31 de diciembre de 2007

Cuatro gritos a Marulanda

Dice la prensa que ayer, el Néstor estuvo a punto de pegarse la vuelta desde Villavicencio.
Justo cuando Colombia informaba que con la prolongación de la farse bautizada Operación Emmanuel, se le hacía imposible asegurar la integridad de los dos blancos más rentables entre los "garantes", el propio Kirchner y el brasileño Marco Aurelio García.
El Néstor de América, que durante su gobierno hizo conocido su desagrado por las "reuniones improductivas" como cumbres regionales, encuentros entre presidentes, y otras minucias semejantes está ahora encerrado en una finca en la selva colombiana, rodeado de soldados armados hasta los dientes (sabido su cariño por lo castrense, jé) .
Para colmo de males. mientras la prensa venezolana ya asegura que el proceso "está congelado", la (vi)Reina KK ni lo esperó y se fue a Calafate a pasar las fiestas.
El afán de congraciarse con su patrón Chávez y a la vez de generar un hecho que tape el escándalo de la jaliva lo pusieron al ex presidente al borde de un ridículo histórico si la liberación fracasa. Seguramente se estará preguntando por qué no siguió haciendo lo que el sabe, que es acomodar a su tropa a fuerza de cuatro gritos y billetazos. Una fórmula que parece que ni Chávez pudo hacer funcionar con Marulanda (si es que éste todavía existe).

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Dicen que extraña el atril.
No tiene a quien putear ahí.

Federico N. Fernández dijo...

La estadía en la selva, al menos, le debe recordar a sus épocas setentistas en el sur del país. Cuando hacía las veces de "célula dormida" montonera en esa lejana región, habitada por casi tantos militares como civiles.