Yo siempre defendí la tenecia -e incluso eventual portación- de armas como un derecho cívico. Ahora resulta notable que el gobierno que más ha hecho en la historia para desarmar a los ciudadanos esté en última instancia demostrando que ante un Estado ausente el ciudadano está solo y en la defensa de su vida y su propiedad las armas son el último recurso.
Mientras muchos cronistas se rasgan las vestiduras por el número de vecinos armados que aparecieron en Córdoba, resulta tangible que mucha gente se salvó de los robos por ejercer su derecho a defenderse o (como en el caso de la foto) porque sus vecinos hicieron lo posible para defenderlos, saliendo a la calle con armas de todo tipo.
El problema para los que decidieron literalmente tomar las armas, es ahora la falta de munición.







