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15 de enero de 2016

Literatura para fomentar el odio







 Si alguien dice que estamos reconciliados, está mintiendo. ¿Cómo vamos estar en paz, si un sector del país tiene la consigna ‘Ni Perdón ni Olvido’? Desde luego que están perdonados los terroristas del Mir, del Frente Lautaro y del Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR) y olvidados sus actos terroristas, desde poner bombas en lugares públicos, asesinatos y secuestros. Naturalmente, el período que va desde mediados de la década del ’60 del siglo pasado hasta el 11 de septiembre de 1973. Solamente hay recordar los actos privados que hizo un sector de la derecha chilena ha realizado en estos últimos tiempos. Los dos lanzamientos del libro sobre el preso político Brigadier Miguel Krassnoff y la presentación del documental ‘Pinochet’ en el Teatro Caupolicán. En los eventos los invitados fueron sitiados por las hordas de los derechos humanos manejados por el Partido Comunista. Se vieron, asimismo, menores de edad o jóvenes que nacieron a fines de los ’80 o en los noventa, a los cuales le han lavado el cerebro con historias de horror y terror del Gobierno Militar, olvidando que quienes provocaban terror en la UP o nos querían llevar a Guerra Civil o la posibilidad de la instalación de una dictadura comunista en la Izquierda, o el terrorismo que hicieron el Mir y FPMR durante el Gobierno cívico-militar. 

 ¡Qué gran diferencia entre alguien de derecha e izquierda! Mientras un joven de derecha vive en el presente, el joven de izquierda se dedica solamente a recordar los muertos de su lado, con lo cual se llena de odio. Así es como Lenin se lleno de odio al recordar permanente la muerte de su hermano terrorista, quien atentó contra el Zar. Además, basta que uno les altere su relato para que se enojen. Se creen sus propias mentiras.


 La Izquierda sigue vomitando odio. En un medio de Izquierda salió la noticia que el juez Alejandro Solís publico el libro ‘Plaza Montt – Varas sin número: Memorias del Magistrado Alejandro Solís’ el año pasado, en la que describe a los militares presos que combatieron al terrorismo del Mir, entre ellos los fallecidos el Brigadier Marcelo Moren Brito (QEPD) y el general Manuel Contreras (QEPD).


  Este juez están prevaricador como el juez Juan Guzmán Tapia y su abrazo a los dirigentes de los derechos humanos. Si Chile fuese un país civilizado, los jueces aplicarían la Ley de Amnistía de 1978, la misma que benefició a la Izquierda, y que Bachelet y la Nueva Mayoría desea derogar. En el país no existe el Estado de Derecho. En los países civilizados la prevaricación es un delito como también el perjurio. Estamos en Tontilandia o Barbarilandia como dice el bloguero Maximo. Lo existe es el Estado de Izquierda, no el Estado de Derecho. Desde luego, que ni a los think tank de derecha liberal les interesa, ya el Instituto Libertad y Desarrollo, el Instituto Libertad ligado a Renovación Nacional, partido que cambio sus principios para parecer progresista, la Fundación Progreso de Alex Kaiser, ni la Fundación Horizontal del neo derecha, Hernán Larraín Matte.


  Solís escribe los oficiales de la DINA: “Los oficiales aseguraban que su rol en la DINA era de analistas y los suboficiales, que cumplían funciones de guardia. De a poco fue saliendo algo de verdad. Algunos se explayaban y reconocían el rol que había tenido Miguel Krassnoff en la represión al MIR, señalándolo como el responsable en la DINA de desarticular a ese movimiento político”.

 Cuando comenté el libro sobre Miguel Krasnoff , allí citaba las palabras del diario del Mir El Rebelde refiriéndose al joven oficial: “Hay un oficial de la DINA que es muy peligroso, pues tenemos antecedentes que muchos compañeros nuestros le han entregado información de mucho riesgo,sin mediar presión física o torturas. Ese individuo debe ser considerado como nuestro principal enemigo” (La negrilla). Los miristas reconocen que no los torturaban. Y así, la periodista y ex miembro del directorio de TVN acusa que Miguel Krasnoff la torturo. Prefieren hacerse las víctimas.

