El contenido del libro no vale el papel en el que está escrito; es un rejunte en el que todos y cada uno de los argumentos contra este desgobierno es "rebatido" con incoherencias, silogismos, puteadas y medias verdades torcidas, todo escrito en ese lenguaje de barrabrava borracho y compadrito tan de Caníbal.
En sus ganas de darle pátina intelectual al papel higiénico que escribió, Caníbal trata de proclamarse continuador de Jauretche e insiste en que todas las críticas al gobierno surgen de una concepción derivada de la opción entre "civilización y barbarie" que planteó Sarmiento... y lo hace de esta manera citada por un panfleto kirchnerista como "adelanto" del libro:
Porque la zoncera madre o, mejor dicho, “de la madre que las parió a todas” sigue siendo cultivada, abonada, cuidada y difundida por un sector de nuestra sociedad con el mismo sentido con el que Domingo Faustino Sarmiento interroga al fantasma de Quiroga en la introducción del Facundo:
"¡Sombra terrible de Facundo, voy a evocarte, para que, sacudiendo el ensangrentado polvo que cubre tus cenizas, te levantes a explicarnos la vida secreta y las convulsiones internas que desgarran las entrañas de un noble pueblo! Tú posees el secreto, ¡revélanoslo!"
Y no, no te revelo nada. ¡De acá, te voy a revelar! No entendiste, jo-de-te.
No sé qué les parecerá a ustedes, pero la imagen de un ministro de este gobierno agarrándose metafóricamente los genitales y diciéndole "jo-de-te" a uno de los grandes presidentes históricos de este país y miembro de aquellas generaciones que convirtieron a un desierto inmundo en un país pujante, es demasiado triste y demasiado representativa de estos tiempos mediocres que vivimos.
No que merezcamos algo completamente distinto a lo que tenemos ahora, pero esa ya es otra historia.






