias pueden provenir del "común de la gente". Pero no; lo dicen dirigentes políticos, empresarios, referentes de organizaciones 'civiles' y personas con niveles de formación universitaria/terciaria 'respetable'.
La confusión es descomunal; modernidad tardía, globalización a los ponchazos. Todo espolvoreado con décadas de amarga confitura peronista; algo de confuso cotillón desarrollista y todo el mejunje de lo que vino después.
Es imposible hacer entender que cada argento que viene con intenciones de invertir en algo, promueve y dispara otras posibilidades: trabajo, servicios, etc.
Es imposible también hacerles entender que no se puede depender de la herrería de Don Pedro, viejo, mañoso y con herramientas de la década del '60; ni del taller de Don José, que no toma trabajos de motores 'muy nuevos', por eso de 'no manejo eso de la electrónica'...
Pero si un pibe se instala en el pueblo, venido de otra parte y después de hallar la oportunidad de prestar un servicio y con años de formación profesional encima, le hacen la cruz. "No es del pueblo. No es confiable".
Tampoco se puede depender de la visión oblicua del intendente o presidente comunal que prefiere cordones blancos y plazas de prolijos canteros a la necesidad de explorar otros roles para la ciudad o comuna; de buscar mover la economía, el horizonte de trabajo de pendejos que yiran todo el día en motitos como único pasatiempo.
"La fiesta provincial del..." no se deja de hacer. Folklore, elección de Reina y gran comilona. Pero no se insiste en ampliar o mejorar la infraestructura. "Acá no hace falta nada, arquitecto. Estamos bien, es un pueblo tranquilo, sin delincuencia. ¿para qué necesitamos el gas natural? Don Ricardo el garrafero siempre tiene disponible..."
Me lo dijo el presidente comunal de una ciudad en el corazón de la cuenca lechera.
Y así podría seguir, citando ejemplos de cómo este país va tornando hacia una 'neo-medievalización'. Se rechaza todo lo foráneo 'per se'. Hay una inquina por quien intenta hacer pie en una ciudad o región para desarrollar un negocio; y lo que es peor, cuando requiere de mano de obra, no consigue gente ni con la menor calificación operaria.
Tal vez mis reflexiones sean incompletas o no muy elaboradas. Justamente mañana lunes tengo que recorrer el interior santafesino para intentar convencerme de lo torcido que está todo. Tal vez esa sea la mejor explicación posible.
Francisco

 
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