  Sobre Miguel Krasnoff dice: “De modales versallescos, casi extemporáneos, vestía impecable, marcando la diferencia con los otros agentes que concurrían a Tribunales aparentando cierta decrepitud, con el fin de obtener indulgencia por parte de los jueces. Se notaba en él una altanería que ocultaba tras una estudiada cordialidad, prepotente, despectiva, sin empatía, jamás hizo un gesto amable o trató de congraciarse con las personal del Tribunal”.

 Sobre Marcelo Moren Brito dice: “Era una persona seca, prepotente, despectiva, sin empatía, jamás hizo un gesto amable o trató de congraciarse con las personal del Tribunal”.

   Así describe al general Manuel Contreras: “Era un personaje oscuro, narciso, que respondía a todas las preguntas con amabilidad y sonrisa perenne. Jamás se rebeló o subió la voz ante ninguna pregunta”.

 En una entrevista que le hizo la revista Paula Michelle Bachelet , ella dice: “Ahora, cuando lo veo, no empiezo a perseguirlo diciéndole: “Cuando yo estaba en Villa Grimaldi…” No, la verdad es que yo he cambiado mucho. Tengo dolores profundos, pero tengo menos rabia, porque la he encauzado al tratar de construir. Cuando veo a Moren Brito, no me pasa nada. Este país no puede darse el lujo de desperdiciar a todos sus ciudadanos: tenemos que hacer un esfuerzo grande para ver cómo resolvemos nuestra herida”. No menciona que el joven militar la haya torturado, sin embargo, repiten esa mentira como el escritor Roberto Ampuero. Por esa razón, no quiso testificar en la comisión Valech, porque no tenía nada que decir.

 En el libro Bachelet : la historia no oficial, se nota que el periodista es un ignorante . Nótese el tono zalamero al trata bien al grupo terrorista Mir que quiso instalar una dictadura comunista o del proletariado: “El MIR está cada vez más desangrado por su resistencia frontal contra la dictadura. Las bajas en sus filas, entre muertos y detenidos, alcanzan cifras impactantes. A principios de octubre de 1974, Manuel Contreras y sus agentes han logrado cercar y acribillar a su máximo líder, Miguel Enríquez. (1) Cuatro meses más tarde, en febrero de 1975, la Dina lanza un golpe psicológico: en una rueda de prensa, cuatro dirigentes miristas son obligados a leer una declaración en televisión Nacional”.

 Ahí tenemos a las locas de Mir, Carmen Castillo Velasco, Manuela Gumucio, la actriz Gloria Lazo, Marcia Scantlebury, tía de periodista Carolina Urrejola y emparentada con la conductora del programa infantil de los ’70 La Tía Patricia. La madre de MEO confesó en una entrevista de la Revista ‘El Sábado’que la DINA la apresó y no la torturo.


 Para seguir con el odio, a fines del año pasado, fue publicado el libro Los Malos de Leila Guerrero Fue catalogado como uno de los mejores del año. El sitio de Izquierda El Mostrador lo subtitula Un libro compilatorio del terror. Trata de los: “Detalles de vidas miserables, de acciones humanas perversas, un libro intenso y a la vez una radiografía de las sociedades latinoamericanas, conforman estos 14 perfiles, escritos por 14 periodistas del continente..entre los retratados hay violadores, asesinos y torturadores. El título abre con el perfil de Manuel El Mamo Contreras”. La edición corresponde de la Universidad Diego Portales (UDP). A final, mencionan al fallecido general. En ese libro no aparece ningún terrorista comunista latinoamericano que provocaban terror con asesinatos bombas y secuestros, porque lo que se lee de la reseña.


 Si se trata del perfil, me gustaría que la UDP retratara el perfil psicológico de los que pertenecieron al grupo terrorista Mir y del FPMR. Me gustaría conocer el perfil de Miguel Enríquez, José Gregorio Liendo comandate ‘Pepe’ , Carlos Ominami, Pascal Allende, Guillermo Teillier.


