8 de agosto de 2018

Una vez más una mujer de derecha dice la verdad







   Decir la verdad en este país es un delito revolucionario. Para algunos es más importante que lo diga cualquiera persona no hiera los sentimientos del otro. Pues, cualquier evento privado o público que desmienta el relato que ha inventado la Izquierda se lo toma “como ofensa a las víctimas de la dictadura”. Es increíble como en poco tiempo tomamos prestado la moda que impera en Estados Unidos hace más de 30 años, en que se renuncia a la verdad con tal no herir la sensibilidad de cualquier grupo. En Youtube hay un video donde el polemista homosexual norteamericano Milo Yiannopoulos le explica lo que acabo de decir a una periodista progre. Una frase que encontré de él: “La cultura occidental es lo que mantiene a los gays y a las mujeres a salvo”. Hace poco leí que un nigeriano homosexual se fue a vivir a Rusia pensado que era Europa. Y se llevó la sorpresa que a los rusos no les gustan los homosexuales. Menos mal al nigeriano no se le ocurrió migrar a un país islámico. Los rusos son eslavos y no europeos. Se encargan de mantener esa diferencia. Estoy seguro que si estuviesen vivos los escritores rusos Fiódor Dostoievski y Aleksandr Solzhenitsyn reprocharían por poner la bandera o los colores del LGBT en las casas de gobierno tal como Obama y Piñera en su segundo mandato.

 Una cosa que diferencia Oriente de Occidente es la búsqueda de la verdad. Una compañera de colegio que se hizo monja y vive en Taiwán, me contaba que cuando vino al país, que a los orientales no les interesa la verdad. Nuestras raíces griegas como provenientes del cristianismo tienen como el principal pilar la verdad. Jesús dijo: “La verdad os hará libre”. Y de los griegos tenemos la frase de Aristóteles a Plantón: “Amicus Plato sed magis amica veritas”. Traducido significa "Platón es mi amigo, pero la verdad me es más querida".Esa es nuestra herencia. Ni Jesús estuvo en la tierra para caerle bien a todo el mundo. 

    Cuando no existe la verdad, un grupo se escandaliza porque en un bus se diga “Los hombres tienen pene y las mujeres vagina”. O se irritan por lo que dijo el arzobispo de Santiago, Ezzati cuando hablo de perros y gatos.

   Cuando no hay verdad, llegamos a la tontera de la ideología del género y ha violación de la gramática.

   El director de cine Patricio Guzmán realizó el documental La batalla de Chile después del 11 de septiembre de 1973. Pensé que se titulaba La batalla de Santiago. Pues bien, la misma izquierda nos dice que el país fue un campo de batalla los mil días de la Unidad Popular. Lo que significa que hubo dos fuerzas contrapuestas. Y eso también significa una Revolución. Además, oposición al proyecto revolucionario marxista de Salvador Allende. Los matones de la Izquierda dan por sentado que nunca encontrarán resistencia para sus proyectos totalitarios.

   Como fue una batalla, naturalmente, un bando perdió. Esto último es lo que no han querido aceptar la Izquierda. La manera de no reconocerlo es posando de víctimas, cuando son los victimarios y culpando a una potencia extranjera de su desastre. El resto de la sociedad se defendió. Sabemos que la izquierda chilena es contraria al derecho a la defensa.

   Fue una batalla importante durante la Guerra Fría. El comunismo perdió por primera vez. Sin embargo, los propios políticos de la ex derecha y gran parte del mundo académico del sector se han sumado a relativizarlo, minimizarlo o restarle importancia. La batalla de Chile -para usar el título del cineasta chileno partidario de la instalación de una dictadura comunista- es tan importante como la batalla de Stalingrado, la batalla de Inglaterra o la batalla de Midway. Cada una a su manera cambio el rumbo de la Segunda Guerra Mundial. En cambio, los chilenos malagradecidos temen decir la verdad. Se imaginan que en esos países se banalizara esas batallas. Quizás sea por la raza o que el chileno medio es mentalmente de Izquierda, aunque no esté en las filas de ésta. Para usar el título de una canción del Rolling Stone sienten «Sympathy For The Devil». La característica principal es que son acomplejados, culposos, no importa sin son columnistas, políticos, intelectuales y comunes. Lo que dice la Izquierda constituye un dogma de Fe. Los militares son los asesinos que mataban a civiles y militares, no los terroristas. Tanto les avergüenza que el país se haya librado de una dictadura comunista o de una guerra civil. Igualmente, desconocen que hubo una rebelión legítima por parte de los civiles y militares contra Salvador Allende.

   La Izquierda apela siempre a la emoción. Por eso, las personas emocionalmente inmaduras o mentalmente débiles les creen todo. El sueño de los progresistas es que la sociedad siempre esté en estado de histeria colectiva al estilo de 1984 y su minuto del odio.

   La caída de Allende tuvo dos consecuencias, según el autor del libro Desde las Cenizas. La primera, es que por primera vez se preocuparon por los derechos humanos detrás de la Cortina de Hierro. Ni la ONU se había enterado que los regímenes comunistas existían la opresión y la falta de libertad. Lo segundo, es que el dictador Fidel Castro al ver que falló “la vía chilena al socialismo”, recrudeció la guerrilla en América Latina.

    Una mujer una vez más dice las cosas cómo fueron. Me refiero a las declaraciones de la diputada Renovación Nacional, Camila Flores en el programa Cadena Nacional del canal Vía X. En la campaña parlamentaria la diputada de la UDI, Loreto Letelier dijo la verdad con respecto a pirónama, Carmen Gloria Quintana, a quien Bachelet premió como Agregada Cultural en Canadá: “fueron terroristas que se quemaron vivos”.

