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8 de octubre de 2014

Cercenando la libertad de expresión


Cada vez que hay un nuevo 11 de septiembre, nos encontramos con más sorpresas que ilustran que lo mejor para el país, es que haya dos países como Corea de Norte y Corea del Sur. Y una vez más vemos que a los liberticidas de la Nueva Mayoría desean pisotear las libertades: la libertad de expresión, la libertad de emprender y enriquecerse legítimamente, la libertad de educar a los hijos de acuerdo a los valores de los padres y la libertad de abrir una institución educativa. 

 Antes de referirme al desprecio a la libertad de expresión por parte de la Izquierda chilena, voy a contar brevemente una experiencia que tuve en la universidad, en los primeros cuatro años de los gobiernos de la Concertación. Ya he contado que tuve un compañero de estudio que cada vez que sacaba a colación la Unidad Popular, la guerrillera terrorista en general en América Latina y decía solamente ‘retórica’, mientras ponía una cara de mosquita muerta y de víctima. Consideraba que los agentes de la DINA y la CNI eran los terroristas, no el Mir. Cada vez que él se expresaba, no me dejaba refutarle. Preguntaba o afirmaba y en el momento en que yo me ponía hablar, empezaba con ruidos con la boca, para terminar gritando. Es tan demente que quería imponerme su visión . Hijo de un empresario del pan, a fines del Gobierno Militar habían ingresado al Partido Socialista. En ese partido le enseñaron a ser matón. Le habrán dicho: “Si te encuentras con alguien derecha, no le dejes que se exprese. Serás un auténtico socialista y revolucionario”. La última vez que me dijo lo mismo, le dije: “Mentira. Como perdieron, se hacen los maricones. Toda historia tiene dos visiones. La evidencia indica lo contrario”. Se alteró igual que la primera vez. Luego le dije: “Intentaron imponer dictadura comunista”. ¿Qué dijo él? No importa. Para él era más importante los agentes del Estado que combatieron el terrorismo que la Unidad Popular. Cuando le dije que Allende era el Chávez chileno, también dijo no importa. Había comenzó a ser chavista, pues siempre andaban buscando algo nuevo. Desde luego una nueva sociedad. El capitalismo en Chile no lo entendía. Cuando entró a la universidad todavía creía en el Nuevo Hombre Socialista. Le atraía el concepto ‘Propiedad Social’ del gobierno marxista, el mismo que luego encontró cuando leyó la Constitución de Chávez. Era tan ‘abajista’ que se creía un muerto de hambre. Lo invité a mí casa y en ella tenía gatos. Después le dijo a otro compañero de Punta Arenas, quien igualmente era ‘abajista’: “En la casa de fulano hasta los gatos comen mejor que nosotros”. En el Partido Socialista le enseñaron a identificarse con los esclavos de la vieja Roma, los peones de los latifundos, y, naturalmente con los proletarios. 

 El destacado historiador y articulista Gonzalo Rojas Sánchez , autor del libro Chile: eligió la libertad, escribió en el 2007, esto es, en el gobierno del socialista y creador de los oligopolios, Ricardo Lagos las siguientes palabras en la Revista Capital, la misma que elogió al grupo Mir el año pasado: “Cuatro años atrás, un grupo de alumnos de licenciatura en historia se negó a leer ciertas bibliografías, porque a su juicio constituían una mirada fascista de Pinochet; el profesor cedió. Tres años atrás, un rector universitario le pidió a otro que se privara a un profesor de su cátedra histórica, porque sus visiones ‘están fuera del pluralismo’, alegó el rector inquisidor, aunque sin éxito. Tres meses atrás, La Nación censuró una columna histórica que el propio diario había solicitado, borrando de su texto la expresión ‘el presidente’ para referirse a Pinochet, a pesar de habérsele solicitado expresamente que no cambiará ni una coma. ¿No resulta razonable temer la pronta presentación de un proyecto de ley que elimine todo vestigio del gobierno del presidente Pinochet e incluso que prohíba la defensa historiográfica y docente de su obra? Porque…ya en Francia y Uruguay se concretaron iniciativas similares en materias análogas. Purificación de la memoria histórica llaman los marxistas a esa aniquilación del pasado."(Gonzalo Rojas Sánchez, La batalla de la memoria, Revista Capital Nº196, página 78,) 

 El académico se refiere primero que los alumnos se negaron a leer ciertos libros, a lo que el profesor cedió. Luego, un rector le pidió lo mismo a otro profesor de historia. Lo demás es el simple corolario de lo que ocurrió en la universidad. Se supone que el profesor universitario goza de autonomía intelectual. Se parece a la experiencia que tuvo el científico Galileo con la Inquisición. Lo más probable es que este paso los académicos que se oponen a las mentiras de la Izquierda terminen como Giordano Bruno o el científico Miguel Servet ante Calvino. Muertos, quemados en la hoguera, y por si acaso para estar seguro, con un tiro en la cabeza. Lo más probable que dichos hechos hayan ocurrido en las llamadas universidades tradicionales que están en el Consejo de Rectores de las Universidades Chilenas (Cruch).


