Como the Iron Laddy y los mineros, o como Ronald Reagan y los controladores aéreos, esta vez le tocó el turno a Sarkozy de ganarle a los sindicatos. Al parecer los diversos sindicatos han decidido volver a la normalidad en sus actividades, viendo que por primera vez en Francia el presidente no cedía ante su peticiones y el apoyo de la gente ya no era mayoría. Nueve días fueron los que resistió Sarkozy a la extorsión corporativa para mantener los beneficios adquiridos, y eso muestra a las claras cuales son las intenciones del presidente francés respecto a las reformas que plantea implementar.
Mientras acá los sindicatos son capaces de parar el país por tiempo indeterminado y además amenazar constantemente con hacerlo, en Francia su presidente les ha parado el carro. Acá un tibio Macri intenta flexibilizar el tema del registro por puntaje al enfrentar la violencia explícita de los sindicatos, y el presidente es un compadre más de los moyanos y vivianis. No hay mucho que decir al respecto, ya que todos bien sabemos de lo que es capaz el poder sindical en estas tierras, y si nadie se atreve a parar de una vez este tren quizá sigamos en este estado de descontrol total.
Sarkozy se decidió a seguir adelante con sus reformas y quizá hasta haya acabado de una vez por todas con el poder de los sindicatos franceses. Esta país y sus líderes continúan aceptando a la extorsión y la violencia de estas organizaciones como forma de diálogo. Espero algún día se acabe este cáncer generado por Perón y sus muchachos, pero los signos no son del todo positivos.
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23 de noviembre de 2007
Ganó Sarkozy
20 de noviembre de 2007
Sarkozy y los huelguistas
La huelga de los empleados de transporte continúa, pero además se le suman los empleados públicos (profesores, maestros, Opera de Paris), y hasta los trabajadores de los diarios. La pregunta obviamente es por qué semejante paro en las actividades de una de las mayores economías del mundo. La respuesta es clara: beneficios.
Sarkozy llegó al poder a través de un discurso sobre grandes reformas a implantar para mejorar la economía francesa, y recortar ese Estado gigantesco que regala billetes para todos lados. Está dispuesto a implantarlo como prometió, pero obviamente quienes ven mermada su capacidad de obtener parte de la torta del Estado se resisten con fuerza al cambio. El problema es que ahora se quiere acabar con el beneficio de jubilarse a los 50s, que ciertos sectores como los empleados de transporte y los públicos poseen, para tratar de palear el déficit. Cuenta el IHT que los bailarines de la ópera pueden retirarse a los 40 años si realizaron 10 años de servicios, y los coristas a los 50. Además los empleados públicos han salido a la calle porque temen quedar despedidos luego del recorte anunciado en la campaña, a su vez cabe agregar que Francia cuenta con millones de empleados públicos, pero no pude averiguar con certeza cuántos son.
Sarkozy cuenta con una opinión pública mayoritaria al fin de las jubilaciones privilegiadas, y este es el momento para dar el golpe definitivo a un poder sindical francés, que ya no es lo que era, pero que igualmente sabe imponer su fuerza. Es el momentum que ya tuvieron Thatcher y Reagan. Veremos cómo se dan las cosas, por lo pronto me quedo con su última declaración We will not surrender and we will not retreat.
Sarkozy llegó al poder a través de un discurso sobre grandes reformas a implantar para mejorar la economía francesa, y recortar ese Estado gigantesco que regala billetes para todos lados. Está dispuesto a implantarlo como prometió, pero obviamente quienes ven mermada su capacidad de obtener parte de la torta del Estado se resisten con fuerza al cambio. El problema es que ahora se quiere acabar con el beneficio de jubilarse a los 50s, que ciertos sectores como los empleados de transporte y los públicos poseen, para tratar de palear el déficit. Cuenta el IHT que los bailarines de la ópera pueden retirarse a los 40 años si realizaron 10 años de servicios, y los coristas a los 50. Además los empleados públicos han salido a la calle porque temen quedar despedidos luego del recorte anunciado en la campaña, a su vez cabe agregar que Francia cuenta con millones de empleados públicos, pero no pude averiguar con certeza cuántos son.
Sarkozy cuenta con una opinión pública mayoritaria al fin de las jubilaciones privilegiadas, y este es el momento para dar el golpe definitivo a un poder sindical francés, que ya no es lo que era, pero que igualmente sabe imponer su fuerza. Es el momentum que ya tuvieron Thatcher y Reagan. Veremos cómo se dan las cosas, por lo pronto me quedo con su última declaración We will not surrender and we will not retreat.
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