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19 de agosto de 2015

Ni Verdad ni Reconciliación Parte II







 La defensa que han hecho los abogados de derechos humanos sobre el Informe Valech “Prisión Política y Tortura ” carece totalmente de fundamento, al querer ocultar los supuestos victimarios o torturadores y de las víctimas. Lo que sostiene el abogado José Zalaquett , la ex vicepresidente ejecutiva de la Comisión Valech, María Luisa Sepúlveda y Luciano Foullioux se basan en arbitrariedades.

 Unas palabras típicas de Bachelet “es que no habrá reconciliación sin verdad y sin justicia”. Si fuese por la Verdad, no estarían mintiendo sobre Allende y sobre los derechos humanos, y si es por la Justicia estarían respetando las leyes. Desde luego que las víctimas del terrorismo del Mir y de FPMR se les realizo una injusticia al indultar a los terroristas.


 La señora Sepúlveda en tiempos de la Unidad Popular no se preocupaba de los derechos humanos, aun cuando consta que se violaron, ni mucho menos los actos terroristas del Mir, que eran apoyados por el gobierno. Recién en 1974 entró al Comité Pro Paz, que luego dio origen a la Vicaría de la Solidaridad. Tampoco se inmuto por las 15 toneladas de armas que introdujo Allende que mostraba la televisión en esa época. Según ella, cuestionar el Informe Valech es un pecado : "hay que levantar el velo de sospecha sobre la Comisión". Nadie puede cuestionar. Los miembros de esa Comisión dice lo mismo, hay que proteger a las supuestas víctimas: "lo que se que trató de hacer fue recibir los testimonios de las víctimas que querían dejar registro de los abusos. Muchas de ellas pidieron reserva y en la entrevista se les garantizó eso”. Ricardo Lagos dijo que se supo las mentiras de las torturas: "Gracias a él se conoce la verdad sobre las torturas".

 La Izquierda quiere omitir que el gobierno de Allende cometió flagelación y tortura, tal como la señala el Acuerdo de la Cámara de Diputados de agosto de 1973. Ese es el anteayer que no le gusta recordar al faraón Ricardo Lagos.


 El abogado de derechos humanos Zalaquett afirma sobre el Informe Valech: “Es importante aclarar una cosa. Esta confidencialidad no se estableció para tapar información sino que para proteger a las personas. Había muchas abuelas que decían ‘yo no quiero que mi nieta sepa que yo fui violada’”. El propósito fue no dejar en vergüenza a las supuestas víctimas. Aún así resulta injusto a la otra parte que lo acusen, sin ningún fundamento, sólo porque alguien difamo. A principios de los noventa se ocurrió el rumor de que los militares, luego de la caída de Allende, a las mujeres de Izquierda les habían metido una rata en la vagina. En esa misma época el canal argentino Infinito transmitía un documental, obviamente, con el punto de vista de la Izquierda, en que aparecía una mujer diciendo: “Jamás imagine que los militares se comportaran así”. Esas mujeres, cuando estaba la Revolución marxista de Allende nunca criticaron los delitos del Mir y otros grupos, los cuales violaron a varias dueñas de fundos, ni menos la famosa tonada ‘Las momias al colchón, los momios al paredón’ del grupo terrorista Mir. Hasta las feministas cierran la boca por ‘las momias al colchón’.Ni siquiera la la Fundación Chile Transparente de Izquierda criticó la falta de transparencia, que ahora la preside el ex Contralor Ramiro Mendoza. Se van revelar los nombres dentro 50 años más.


  En principio las personas nombradas como supuestos torturados no pueden defenderse. Hay que repetirlo. Según Zalaquett la justicia sabe el nombre de los victimarios. Así es como a la Izquierda le gusta pelear, sin que nuestro sector pueda replicar. Tanto el "Informe Valech" como el "Informe Rettig" vulneran un artículo de la Constitución que prohíbe comisiones que se apropien de las funciones que le compete a la Justicia. Cualquiera sociedad civilizada sabe que una persona si se siente ofendida por otra, por así decirlo, puede reclamar ante un tercero. Esa es la base de la justicia. Y si la acusación no tiene base, entonces la otra parte puede dejar las cosas como están o querellarse contra quien lo injurio o daño. La Izquierda chilena pasa a llevar ese principio.

