6 de diciembre de 2008

Mi travesura de hoy en Shabbāt


Sarai, Rivká, Leá y Rajel pertenecen a una categoría diferente del resto de las mujeres en los Textos Sagrados: ellas son 'las matriarcas'.
Bueno, la primer mujer fue Eva, del hebreo chawwah, o sea 'una viviendo' o 'fuente de la vida', de hawwâ -java- o sea 'vivir', de hāyâ, 'para vivir', de la raíz 'hyw'.
Pero el término matriarca es 'imaot', que quiere decir 'madre'.
La historia ancestral de nuestro pueblo es una historia de parejas, incluso poligámicas e incestuosas.
Sarai fue la primera matriarca, prima-hermana de Avram y también su mujer, en Ur de los caldeos.
Era estéril, pero siendo una anciana parió a Itzjac.
Sarai era estéril y tuvo solamente un hijo, por lo que se puede pensar que no fue muy productiva como madre del pueblo de Israel.
Pero la madre siempre es estéril, porque su cualidad no es parir, sino desear tener hijos, y que ellos vengan al mundo no por un acto biológico, sino por la intervención divina, y a cumplir con su misión.
La esterilidad está presente en las cuatro matriarcas.
Paradójicamente, el mismo Dios que las había elegido como matriarcas les impedía tener hijos...
Lo mismo sucedería con Leá: 'Viendo el Eterno que Leá era despreciada, abrió su matriz' -Genésis,29:31- como recompensa por no ser la más amada.
Con Rajel es más nítido aún: 'Y vio Rajel que no paría hijos a Iaakov, y se enceló Rajel de su hermana, y dijo a Iaakov: Dame hijos, que si no, soy muerta. Y se encendió la ira de Iaakov contra Rajel, y dijo: ¿Estoy yo acaso en lugar de Dios, que te negó el fruto de (tu) vientre?' Génesis 30:1-2.
La intervención divina está presente también en la vida de Rivká: 'Rivká, la amante esposa de Itzjak, madre de Iaakov y Esav es mencionada como estéril'. 'Y oró Itzjak al Eterno frente a su mujer -que oraba también- porque era estéril; y le atendió el Eterno y concibió Rivká, su mujer' Génesis 25:21.
Después de todo, 'Siete son las estériles, Sara, Rivká, Rajel y Leá, y la mujer de Manoaj -el padre de Shimshón- y Jana y Tzión'.
Parece raro llamar estéril a Leá, porque ella era muy fértil.
Y lo mismo a Rajel, la madre de José y de Benjamín...

Bueno, los Textos Sagrados son muy complejos, y su correcta interpretación requiere de una vida de estudios y de meditación.
Y es imprescindible el auxilio de los Midrashim.
Entender la 'esterilidad' de las cuatro matriarcas es -para mí- un ejemplo perfecto.
Porque 'Da un hogar a la mujer estéril' es hablar de Sarai, de Rivká, de Leá y de Rajel.
En fin, es hablar de las matriarcas, de las madres de Israel.
Cada una de ellas fue elegida por sus virtudes excepcionales, por ser madres -'imaot'- pero no por tener hijos, sino por querer tenerlos, que es algo muy distinto.


PS: me olvidé de aclarar que la imagen que ilustra el post es la foto de una mujer extraordinariamente bondadosa: mi abuela Sara Reznik.

5 comentarios:

Klaus Pieslinger dijo...

Una cosa no quita la otra.

Rāḥēl Reznik dijo...

¿Una cosa no quita la otra?
Leeme otra vez...
Dale!

Klaus Pieslinger dijo...

Me parece que fueron esterilidades muy entre comillas; posiblemente porque sean textos de difícil interpretación.
Lo más interesante para mí es el concepto de madre aquí, significando a la que quiere serlo.
El deseo es el significante: es lo que humaniza.
Por el contrario, encontramos miles (millones en el mundo) de llamadas "madres", máquinas de parir hijos que ya ni saben cuántos son ni dónde andan, abandonados a su suerte en la calle, se las ve desplazarse como sin rumbo y los chicos a media cuadra atrás como perdiéndose. Eso está muy lejos de ser Madre.

Julio Rougès dijo...

Dios bendiga a esas madres

Sine Metu dijo...

Hoy cené con la tía Sarita, (que no es mi tía)

:-)