Más allá de la psicótica lectura de las elecciones hecha por el kakismo, que festeja como triunfo que el 70% de los votantes haya elegido cualquiera otra opción menos el FPV, me parece que lo que emerge de manera más evidente es cómo la política argentina se ha fragmentado hacia lo distrital, con el propio FPV marcando la prevalencia de algunos líderes, referentes, o caudillos contra una lógica de alcance nacional, y donde en varias provincias la puja peronistas contra peronistas (que se inició ya en el 99 creo) remarca la extinción del PJ como partido nacional, por el mismo camino que ya transitó la UCR que si ahora da nueva muestras de vida es gracias a este emergente esquema de partido-de-distrito.
Anoche mismo escuchaba a varios analistas comentar que esta lógica que ahora se expresa en un postulante presidencial por distrito tiene un tinte "feudal", lo mismo decía esta mañana Marcelo Longobardi, en lo que me parece que es una visión fragmentaria del fenómeno que a mi me parece bastante más parecida al que vivieron las Provincias Unidas en los años previos a la caída del Directorio que a un esquema de organización política medieval.
Es evidente que el 75% del voto al candidato de Zamora bien puede asociarse a prácticas de vasallaje asociables a lo feudal. Pero el 47% de Cobos, el 44% de Massa, el 43% de Binner, e incluso el relativamente magro 34% de Michetti dificilmente puedan pensarse como que los tres primeros, o el jefe político de la 4ª sean mandamases feudales en sus distritos. Creo que estamos viendo el principio de un fenómeno que puede terminar con la muerte de los partidos nacionales tal como los conocemos, y eventualmente ante una crisis del gobierno federal, por la causa que sea, ponerlo ante una nueva "Liga de Gobernadores" o un eventual colapso de su representatividad. Como la que le cayó a Rondeau, aunque en ese tiempo no había ligazón constitucional. Bah, ahora creo que tampoco.
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