Nos es la primera vez en que la Izquierda es contraria a que le derrumben su ‘relato’ sobre la Unidad Popular y la intervención militar. Lo vimos en los dos homenajes al preso político, el brigadier en retiro Miguel Krassnoff. Primero, a propósito de la presentación del libro Miguel Krassnoff: Prisionero por Servir a Chile, y en la siguiente reedición. Asimismo en la presentación del documental Pinochet. En los tres eventos aparecieron los zombis del progresismo chileno, quienes emplean a jóvenes que no tienen idea de nada para ‘funar’. En el programa Mentiras Verdaderas, un abogado del Observatorio de los Derechos Humanos de la Universidad Diego Portales, esgrimía las leyes del Odio para prohibir el documental. Las mismas leyes que se emplea en Europa para prohibir las manifestaciones nazis. En el programa preguntaban ¿Se puede homenajear a Pinochet? Ese no era el propósito. En el propio gobierno de Piñera se encargaron de censura a la historiadora Patricia Arancibia Clavel, luego de encargarle un libro en que Allende se lo calificaba de ‘marxista leninista’, cosa que es cierto. El presidente de la Unidad Popular no era socialdemócrata ni liberal como quiere retratarlo el neoderechista, Roberto Ampuero.


En efecto, el último atentado contra la libertad de expresión la vimos cuando el presidente del Colegio de Periodistas de Chile, Javiera Olivares, quien es comunista, se opuso al inserto de la Cámara de Diputados de Agosto de 1973 que apareció en El Mercurio de Santiago y en La Tercera por parte de los militares en retiro. Han transcurridos siete años desde la columna de Gonzalo Rojas. El famoso acuerdo acusaba al gobierno marxista leninista de Salvador Allende de salirse de la Ley y la Constitución, de violar los derechos humanos y de cometer flagelación y tortura. Además, de instalar un gobierno totalitario. El periodista sostuvo: “Quisiera aprovechar de entregar mi mayor rechazo y preocupación por el inserto publicado hoy en el diario El Mercurio, y ayer en La Tercera, que reivindica el acuerdo de la Cámara de Diputados que pedía la intervención Militar en 1973”. Y agregó: “En más de una oportunidad hemos dicho que nuestro Código de Ética señala expresamente que el ejercicio periodístico está al servicio de la verdad, los principios democráticos y los derechos humanos, por ello no me parece correcto ni coherente al actual sistema democrático reivindicar y ‘recordar’ un documento que pedía la intervención militar a un gobierno democráticamente electo”. 

Según el punto 10 del Acuerdo de la Cámara de Diputados letra b , “Ha atentado gravemente contra la libertad de expresión, ejerciendo toda clase de presiones económicas contra los órganos de difusión que no son incondicionales adeptos del Gobierno; clausurando ilegalmente diarios y radios; imponiendo a estas últimas ((cadenas)) ilegales; encarcelando inconstitucionalmente a periodistas de oposición; recurriendo a maniobras arteras para adquirir el monopolio del papel de imprenta, y violando abiertamente las disposiciones legales a que debe sujetarse el Canal Nacional de Televisión, al entregarlo a la dirección superior de un funcionario que no ha sido nombrado con acuerdo del Senado. como lo exige la ley, y al convertirlo en instrumento de propaganda sectaria y de difamación de los adversarios políticos;”. 

 Allende dijo que el periodista debía estar al servicio de la Revolución, y no de la verdad. Hay que recordar que el mismo Colegio de Periodistas, cuando apareció la dirigente estudiantil comunista y actual diputada, Camila Vallejo, sancionó a amonestó a la periodista del diario sencionalista Las Últimas Noticias conocida como LUN por la portada sexista, en que se lamentaba que la comunista no moviera el trasero en el Parque O’Higgins por el bien de Chile. Los valientes militares en retiro hicieron algo que no han hecho los representantes de la derecha en estos 24 años. Naturalmente provocó molestia en el oficialismo. La Izquierda chilena se opone a que los chilenos conozcan las dos versiones de una misma historia como pensaría toda persona sensata y racional. Por eso, en los canales sólo entrevistan a personas de Izquierda con tal de mantener el odio. Esa es la tarea de la llamada Generación Maldita, es decir, de toda aquellos personas que apoyaron la vía armada, promovieron la violencia y el odio a través de la lucha de clases, y que, finalmente, pretendían instalar una dictadura comunista.