 En el accidente ferroviario que hubo entre las estaciones Peñablanca y Limache en 1986, en el puente Queronque estuvo involucrado el padre adoptivo de Marco Enríquez Ominani, Carlos Ominami. Eso se supo, gracias a una carta que envió un ex mirista arrepentido Wladimir Díaz González, quien le confesó a monseñor Gonzalo Duarte en la carta pública. Cito parte de la carta que le escribió el mirista arrepentido a ‘La Tercera’, que salió publicada el 2 de junio de 1999, donde le pedía al entonces senador Ominani que hablará. : “Me dirijo a Ud. para narrarle que ya me es imposible vivir con el peso de la conciencia al haber integrado el grupo que usted comandaba y que dinamitó el puente Queronque en la ciudad de Limache, causa directa del accidente ferroviario que ocurrió días después y que causó más de 65 muertos”.


 Si se trata de perfiles malvados, ahí tenemos el padre de Marco Enríquez-Ominani (MEO), Miguel Enríquez, quien el 26 de septiembre de 1974 asalta la pequeña sucursal Huelén del Banco de Chile. En efecto, el agente de banco Renato Robinson del Canto se opuso a entregarle las llaves de la caja fuerte, con lo cual fue golpeado con los revólveres en la cabeza, quedando sangrando. Luego Enríquez procedió a golpearle en la cara. Puesto que era atlético el señor Robinson, descargo sus puños sobre la boca del despreciable el fundador del Mir, “lanzándolo lejos a un escritorio”.Entonces, el cobarde de Miguel Enríquez ordenó a uno de sus subordinados mirista: “¡Bájalo!”. Así, el ayudante le descargo seis tiros calibre 38 sobre el abdomen de Robinson.


 Tenemos al mirista Pascal Allende responsable de la muerte del intendente y general Carol Úrzua y de sus escoltas el cabo 1° Carlos Riveros Bequiarelli y el cabo 2° José Aguayo Franco, en agosto de 1983. Para el cuarenta aniversario de la intervención militar, se alegro de los perdones del ex presidente Piñera y el senador de la UDI, Hernán Larraín, mientras no él siente remordimiento: "No tengo un mea culpa en ese sentido". Sólo tiene pena "por no haber tenido la capacidad de producir el cambio revolucionario que nos propusimos". ¿Cuál cambio? Instalar una dictadura comunista o del proletariado.


 Así, MEO dijo a raíz de los bombazos de los anarquistas en tiempos de Piñera en 2014: “A todos estos jóvenes anarquistas que se declaran admiradores de Miguel, les aclaro que jamás puso una bomba o hizo daño o promovió la violencia, sino ponerse de pie frente a un tirano. El MIR jamás fue terrorista”. “El huérfano de la dictadura” que le pedía plata al “yerno del dictador” es un mentiroso. Por lo menos, si estudió filosofía, uno esperaría que fuese amigo de la verdad.

  En realidad, los malvados están en la Izquierda gozando de pensiones y disfrutando del capitalismo de los “Chicago Boys” , que querían destruir hace más de cuarenta años. Y gracias al general Manuel Contreras no murieron un millón de chilenos tal como quería el comandante ‘Pepe’ del Mir: “Claro que violentamente. Tienen que morir un millón de chilenos para que el pueblo se compenetre de la revolución y ésta se haga realidad. Con menos muertos no va a resultar.”

 Ya lo dijo el diputado Urrutia de la UDI el año pasado: “Los verdaderos héroes están en Punta Peuco”.

6 de mayo de 2011

Entre la difamación y la injusticia






En un principio tenía pensado escribir otro post a raíz de una columna que apareció en ‘La Tercera’ y del reconocimiento que le hizo el Museo de la Memoria a la editorial Lom. Por el momento lo dejaré para después, porque entre los militares que salieron en libertad condicional, está un suboficial de carabineros, cuya historia conté el 2008, esto es, hace tres años. ‘El Mercurio de Santiago’ titulo en su portada: “Corte concede libertad condicional a seis militares (r) condenados por violaciones a los DD.HH ”.

