6 de abril de 2014

Una anécdota histórica sobre la depilación púbica.






Cayo Julio César
La depilación del vello púbico es una costumbre que se ha ido extendiendo a lo largo de los últimos años y cuyo origen suele atribuirse a las mujeres brasileñas de fines de los años 1970 cuando empezaron a usar las tangas en las playas como un modelo mínimo de bikini.

Sin embargo, la depilación púbica, e incluso la de todo el vello corporal, históricamente tiene orígenes muy antiguos. Era una costumbre muy habitual entre la nobleza de Partia, otros reinos de Asia Menor y también en algunas de las ciudades e islas griegas. También la practicaban las cortesanas de lujo, los jóvenes efebos y los viejos partidarios del amor griego.

Se la consideraba como una medida de buen gusto, sofisticación y elegancia y, también, ayudaba a mantener alejados a ciertos insectos muy molestos que poseen la picante costumbre de adherirse al vello púbico para chupar sangre y que no son como las botineras de hoy día. 

El joven Julio César adoptó la costumbre oriental de depilarse el cuerpo totalmente luego de un tiempo de vivir en el Reino de Bitinia (frente a Bizancio en lo que hoy es Turquía) y donde reinaba el Rey Nicomedes IV quien, pese a ser casado, gustaba rodearse de una corte y protocolo en un ambiente voluptuoso con música, perfumes, telas suaves y jóvenes efebos... Lo que le había hecho una gran fama de "afrancesado".

El caso es que Julio César a sus 19 años había sido enviado a prestar servicios militares bajo las órdenes del Pretor Minucio Thermo que sitiaba la ciudad de Mitilene en Asia Menor y que necesitaba contar con una flota para poder bloquear el puerto y tomar la ciudad rebelde. Julito no era precisamente un joven humilde y modesto sino todo lo contrario, y le cayó mal de entrada al Pretor. El sentimiento fue recíproco, pero Julio disimulaba mejor. 

Julito tenía claro de que necesitaba ganar prestigio, gloria militar (y dinero) para su carrera política y se ofreció voluntario para conseguir barcos en la zona próxima. Thermo captó enseguida que el pedante joven se había echado encima una enorme responsabilidad, destinada a un seguro fracaso, porque los hombres de Thermo se habían cansado de buscar barcos infructuosamente. Y lo autorizó a partir. Lo que no le dijo Julito es que pensaba ir a Bitinia, que poseía una flota eficiente, y cuyo rey le debía el trono que ocupaba a Roma.

Cuando Julio César se presentó ante el Rey Nicomedes, éste se quedo encantado con el joven Julio, que parece que tenía una pinta como la de Brad Pitt porque era rubio y de ojos azules de buen físico aunque no era muy alto y como buen patricio romano, tenía una nariz notoria. 

Entre otras varias lenguas que dominaba (hebreo, algunos dialectos galos y germanos) Julio hablaba y leía en griego perfectamente, tenía una amplia cultura y gran educación en religión, filosofía, música, teatro y obras clásica, y poseía un encanto y simpatía que, junto a sus modales de patricio, fascinaron tanto al rey como a la reina de Bitinia.       

Pero en su estadía en Bitinia, Julio se vio infestado de insectos picadores de los ya mencionados y, como todo patricio, estaba obsesionado por la higiene corporal y se sintió asqueado por la presencia de los bichos esos. 

Afortunadamente, se enteró de que el remedio consistía en depilar completamente la zona afectada y se puso en manos del depilador real. Acá empiezan a haber dos versiones de lo ocurrido: una señala que estaba tan asqueado que se hizo depilar íntegramente el vello del cuerpo y sólo dejó sus, por entonces, abundantes pelos rubios en la cabeza; la otra versión es que adoptó la moda oriental de los nobles de depilarse completamente porque se "afrancesó" con Nicomedes...

El joven Julio consiguió la flota requerida por Thermo en un plazo extraordinariamente breve y cuando se presentó ante su jefe no pudo evitar fanfarronear, lo que provocó aún más rabia en Thermo y también entre los otros oficiales patricios que envidiaron el éxito del mocoso insolente. 

Pero cuando vieron que la flota era de Bitinia, como sabían la fama de "afrancesado" de Nicomedes y notaron que César estaba totalmente depilado, comenzaron a llamar a César, a sus espaldas, como "la reina de Bitinia". Thermo fue uno de los primeros en difundir la historia en Roma ayudado por otros colegas militares envidiosos de César.

