La huelga de los empleados de transporte continúa, pero además se le suman los empleados públicos (profesores, maestros, Opera de Paris), y hasta los trabajadores de los diarios. La pregunta obviamente es por qué semejante paro en las actividades de una de las mayores economías del mundo. La respuesta es clara: beneficios.
Sarkozy llegó al poder a través de un discurso sobre grandes reformas a implantar para mejorar la economía francesa, y recortar ese Estado gigantesco que regala billetes para todos lados. Está dispuesto a implantarlo como prometió, pero obviamente quienes ven mermada su capacidad de obtener parte de la torta del Estado se resisten con fuerza al cambio. El problema es que ahora se quiere acabar con el beneficio de jubilarse a los 50s, que ciertos sectores como los empleados de transporte y los públicos poseen, para tratar de palear el
déficit. Cuenta el
IHT que los bailarines de la ópera pueden retirarse a los 40 años si realizaron 10 años de servicios, y los coristas a los 50. Además los empleados públicos han salido a la calle porque temen quedar despedidos luego del recorte anunciado en la campaña, a su vez cabe agregar que Francia cuenta con millones de empleados públicos, pero no pude averiguar con certeza cuántos son.
Sarkozy cuenta con una opinión pública mayoritaria al fin de las jubilaciones privilegiadas, y este es el momento para dar el golpe definitivo a un poder sindical francés, que ya no es lo que era, pero que igualmente sabe imponer su fuerza. Es el
momentum que ya tuvieron Thatcher y Reagan. Veremos cómo se dan las cosas, por lo pronto me quedo con su última declaración
We will not surrender and we will not retreat.