La historia de este suboficial no tiene nada que envidiarles a los carabineros que se enfrentaron al terrorismo, como en el ataque al retén Los Queñes y la muerte de los hermanos Vergara del Mir. Nótese que hablo de ataque. Los terroristas atacaron y algunos salieron muertos. Pero los carabineros que estaban haciendo guardia son los criminales. Lo mismo de los hermanos Vergara que dieron origen al ‘Día del Combatiente’. Matan civiles y militares, el carabinero que resultó herido es, pues, ‘el violador de los derechos humanos’. La moral invertida y el teatro del absurdo.

Conté, en efecto, la historia del suboficial de carabineros Primitivo Castro , pues al leerla en el blog de Bernardita Huerta y en el sitio movimiento 10 de septiembre que tenía antes y que ahora no está, me provocó rabia e indignación. Naturalmente, los medios no esmeraron en contar la contraparte del militar. La historia nos lleva a 1974. Esta vez, citaré partes del texto que escribió el cabo, y que fue publicado en los blogs mencionados: “Al 22 de Junio de 1974, tenia el grado de cabo 2º de Carabineros,y a las 21,30 horas de ese dia, me encontraba de uniforme en servicio en la vía pública, en calle 1 Sur esquina 11 Oriente de Talca, en una caseta que allí había, junto al carabinero-alumno Eleazar San Martín Mella; en esa situación vi a una persona que venía por l Sur al Oriente, caminando por la vereda pero pegado a los locales, con un bolso, de esos que se llamaban “olímpicos” en esa época, me llamó la atención y cuando lo observé a una media cuadra de distancia y él se percató de ese hecho entró a una panadería, desde la que salió minutos después. Le ordené entonces a San Martín que lo trajera para un control atendiendo su actitud y las condiciones de ese tiempo. El hombre se resistió inicialmente a venir a la caseta, pero lo hizo, dejando el bolso en el suelo. allí San Martín inició el cacheo, y cuando lo revisaba en la cintura, me gritó que tenia allí un arma, en ese momento la persona lo golpeó en la cabeza desmayándolo, quedando éste con una lesión en la cabeza y se abalanzo sobre mí, iniciándose una lucha cuerpo a cuerpo donde él quería apoderarse del fusil que yo portaba, logré en la refriega botar el cargador del Sig, mientras de gritaba a San Martín que pidiera ayuda por radio, como era más alto y fuerte que yo logró escapar con el fusil, inicié la persecución y logré alcanzarlo en menos de una cuadra, giró, y equivocadamente pasó bala en el fusil , botando el proyectil de la recamara, por lo que percutó en vacío, se llevó la mano a la cintura en búsqueda de su arma y yo antes le disparé cayendo herido en el pecho, pereciendo allí minutos después”.

Luego, cuenta que llegaron sus superiores y descubrieron que el terrorista llevaba “varios panes tenia 12 cartuchos de dinamita exhudada”. Siguiendo los procedimientos de la Institución, el caso fue llevado a la Fiscalía de Carabineros de Talca. El señor Castro prestó sus declaraciones y la corte lo sobreseyó en 1974. Más aún, la institución lo felicitó.

Sin embargo, “en el año 2004, 30 años después, se inició una causa por estos por querella de los hijos del fallecido, con el patrocinio del abogado Sr. Celedón, basándose en que el informe el Informe de la Corporación de Reparación y Reconciliación dijo que había sido una victima de la violencia política. De alguna manera, salió mi nombre, y fui citado ante el Juez Sr. Bernales, al que le conté lo mismo que relaté antes, pues no tengo nada que ocultar. Estuve detenido unos días al ser procesado, se me designó un abogado de turno, el Sr. Mauricio Oviedo, el que no asumió por razones de conciencia a raíz del tema de la causa, según dijo”.

