Diez años despúes, el tren bala se esfumó y a un año de que se vayan para siempre lo único que hay en esa ruta es la prometida renovación del servicio Rosario-Buenos Aires con unos trenes chinos con ingeniería de los setenta, en una única vía renovada, que prometen va a cubrir 300 kilómetros en cuatro horas a un pasmoso promedio de 75km/h.
El recuerdo del Balín de la Modernidad viene a cuento porque en estos días el Shinkansen, pionero de los trenes de alta velocidad, cumplió 50 años. Empezó a correr entre Tokio y Osaka en 1964. Los trenes Serie 0, que parecían un Boeing 707 sin alas podían caminar a 210 km/h. Acá Illia era presidente.
Los Shinkansen Serie 0. Modernísimos hoy para los estándares argentos.
Hoy los trenes Sinkansen Serie N700 hbajaron todavía una hora más el tiempo de viaje en la línea original Shinkansen, con velocidad máxima que supera los 300 km/h (270 en las curvas!).
Los Sinkansen Nozomi, con equipo N700 Ya ni a un avión se parecen.
Rosario-Buenos Aires en ¿una hora veinte?
Daría gracia -si no fuera para llorar- el delirio que implicó aquel asunto del Tren Bala, con el que pretendían mostrar que el país estaba pipí-cucú, misma opereta de imagen que los estadios y autopistas del Mundial 78.
Y de paso, que pretendían reescribir la historia no ya la contemporánea, sino como dijo muy bien un lector en 2008, desde la época virreinal, siendo que la Modernida llegó al Río de la Plata a inicios del 1800 de la mano de la Ilustración española. Cuando para ser moderno no hacía falta prometer un tren, y si construir Democracia y República.