   Primero hay resaltar como los medios dieron a conocer las declaraciones de la legisladora: “Diputada Flores defendió dictadura”. Luego a modo de subtítulo colocan: “Pinochet fue una persona fundamental”. Según la diputada, conforme al contexto "Pinochet fue absolutamente necesario". Ya dirán las voces de la Izquierda, que está usando el contexto para avalar o justificar las violaciones a los derechos. En la Unidad Popular se violaron sistemáticamente los derechos humanos tal como lo denuncia el Acuerdo de la Cámara de Diputados de Agosto de 1973.

  Luego recordó las colas para conseguir alimento: "Lo que hizo con respecto al pronunciamiento militar, la situación que estábamos viviendo en Chile y que muchas familias, incluida la mía, en la Unidad Popular, fue muy duro". Agregó con ironía, según el medio: "parece que de repente se olvidaron de las filas para conseguir alimentos".

  Asimismo, recordó a los militares asesinados por la izquierda: "los uniformados que murieron, que mataron, este grupo de amigos de Salvador Allende, esas personas no tenían derechos humanos por eso nadie reclama". Para los abogados de los derechos de Izquierda como Nelsón Caucoto, Carmen Hertz, Hernán Montealegre, José Zalaquett, quien estuvo en la comisión Rettig no se les violaron los derechos humanos Tanto para Mauricio Rojas como para Roberto Ampuero, los dos conversos los uniformados asesinados no existen. En mi blog he expresado lo mismo. E igualmente, el escritor y ex parlamentario Hermógenes Pérez de Arce y otros blogs. La frase ‘las víctimas de la dictadura’ u otra parecida quieren ocultar los crímenes perpetrados por los terroristas.

   La diputada señala que Pinochet evito una guerra civil: "fue una persona fundamental que evitó que llegáramos a una guerra civil, que es para dónde Salvador Allende pretendía llevarnos y evitó que hoy día estemos viviendo como en Cuba o Venezuela". De eso nada dicen los intelectuales, artistas y políticos de Izquierda. Lo único que saben decir es que esperaba un golpe de Estado como si Allende no estuviese preparando su autogolpe. Antes de la diputada escribí un post en que sostuve que Venezuela es igual que Unidad Popular. Sin embargo, los políticos de ex UP como Ricardo Lagos le gusta comparar con el Gobierno Militar, el centro político como Andrés Velasco lo mismo, el actual presidente de la República en su campaña presidencial fue invitado a la Fundación Libertad en Argentino dijo lo mismo. Hay otros más obscenos como el actual canciller y escritor, Roberto Ampuero que el gobierno militar chileno con la dictadura comunista, si fue evitar convertirnos en la segunda Cuba. Otro, es el ex mirista Mauricio Rojas, quien es el encargado de escribirle al Sebastián Piñera sus discursos en su segundo mandato.

   ¡Y qué decir de los que trabajaban en los centro de estudios o think tank de la derecha! Todos repiten como loros el relato de la Izquierda. Hace tiempo Alex Kaiser, director de la Fundación para el Progreso (FPP) se refirió a las víctimas del Gobierno Militar comparando la dictadura cubana. Y volvió a reincidir cuando entrevistó al escritor peruano, Mario Vargas Llosa. Luis Larraín, director del Instituto Libertad y Desarrollo. Y por último, el director del Fundación Horizontal, Hernán Larraín Matte, quien durante el primer gobierno de Piñera junto a otros académicos pidieron a través de una carta pública, que los partidos de derecha cambiaran su declaración de principios, sobre todo, en la parte en que enfatizaba la rebelión contra una coalición que quiso instalar una dictadura comunista.

    Entre los firmantes de esa Carta estaba el filósofo, Max Colodro, quien fue comunista hasta 1990. ¿No le recuerda la Unidad Popular? Tampoco les recuerda a los militantes del Partido Socialista, a los miristas. Ninguno de los políticos de la ex UP que han tenido cargos públicos la actual Venezuela no les recuerda el gobierno marxista de Salvador Allende. Ni siquiera Heraldo Muñoz, el ex canciller de Bachelet, quien fue supervisor nacional de los Almacenes del Pueblo, Ricardo Ñúñez, Carlos Ominani, Nicolás Eysaguirre, a los sociólogos Eugenio Tironi y Manuel Antonio Garretón, Jorge Arrate, José Antonio Viera-Gallo, Ricardo Lagos, Antonio Leal, Jaime Naranjo. Asimismo, tampoco les recuerda a las periodistas Férida Zerán y a Mónica González de Ciper. Ni al Premio Miguel de Cervantes, Jorge Edwards. Y el periodista Augusto Góngora.

   Por último, señaló que en la Cámara de Diputados está el terrorista confesó y diputado Guillermo Teillier: "tenemos un criminal confeso, sentado en la bancada del Partido Comunista, que admitió matar a un grupo de carabineros, y que lo tenemos de honorable". Ese terrorista y otros jamás hubiesen podido optar a cargos públicos porque estaba prohibido en el Constitución de 1980 en su texto original. Esa parte fue borrada gracias a los políticos de la ex derecha para caerle bien a la ex Concertación.

   Salvador Allende fue nuestro Hugo Chávez y Nicolás Maduro.
   Hugo Chávez y Nicolás Maduro son el Salvador Allende venezolano.
   No hay que olvidar, que las mujeres botaron a Salvador Allende.
   Lo que importa es la verdad, no lo que sienta la otra persona.

1 comentario:

carancho dijo...

Excelente aporte, Javier.