Ramiro me dejó la puerta abierta para explayarme sobre Marquitos Aguinis, el niñoprodigio-médico-cirujano-psicóanalista-pianista-escritor-analistadevernissage e ídolo de las señoras canosas que tanto se parece al célebre Marcus Garquinis del que se hablaba en el extinto Somos Ovejas.
Buscando en el blog veo que ya había amagado con contar estos detalles sobre el multiescribidor de diagnósticos, y veo también que una de las historias ya la había adelantado en 2005 cuando bastante al vuelo conté como Marquitos, que se acababa de rasgar las vestiduras en cámara hablando de la represión cubana y la complicidad kirchnerista (y progre en general) con los Castro, le hizo una verónica a la invitación a participar en un acto apoyando a los cubanos exiliados.
La otra es peor.
En 2002 se acordarán ustedes que retazos del radicalismo y algunos voluntariosos liberales intentaron armar un partido (apropiadamente bautizado "Recrear", porque solo sirvió para entretenerse un rato), en el que -a medida que se le sumaban chances- se recostaron unos cuantos "intelectuales comprometidos" como Kovadloff y el encantador recopilador de atrocidades.
Ya en plena campaña y coincidiendo con que se lanzaba en Rosario su libro, se lo trajo para arrimar gente. Aunque el tipo no paraba de aparecer en la tele elogiando al candidato, al momento de los bifes (y cuando la conferencia ya estaba convocada) dejó en claro que el no tenía nada que ver con el tema, y que si tenía que venir iba a ser a cambio de una contraprestación. Dineraria, obvio.

