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29 de diciembre de 2014

¿Bala de plata? ¿Qué bala de plata?


Hat tip Marcelo Montes




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Javier Bazán Aguirre dijo...

¿Se hizo judía?

carancho dijo...

Pobre pibe, diría que era más feliz como hombre lobo que teniendo de madrina a esta chiflada inoperante.

Leandro dijo...

Javier, no se si en Chile existe la tradición/leyenda, pero en Argentina, desde la época de conformación del Estado, se dio una mezcla rara entre la figura caudillista presidencial y la leyenda del "lobizón" (u hombre lobo) que teóricamente afecta al séptimo hijo varón de un matrimonio. El tema es que por tradición el Presidente de la República es el padrino de ese niño para evitarle el problema.

Si, está mas cerca de ser magia vudú que una tradición republicana de un país occidental, pero bueno, somos así, no?

Alguna vez leí que viene de la inmigración la leyenda, pero entiendo que tanos y españoles no tienen nada parecido, así que debe ser de alguna de las nacionalidades de segunda oleada. Si me llama la atención que el judaísmo la mantenga...

Rolando el furioso dijo...

Acá en Chile existe la tradición que el septimo hijo o séptima hija (si son todos varones o todas mujeres) son apadrinados por el Presidente de la República (no sé desde cuando), pero por lo que sé se inició con el Gral. Pinochet. No creo que se instaurara por esa razón (evitarle converirse en lobo)

Javier Bazán Aguirre dijo...

Ahora entendí. Gracias Leandro.

Olegario dijo...

Tengo entendido que el origen de eso, es una leyenda rusa. El séptimo hijo varón (consecutivo) debía ser apadrinado por el Zar para no convertirse en lobo. Seguramente esa familia judía debe provenir de aquella parte del mundo.

Tampoco creo que se trate de pensamiento mágico. Simplemente es una tradición.

El Enmascarado dijo...

En Argentina, el séptimo hijo varón es apadrinado por el Presidente de la República y se lo exceptuaba de cumplir con el Servicio Militar Obligatorio porque se entendía que esa familia ya había cumplido su deber con la Patria al haber tenido siete hijos.

Sergio dijo...

Yo creo que es de otra forma.
Se convirtieron al Kirchnerismo para no padecer su maldición.
Aunque llevarán el estigma por miles de años.

 
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