La sociedad romana era bastante tolerante con las relaciones homosexuales siempre y cuando fueran discretas y, si bien era aceptable que un patricio cumpliera el papel activo de la relación, era totalmente despreciable que desempeñase el rol pasivo. Hubo patricios y plebeyos muy ricos que hubieran podido aspirar a una carrera política destacada, pero que no lo hicieron porque preferían dedicarse a los hombres. Varios de ellos se fueron a Grecia a vivir porque era un ambiente "gay friendly"...  

Luego de bloquear el puerto de Mitilene, Thermo decidió lanzarse al asalto de la ciudad. Julio César se distinguió heroicamente dirigiendo, y peleando codo a codo con los legionarios a su cargo, en una misión de ataque casi suicida que cumplió con todo éxito y por la que se hizo acreedor a la primera y más prestigiosa condecoración romana para un oficial de su rango: ganó una corona cívica de laurel que le entregó el propio Pretor Thermo. 

Tras ganar su primer honor militar y fama, César volvió a Roma a iniciar su carrera como abogado. 
Cuando llegó a la ciudad, se enteró de las cartas que Thermo y sus colegas habían enviado contra él acusándolo de "reina de Bitinia" y demás, cartas que habían sido ampliamente difundidas y comentadas por sus enemigos y rivales políticos. 

La venganza de Julio César ante la acusación de maricón fue, a mi juicio, realmente brillante: se dedicó a acostarse con las esposas, madres o hijas púberes de todos y cada uno de sus enemigos, empezando por la de Thermo y no hizo nada por ocultarlo, aunque como buen caballero, tampoco se ocupó de difundirlo ni de hacer alharaca de sus conquistas. César conocía muy bien a los patricios romanos. 

La sociedad patricia de la Roma antigua era terriblemente chusma y a los romanos les encantaban los chismes, especialmente si tenían sexo y política entreverados. Y el chismerío inevitablemente descendía por la sociedad y terminaba llegando a ser tema de charla, bromas o burlas en las tabernas, el foro o en el mercado. Hasta se hacían grafittis alusivos...  

Para colmo de los maridos engañados, parece ser que las señoras beneficiadas por las atenciones de Julio César se quedaban encantadas ante un hombre depilado totalmente y más aún por la magnitud y habilidad con que Julio manejaba su instrumento no sonoro, que los hombres pulsamos frecuentemente con diversos fines, por lo que el joven César ganó fama de gran seductor en la conquista previa y de experto amante en la concreción del hecho o de los varios echados.

Y estas señoras satisfechas se dedicaban a pasarle el dato a sus amigas y, las torpes que nunca faltan, a comentar enfáticamente los dones y atributos de César lo que desataba la fantasía de las demás féminas que se lanzaban a la caza del sujeto de marras.

El caso es que Julio César pasó una juventud bastante entretenida, socialmente hablando, además ganaba juicios, ocupaba cargos del cursus honorum romano y escribía. (Era la ventaja de no tener televisión ni radio ni Internet, como le pasa a su marido, Señora. Si Julio hubiera vivido ahora, perdería el tiempo en Facebook y no habría conquistado la Galia ni Inglaterra).  

Recordemos que los matrimonios de los patricios, o de los ricos plebeyos importantes, rara vez se realizaban por amor sino que eran matrimonios concertados por los pater familiae con miras a alianzas de fortunas o formar lazos políticos. También había padres que eran muy conscientes de que su hija o hijas eran patricias de rancia estirpe romana, pero pobres y concertaban su matrimonio con plebeyos ricos que querían trepar socialmente y que aportaban suculentas dotes. Así fue el matrimonio por ejemplo de Cicerón. Y no faltaba una hija que era un bagayo, pero muy rica y patricia, a la que no le faltaban candidatos.

Al faltar amor y haber muchos maridos que, luego de un primer hijo varón, no cumplían siquiera con mínimos débitos conyugales, la fidelidad femenina dependía de muchas variables, entre ellas la educación y el nivel de poder de la familia de la mujer, su temperamento y también del temperamento de ambos cónyuges ya que los había muy liberales, otros daban permiso pero pedían discreción y otros directamente devolvían deshonrada a la mujer a sus padres con gran escándalo público y se divorciaban, y no faltaba el extremista que la mataba en su derecho, aunque esto tenía algunas complicaciones sobre todo si la finada era de alguna familia poderosa. Pero para un hombre con ambición política era fundamental evitar el desprestigio público de ser un cornudo notorio.

