Volvió a flamear la primera bandera de Artigas, la que fue también la primera bandera seantafesina: la bandera de los porteños, pero con una banda roja sobrepuesta a cada franja celeste.
Bajo este pabellón medio millar de jinetes revivió la marcha histórica del pueblo oriental que tras el fracaso del primer sitio a Montevideo se retiró a suelo entrerriano vaciando el territorio a las fuerzas realistas.
Los uruguayos siguen dándonos lecciones. No les hacen falta recurir ni a Fuerza Bruta, ni proyecciones laser ni tecnópolis para recordar el bicentenario. Simplemente una cabalgata histórica para recordar a don José Gervasio Artigas. Una pena que los ideales de libertad y federalismo, inspirados en la revolución norteamericana a los que él adhería se hayan perdido en la maraña de la historia rioplatense y su figura se haya reducido a la anécdota.




