Nuestro país es un país de leyes, pero no precisamente porque el respeto y cumplimiento efectivo de ellas sean de los mejores, sino porque tenemos miles y miles de ellas. Cuando aparece un problema la primera idea es crear una ley para encaminar la conducta negativa del ciudadano, sea un Cromañon o las muertes en las rutas. Claro, nunca nos preguntamos por qué se llegó a esa conducta?
Si se llego a esa conducta que produjo una muerte por ejemplo, es porque quien debía encaminarla previamente (el Estado) estuvo totalmente ausente. Ya sea porque no paró el auto que iba a toda velocidad en la ruta y lo penalizó, o porque dejó reincidir en las rutas a dementes sin control. Sin el Estado haciendo lo que debe hacer, por más leyes que inventemos o debatamos jamás tendremos seguridad en las calles y rutas. Dónde están los progresistas que lloraban el Estado ausente de los noventas ahora?
Cualquiera de estas leyes si no se piensan con la intervención efectiva de las policías reteniendo a quienes provocan accidentes de tránsito, y luego llevándolos a la Justicia para que ésta se expida al respecto rápidamente, no será más que papeles sin verdadero poder. Por eso es que siempre tratamos de crear nuevas leyes, porque quienes gobierna se olvidan de hacer efectiva la legislada previamente, y entonces pensamos como culpable a la ley y no a su garante.
No es necesario tener miles de leyes, solamente con hacer respetarlas quizá se llegue a una solución.