Volviendo a César, así como cierta fama de "rarito" lo acompañó durante toda su carrera política y hasta después de muerto (Suetonio recogió lo de Nicomedes en su Historia de los Doce Césares), también lo acompañaron los numerosos testimonios de mujeres fascinadas y el rencor mortal de tantos hombres cornudos, este último hecho confirmaba su fama de hombre, sin pelos en el pecho ni en ninguna parte, pero de gran varón de incansable espíritu.

Julio César continuó con la costumbre de depilarse totalmente a lo largo de toda su vida e incluso durante sus campañas militares ya que llevaba entre sus hombres a un esclavo barbero. 

Continuaré en otro post vinculado al tema depilatorio, pero más moderno.

15 comentarios:

Anónimo dijo...

Don Enmasca, me gustó esta notita, me encanta la "historia chusma", sobretodo romana, y siempre antes de algún viaje trato de informarme al respecto para disfrutar mejor del paseo.
Pero me ha dejado una duda: a qué viene este repentino interés por la depilación? está tratando de justificar algo? bueno, déle nomás, como se dice por ahí: de viejos, nos vamos a arrepentir por lo que no hicimos más que por lo que hicimos.
Avanti senza paura!
Emms Peel

Sergio dijo...

Estimado El Enmascarado,
Su relato es muy interesante.
El tema me remite a temas actuales que creo relacionados, como el tatuaje y el piercing.
Díganos por favor si es así; y si es posible que se extienda con referencias históricas.

Le aclaro, para que no se sienta defraudado, que en nuestra empresa no contratamos mutilados tatuados ni perforados, cosas que saltan en el examen médico pre-ocupacional.

raúl dijo...

Enmascarado: ¿en el título se refiere a que la depilación púbica se hacía en público? Jaja, hay un pequeño error de tipeo.

El Enmascarado dijo...

Mi muy estimada Emma: gracias antes que nada. En cuanto a su pregunta, si lee el post que acabo de terminar se dará cuenta de cómo surgió el tema. A mí no me mueve un pelo este asunto.

Sergio: muchas gracias. El tema de los tatuajes en la historia es antiquísimo y tiene que ver con la religión, la identidad tribal y los atavíos y costumbres de los guerreros para intimidar a los enemigos.

Es un tema vastísimo al igual que el del uso de adornos corporales como collares, aros y pendientes e incrustaciones de huesos en los lóbulos de las orejas o en la nariz, tanto como trofeos como por razones estéticas o de costumbre de identidad tribal en su origen.

En cada cultura humana ha habido variantes propias de cada una o modas impuestas por la cultura superior predominante.

Incluso el peinado o el tipo de barba eran identificatorios de una sociedad específica.

Los antiguos egipcios se rapaban totalmente la cabeza, los caldeos y medos se dejaban el pelo largo y se lo enrulaban y usaban barbas largas, pero recortadas cuidadosamente para que mantuvieran una forma rectangular aunque rizada.

Lo griegos tenían su propio estilo que incluía barba corta y bien diferente de los enemigos persas.

Los romanos rara vez se dejaran crecer la barba, con alguna excepción como Nerón que amaba a Grecia y se dejó una barba de ese estilo.

Tenían peluqueros profesionales y los hombres usaban generalmente el pelo corto, aunque con flequillitos, y las mujeres ricas se hacían complicados peinados con cintas y alhajas.

Y en ambos lados del Mediterráneo había personas que se tatuaban o incrustaban piedras preciosas incluso en los dientes, pero la mayoría de estas sofisticaciones eran conocidas por los romanos a trabés del contacto con Asia Menor.

Pero en la India, China y Japón también existían tatuajes y adornos corporales al igual que en el Norte de África.

Entre los pueblos subsahariano no me acuerdo de que hubiera tatuajes, pero sí se hacían, y continúan haciéndolo hoy día, marcas en la cara de los varones con cuchillos que dejan cicatrices propias de cada tribu, por ejemplo, en Nigeria, Camerún, Togo, etc.

El Enmascarado dijo...

Estimado Raúl: muchas gracias por su aviso que habrá visto que corregí.