Cada 11 de septiembre chileno, no el norteamericano, nos encontramos con sorpresas. En esa misma fecha, el grupo terrorista Frente Patriótico Manuel Rodríguez hizo una charla en el emblemático Instituto Nacional de Santiago a los estudiantes secundarios. El neoderechista, Felipe Kast comparó el FPMR con el movimiento opositor a Allende, Patria y Libertad. Se nota que no conoce la historia de Chile de los últimos 50 años. Según los terroristas y las Juventudes Comunista : “Se debe permitir contar nuestra historia”. Eso es justamente lo que la Izquierda chilena le niega a la Derecha con la Unidad Popular y a los militares que combatieron el terrorismo. Mientras buscaba información sobre lo acaecido en ese colegio, encontré una declaración de la abogada comunista, Carmen Hertz, quien dijo en septiembre del 2013: “Los muchachos del FPMR no han tenido ningún reconocimiento”. Parece que se acordaron de las palabras esa bogada loca. Eso significa que ella apoyo los asesinatos y bombazos que colocó ese grupo terrorista en la década de los ochenta. Los únicos que tiene licencia de matar son ellos. Y esos mismos abogados de derechos aparecían cuando un terrorista caía preso, sin preocuparse por las víctimas, ya sea niños, mujeres, civiles o militares. Con ese tipo de declaraciones de Hertz parecida al terrorista confesó y diputado, Guillermo Tellier, y al fusilero que vive en Bélgica, los perdones y mea culpas que han realizado algunos dirigentes de la derecha son para la risa. Igualmente, cuando Piñera llamó a las personas de derecha que trabajaron con el Gobierno Militar ‘cómplices pasivos’ o las tontas declaraciones del ministro de Interior, Rodrigo Hinzpeter y del ministro de Defensa, Andrés Allamand sobre las agencias que combatieron el terrorismo, la DINA y la CNI. ¡Cómo se ríen en sus narices la Izquierda!


La abogada sobre un documental que hizo la hija del general Contreras, Pinochet y tres generales, dijo: "Las obscenidades de Manuel Contreras van más allá de lo patético". Lo que es obscenos es que la Izquierda chilena se compare con los judíos que fueron exterminados por los nazis tal como ocurrió en el debate sobre el Museo de la Memoria. Llega ser para la risa leer las declaraciones de Carmen Hertz, y luego escucharlos hablar de ‘sistemáticas violaciones a los derechos’, crímenes de lesa humanidad, mientras ponen cara de amargados. Perdieron.


Cada vez que alguien de nuestro lado hace un acto, se arma una polémica innecesaria. Aparecen las ‘funas’, Lorena Fríes del INDH acompañada con algún parlamentario de Izquierda inventando excusas para prohibir contar nuestra historia y las cosas que hemos visto. En cambio, cuando ellos presentan un libro como ocurrió hace poco en la Universidad de Chile, donde lanzaron la biografía del terrorista y creador del Mir, Miguel Enríquez, padre del ex candidato presidencial Marco Enríquez Ominami, no pasa nada. El documentalista y ex parlamentario aprovecho la ocasión en la televisión para acusar de que los militares violaron a las mujeres. En realidad, los violaban estaban en el Mir, pues los miristas tenían el canto: “Los momios al paredón y las momias al colchón”. En otra ocasión, el hijo del terrorista había dicho que el Mir nació para combatir el Gobierno Militar. Falso. Nació para instalar una dictadura comunista. Según Evo Morales, “desde el apoyo crítico al gobierno del Presidente Salvador Allende, movilizar a ‘los pobres del campo y la ciudad”. Otra falsedad. Tanto Allende como el Mir nunca contaron el apoyo popular. También estuvo presente el maricón socialista Osvaldo Andrade y el diputado Gabriel Boric. Y el rector Ennio Vivaldi. No esperen que la educación en Chile mejore, si en la principal universidad del país se homenajea a un terrorista, cuyas ideas fracasadas sólo se mantienen en Cuba, Corea del Norte y Venezuela.


Es Verdadero contrapunto las presentaciones de los libros de Miguel Krassnoff y Miguel Enríquez. El primero está en la cárcel porque le puso término a la carrera criminal del terrorista. Al segundo se lo reivindica como si hubiesen ganado.


La próxima medida será hackear los sitios y blogs que sean contrarios a la coalición chavista, marxista leninista de la Nueva Mayoría tal como hizo el régimen de Chávez con el blog de la periodista venezolana Martha Colemares.

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carancho dijo...

Impresionante aporte, Javier.
Terribles las similitudes entre el zurdaje chileno y el argentino.

Javier Bazán Aguirre dijo...

carancho:
Estamos en el mismo continente, por mucho que quisimos alejarnos de él.

 
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