Ahora bien, los Ministros Biel y Meins, respectivamente, y el abogado integrante Sr. Sanchez, y el fiscal de la Corte, señor Lorca condenó a Primitivo Castro a cinco años y un día, sin beneficio alguno, ya que según los señores jueces y el fiscal se trataría de un delito de lesa humanidad, y por tanto, imprescriptible. Entre paréntesis, a los jueces en el antiguo sistema judicial se les llama ministros. Previamente, la ministra Sra. Venegas lo había absuelto por “haber recaído en esos mismos hechos sentencia firme, a través de un sobreseimiento que tiene fuerza de sentencia absolutoria y además por encontrarse extinguida la responsabilidad penal por prescripción de la acción penal”. Evidentemente, al ex suboficial de carabineros se le violaron los derechos humanos, pues el delito por el que fue condenado, de lesa humanidad, el Estado chileno lo firmó recién el 2009. Y no es retroactivo. Así el cabo de carabineros se convirtió en preso político, porque las leyes no se les aplicaron. Los jueces, desde luego, violaron el artículo Nº7 de la Constitución, que dice: “Los órganos del Estado actúan válidamente previa investidura regular de sus integrantes, dentro de su competencia y en la forma que prescriba la ley.”

Los abogados que están en la arena política de la Derecha y los que se dan de investigadores en los centros de estudios nunca se han manifestado sobre la injusticia mencionada. A lo más se quedan de brazos cruzados y le han dicho a los militares “arréglense solos”. Por tanto, cuando el senador de Renovación Nacional, Alberto Espina escribe en una carta a raíz de la polémica entorno a monseñor Baeza: “En primer lugar, debo señalar que todos estamos profundamente comprometidos con la existencia en nuestro país de un debido proceso para todas las personas. Especialmente, quienes hemos tenido una activa participación y respaldo a la implementación de un nuevo sistema procesal penal que garantiza plenamente en nuestro país, precisamente, un debido proceso”. Si el señor Espina se ha preocupado del debido proceso, entonces, yo soy Cristo o Buda. Seguramente, están comprometidos con el debido proceso, que son incapaces de defender la Ley de Amnistía en el parlamento. Se me caen las lágrimas al leer la carta del senador. El mismo senador que se negó indultar a los militares, más no ha tenido problemas en dar su voto para indultar a terroristas en el pasado.

Este mismo monseñor que denunció un montaje y que trepida en defender a cuanto terrorista y violentista, podemos decir también, que él ha participado en los montajes que ha hecho la izquierda contra los militares, ya sea con testigos falsos e imputarles delitos que no son retroactivos.

En algunos medios chilenos, más de una vez han denunciado que la justicia condenó a un inocente. Así, el diario electrónico ‘El Mostrador’ de tendencia centro izquierda, denunció que a un soldador de La Pintana lo había acusado de homicidio y violación. Ese diario puso este titular : “Lo acusaron de homicidio, estuvo dos años preso y era inocente”. Los demás medios, con todo, prefieren alienarse al establishment al repetir el coro de la izquierda y comportarse como loro. Por eso, no denuncian las arbitrariedades de la justicia, la abierta prevaricación de los jueces y los grupos de presión. Y siempre repiten que tal o cual militar cometieron delitos de lesa humanidad.

Habría que presentar denuncias al Consejo Nacional de Televisión, porque no le han dado poca cobertura en los canales de la televisión abierta, tal como lo hizo la izquierda, según cuenta la directora del Instituto de los Derechos Humanos.

A los poderes fácticos que se opusieron a que nueve militares no fueran indultados, simplemente hay que mandarlos al infierno, y hay que seguir peleando y perseverando para que estén libres. Nosotros podemos ganar como dice la canción We will Win de la serie animada Robotech:

Still, we must

fight or face defeat.
We must stand tall and not retreat.
With our strength we'll find the might.
There's no fight we can't fight together,
All together,
We can win.


Los ganadores no se rinden, aunque estén en desventajas.