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25 de junio de 2016

Brexiteos de entrecasa

  • David Cameron hizo su apuesta audaz e innecesaria de un referéndum para hacer una carambola a tres bandas: neutralizar a los tories euroescépticos, matar en la cuna la chance de que el UKIP le robe votantes, y empujar a la Unión Europea a hacer cambios que la tornaran más potable. La carambola falló en las tres bandas: los tories euroescépticos se envalentonaron, el UKIP aprovechó para dejar de estar confinado en el borde derecho del espectro político, y la UE ignoró a Cameron y no le dio más que concesiones simbólicas e inútiles.
  • Cameron también operó bajo tres supuestos: la UE se iba a tomar en serio el riesgo del Brexit y aprovecharía para reformarse, el referéndum no iba a llegar a ninguna parte porque los conservadores o perdían en 2015 contra los laboristas o tendrían que volver a formar coalición con los demócratas liberales, y el electorado británico iba a preferir la estabilidad de lo conocido antes que una apuesta ciega. De nuevo, los tres supuestos le fallaron: la UE se encerró en su posición pensando que el referéndum jamás llegaría a concretarse, los tories ganaron por mayoría propia las elecciones y Cameron no tuvo otra que cumplir con su promesa de campaña, y el electorado británico terminó prefiriendo lo desconocido.
  • Además de haber tenido la decencia de morir en su ley, Cameron confirmó que los tories tienen un problema endémico con Europa. Es el tercer PM conservador que termina siendo llevado puesto por la relación de amor-odio entre el Reino Unido y la UE. Y muy probablemente haya un cuarto cuando el Primer Ministro que tenga que gestionar el Brexit descubra que no le va a poder dar a su electorado todo lo que prometió. Porque para empezar no hay asociación con Europa sin acatar de alguna manera la normativa de la UE.

24 de junio de 2016

Un centavo sobre el voto BRexit



(digo un centavo, porque hay tanto que observar sobre el tema que lo que voy a escribir no llega ni a los dos centavos acostumbrados en estos casos)

PRIMER CUARTO DE CENTAVO: impresionante que aún en tiempos de redes 2.0, comunicación instantánea, y análisis de mercado superespecializados, el voto sigue siendo impredecible. Al cerrar el comicio incluso Farage daba por ganador al BRemain. Y no lo fue, en especial porque el tema de la consulta parece que movilizó a muchísima gente mayor, que no votaba desde los tiempos de Margaret Hilda Thatcher, Baroness Thatcher, LG, OM, PC, FRS, FRIC, lo que dió vuelta lo que parecía el landslide de menores de 20 que masivamente apoya la permanencia.

SEGUNDO CUARTO DE CENTAVO: me alegra el resultado porque de carambola va a recuperar momento para la independencia escocesa, de la que como saben, soy hincha fanático. A ver si Nicola Sturgeon se pone las pilas y aprovecha para terminar lo que Salmond no llegó a conseguir, entre otras cosas por la amenaza de quedar afuera de la UE. No me cabe dudas que con un UK en camino de salirse, Bruselas recibiría con amorosa cordialidad el güisquito, los salmones y sobre todo el petróleo que le puede mandar Scotland the Brave.

TERCER CUARTO DE CENTAVO: en términos de mirada histórica, merece observarse que como dijo Charlie (y popularizo Berman) "todo lo sólido se desvanece en el aire". Y que en si los 300 años del Tratado de la Unión se pueden ir al tacho de un día para el otro, hay demasiada vanidad posmoderna en dar por solidificados los resultados del Tratado de Maastrich. Que lleva 23 años de existencia. Recuérdese que la República Veneciana, de la que no quedan trazas, duró mil cien años.

CUARTO CUARTO DE CENTAVO: muy indirectamente, la eventual salida de UK, la más eventual salida de Escocia del UK seguramente va a potenciar el desinfle de esos estados supranacionales que supimos inventar. Y de nacionalidades que supimos inventar e imponer. Oportunidad para los catalanes, que pueden encontrar su brecha. No hace falta que reitere que a mi me gustan los estados pequeños. Y si es posible en países chicos, mejor.


Cambios

Margallo (Ministro Exteriores España): «La bandera española está ahora mucho más cerca del Peñón de Gibraltar»

Me recuerda a cuando ganaban los laboristas en UK y salía algún político argentino a decir que ahora sí se iban a sentar a negociar la soberanía de las Malvinas.


A los referéndums los carga el diablo



En los días que pasaron estuve a punto de subir algún post respecto al Brexit para comentar que a pesar de que las encuestas pronosticaban un triunfo de la salida de UE yo estaba convencido de que no iba a pasar.  Al final se me pasó. Evidentemente esta mañana mi sorpresa ha sido mayúscula.

No sé qué es lo que pueda pasar pero esto no representa para mí ninguna buena noticia.

Es verdad que el proyecto europeo está resultando bastante torcido y que la llamada burocracia de Bruselas, la crisis de los refugiados y las disparidades económicas en el marco de la moneda única lo han contaminado demasiado. Pero creo que el desmembramiento que el resultado del referéndum anticipa tanto en la UE como en la misma Gran Bretaña, sumado a los antecedentes que tiene el viejo continente cuando los nacionalismos tienen la palabra, no da lugar a tener buenas perspectivas.



El mapa de los resultados lo saqué de aquí.