Anónimo dijo...

A mí me intriga la barba de los sumerios, que se supone fueron la primera sociedad civilizada. Siendo tan lejanos en el tiempo, cómo es que tenían esas barbas tan pero tan cuidadas, con prolijos recortes y "peinados"? bueno, tampoco se explican sus construcciones esmaltadas, pero es otro tema.
En cuanto al tema que nos ocupa, volvemos a lo que nos enseñaron en la escuela: la Naturaleza es sabia, si está ahí, es por algo.
Emma Peel

Sergio dijo...

Hoy en día la depilación. el tatuaje, el piercing y otras anomalías se extiende por la moda impuesta en internet; especialmente esparcido en los sitios porno.
(Sí, antes que se adelante algún travieso, los que yo visito.)
No obstante la moda es asimilada por los marginales, gente que no se siente satisfecha con su naturaleza.
Quienes adoptan estas modas tienen otros trastornos de conducta que no se diagnostican fácilmente.
En el trabajo no duran más de tres años y antes de irse manifiestan problemas con las drogas.
Es notable que, en contrapartida, quienes no se mutilan tienen un resultado diferente.
No es juicio de valor ni investigación científica. Es sólo la conclusión del comportamiento humano después de observar por 20 años a los homínidos que trabajan en mi empresa

Alberto dijo...

Sergio, sos tan pelotudo y elemental que no me voy a tomar el trabajo de refutar tus dichos llenos de falacias y pedos mentales que prefiero tomar una cerveza y además que te garúe finito...

Cheers!

Massa dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Massa dijo...

Enmascarado, chapeau a este post exquisito. Sabe en donde puedo leer este tipo de minucias (o casi chismes) de la vida romana y griega (esp de Alejandro Magno)? Me interesa mucho. Mi viejo tenia varios tomos de la Historia Universal, siempre me gustaba leerlos - pero no se adonde han quedado.

Massa dijo...

Alberto, lamentablemente en esta coincido con Sergio. Fijate que no habla especificamente de una persona u otra - pero le creo que las personas que tienen tatuajes y piercings duran menos en el trabajo que quienes no. Son cosas poco politicamente correctas pero ciertas.

Es lo mismo que decir que, en promedio, la raza negra es menos inteligente que la blanca. Eso no es ser racista - es ser correcto. Lo mismo puedo decir, al reves, que algunas razas asiaticas (ej la japonesa) son, en promedio, mas inteligentes que la occidental. O que los judios son mas inteligentes que los goi (lo digo como goi). Pretender igualar todo es rasgo progre. Los hombres somos solo iguales ANTE LA LEY, pero los seres humanos somos bien distintos.

Y algunos, como los que se ponen piercings y tatuajes, EN PROMEDIO se ajustan menos al laburo de oficina que el resto.

Saludos!

Sine Metu dijo...

Seguramente disfrutarán de "El jardín de las delicias" de Marco Denevi

Kiko dijo...

Thermo dicen que estaba bien dotado.

El Enmascarado dijo...

Massa: antes que nada, muchas gracias por tu calificación de "exquisito post" y me alegra mucho que te haya gustado.

En cuanto a tu consulta, si tenés interés en César y Alejandro te recomendaría de entrada que leas "Vidas Paralelas" de Plutarco ya que se dedicó a tratar de mostrar el carácter "moral" de cada uno de ellos y está lleno de anécdotas. Plutarco se ocupa de "emparejar" grandes hombres de Grecia y Roma.

Perdón, pero voy a dejar de escribir pq hay una tormenta eléctrica y de agua en Baires que voy a andar en bote. C u later

Anónimo dijo...

"La sociedad romana era bastante tolerante con las relaciones homosexuales siempre y cuando fueran discretas y, si bien era aceptable que un patricio cumpliera el papel activo de la relación, era totalmente despreciable que desempeñase el rol pasivo."


Eso me recuerda a un chiste español: Durante la dictadura franquista, la policía detiene a dos homosexuales por realizar "actos de sodomía". Uno de ellos le dice a un agente:

-"Dígale al señor juez que yo era el que daba."

-"Eso no servirá como atenuante. Ya conoce la 'Ley de Mahoma': Tan maricón es el que da como el que toma.", responde el polícía.

-"Sí... bueno.... pero usted dígaselo de todos modos, por favor.", contesta el tipo.