16 de noviembre de 2015

Desde la platea


Al márgen de que es saludable que los que quedaron con chance de llegar a la presidencia se enfrentaron finalmente en un debate, ¿no les pareció que este en sí fue una porquería?
Insisto, al margen de que sirvió para ver a uno transpirar como testigo falso, no les parece que el formato fue pobre, que en sí no hubo debate propiamente dicho sino apenas un concurso de slogans, y que de haber estado vivo y participando un lenguaraz con el finado Raúl Ricardo los pasaba al cuarto a los dos, y a todos sus asesores...



7 comentarios:

Blas dijo...

Es el únicodebate que como sociedad nos bancamos. Nos gustan que nos mientan.

We can´handle the truth!

Lamentablemente.

Sergio dijo...

No escuché nada que no hubieran dicho antes.
No hablaron ni con un mínimo de profundidad los temas más importantes de la realidad.
El esquema de minutos fue un límite para desarrollar un verdadero debate.
Hay que valorar que es la primera vez y ambos tuvieron el valor de afrontarlo.
Faltan muchos años para que podamos ver algo que nos conmueva.

Sine Metu dijo...

Debe ser porque María Elena Walsh tenía razón y somos un país jardín de infantes. El mismo domingo por la mañana el país se sorprendió cuando una periodista extranjera puso contra las cuerdas a toda la mesa de Mirtha Legrand, Karina incluída. Todo el debate argentino es berreta. No se puede filosofar cuando la mitad del país nunca tocó un libro ni por error. Me parece maravilloso que se haya podido hacer.

Pudimos ver que Scioli perdió su negocio familiar por culpa de los noventas, y que los noventas mataron de disgusto a su padre, pero Scioli empezó a actuar en política de la mano de Carlos Saúl Menem. Es decir que es un parricida.

Oímos decir a Scioli que "sin armas no hay paz" para justificar su política de desarme.

También oimos pedir al gobernador de Buenos Aires "más excarcelaciones a los narcotraficantes".

Oímos decir a Macri "me rindo".

Y lo más desopilante fue cuando en el post debate Lanata entrevistó a Scioli. En dos ocasiones los panelistas en el piso se le cagaron de risa en sus espaldas por sus respuestas.

gringo dijo...

No sé como son las campañas ni los debates en aquellos países con mayor tradición democrática y republicana que la nuestra, pero luego de ver House of Cards, se me hace que no debe haber grandes diferencias con lo que se hace acá.
Este comentario va a cuento de que se les hace difícil a los candidatos, sobre todo a los que tienen posibilidades ciertas de ganar una elección, de decir toda la verdad sobre lo que piensan hacer si son electos. Ya lo dijo el inefable Menem con su habitual cinismo: "Si decía lo que iba a hacer, no me votaba nadie".
Yo prefiero un candidato que me prometa sangre, sudor y lágrimas y luego de eso, sí el bienestar, pero creo que esta preferencia no es compartida por la mayoría de los votantes.

BlogBis dijo...

Sine yo escuché carcajadas pero pensé que era ruido ambiente de donde estaba Scioli. Vos decís que eran los invitados en el piso? Tremendo.

Anónimo dijo...

Patético el debate, misérrimo, de republiqueta.






Pablo dijo...

Anónimo, que esperabas ver en un Republiqueta?