Mostrando las entradas con la etiqueta Raúl Alfonsín. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Raúl Alfonsín. Mostrar todas las entradas

17 de abril de 2009

4 de abril de 2009

La viuda negra

Si Raúl Alfonsín fue el "Padre de la Democracia" y Hebe Bonafini es la "Madre de todos los argentinos", debemos concluir que el suyo no fue un matrimonio con final feliz:

Luego de acusar al extinto ex-Presidente de alimentar la "teoría de los dos demonios", mamá sostuvo que "acá no hubo ni guerra ni hubo terrorismo. El terrorismo fue el del Estado, el terrorismo de Estado que él defendió".

Para completar su emocionado obituario, disparó:

"Es verdad que había mucha gente, pero no había ni pobres ni trabajadores. Era una movilización de clases altas y medias que siempre salen para estas cosas. El más grande repudio para todos los hipócritas que lo fueron a aplaudir"


La voz del interior


Quedate tranquila mamá, que cuando te mueras vos, ningún pobre se va a enterar (y los quince gatos locos que te van a ir a despedir, no trabajaron jamás!).

3 de abril de 2009

No robó (no me consta)

Alfonsín, "resignando" su cargo cinco meses antes.

Una vez más el maestro James Neilson:

Cuando la virtud no basta

Alfonsín no sería el último presidente en suponer que la mejor forma de superar los obstáculos en el camino era negar su existencia. Tampoco fue el primero. Con muy pocas excepciones, desde comienzos del siglo pasado todos los mandatarios argentinos, incluyendo a la actual, han caído en la trampa supuesta por el voluntarismo, acaso por sentir que los problemas económicos del país son tan profundos y están tan arraigados que hacer un esfuerzo serio por enfrentarlos les sería suicida. Al fin y al cabo, siempre es más fácil mantener cruzados los dedos, apostar a que esta vez todo sí salga bien, y, por las dudas, prepararse para atribuir la eventual debacle a la malignidad de quienes por motivos oscuros no quieren que la Argentina se levante más. Así, pues, cuando todo se vino abajo, Alfonsín y sus colaboradores más íntimos se proclamaron víctimas de un "golpe de mercado".

Es como si el país se sintiera constreñido a elegir entre la virtud presuntamente ineficaz representada por Alfonsín, Illia y algunos otros, personas que tendrían sus méritos pero no estarían en condiciones de garantizar "la gobernabilidad", y el pragmatismo amoral pero "realista" de quienes insinúan que su desprecio apenas disimulado por ciertas normas les permitirá solucionar con rapidez los problemas nacionales. A juzgar por los resultados concretos de una larga serie de gestiones, aun cuando la integraran hombres y mujeres honestos y bienintencionados, ningún gobierno podrá lograr nada permanente a menos que el apego a la ética se vea acompañado por la conciencia de que sería peor que inútil subordinar todo a las esperanzas de la mayoría ilusionada, pero serán todavía mayores los perjuicios provocados por los cínicamente pragmáticos que, entre otras cosas, suelen ingeniárselas para desprestigiar el realismo con el que se pretenden comprometidos.
(Illia tampoco robó)

2 de junio de 2008

Contradicción

El ex presidente Raul Alfonsin, como buen progre, nunca miró con buenos ojos a los Estados Unidos.

Alfonsin dejó durante su gobierno claras muestras de que el modelo de país que quería aplicar a la Argentina, si es que tuvo uno concreto, no se parecía en nada al seguido por la potencia del norte.

Sin embargo ante un problema delicado en su salud el líder radical ha elegido la medicina norteamericana.