 Un lector señalo hace tiempo que es imposible que la Comisión en el plazo que se estableció, hubiese podido entrevistar y chequear a las 30.000 víctimas de tortura, pues sus declaraciones son tan falsas como el falso título de médico que tiene Michelle Bachelet. Tal falso como la declaración socialista Osvaldo Andrade, quien dijeron Krassnoff lo había torturado, cuando lo salvo su profesor, Jaime Guzmán, quien fue luego asesinado en 1990. Igualmente, las mentiras de la mirista e ideóloga del Museo de la Memoria, la cuica Marcia Scantlebury, quien también acuso al militar que derrotó al terrorista del Mir, Miguel Enríquez en calle Santa Fe. O las declaraciones del terrorista confeso el diputado comunista Guillermo Teillier, quien dijo en una entrevista en La Tercera que fue torturado después del 11 de septiembre y luego años más tarde como terrorista. El principal cabecilla del FPMR fue dejado en libertad.

 Y si la Izquierda no quiso, por ejemplo, usar la nueva Reforma Procesal Penal para esos casos, es que se basan en puras mentiras, que serían públicas. Por eso, tanto secretismo. Usando el sistema antiguo de justicia han condenado alguno por tortura con testigos falsos, en que el juez simpatiza con el terrorista o partidario de la UP. Pues bien, a principios de este año, el oficialismo quiso darse un festín con el caso Penta hasta que se supo lo de la nuera de Bachelet y que los políticos de la DC/UP se financiaban con el dinero del yerno del general de Pinochet de la empresa Soquimich, por un lado, y por otro, querían ver tras las rejas al ex alcalde de Providencia y coronel Cristián Labbé, a quien lo acusaron de tortura. La acusación contra el militar resulto falsa, por lo que el oficial de Ejército anuncio No estoy dispuesto a seguir escuchando estos montajes, estas falsedades y en consecuencia vamos a interponer ahora querellas criminales por falso testimonio”. Para encerrar a los militares en Punta Peuco, la Izquierda ha cometido perjurio, lo que es un delito.

 En vista que la difamación, el perjurio es un deporte de la Izquierda en los tribunales, estaba pensando, mientras escribo este post, que sería bueno que volviese algo parecido a las justas medievales. En la serie The Hollow Crown basada en las obras de William Shakespeare, hay una escena en que dos nobles emparentados con el Rey Ricardo II, uno se queja porque el otro noble lo insulto. Ya que la otra parte no quiso disculparse, se fueron a justas. Lo mismo se describe en la novela Ivanhoe, donde un cabello cristiano salva a una judía.

 Según el abogado José Zalaquett, atentado a Pinochet no es delito de lesa humanidad: “En una guerra, en un acto bélico, es permitido dirigirse contra las fuerzas adversarias. Yo no estoy intentando justificar desde el punto de vista moral lo que hizo Teillier o la gente del Frente Patriótico, porque para la justificación moral se requiere que no haya otra alternativa y a mí me parece que había una alternativa política como se terminó demostrando con el plebiscito, pero desde el punto de vista legal no es un crimen contra la humanidad, porque se requieren tres requisitos: un ataque sistemático o masivo contra la población civil, un hecho determinado entre una lista de hechos, entre los cuales está el homicidio, y también un conocimiento de dicho ataque por parte de las personas que lo planificaron, que también concurre, pero falta que sea parte de un ataque generalizado contra la población civil”. En cambio, si son crímenes contra la humanidad matar a terroristas. Cuando las viudas de los escoltas se querellaron en la Justicia, en seguida los abogados de derechos de izquierda levantaron la voz, porque según ellos, estaban empatando. Los terroristas matan, no es una violación a los derechos humanos. Obviamente, sí los militares. El señor Zalaquett, después del 11 termino en un centro de detención. Creo que Tejas Verdes. No es una buena persona. Habla de ‘guerra’ en términos de los terroristas contra el Gobierno Militar. Lo está justificando. En cambio, no sr justifica que las Fuerzas Armadas ante el ataque terrorista, acaben con éstos últimos. Este abogado junto con el resto del progresismo y la ex derecha le rindieron un homenaje a Mandela. Fue un pose publicitaria para quedar bien con sus miserables conciencias, si es que tiene una.

 El líder rusa Boris Yelsin frente a la Duma comunista pidió "rehabilitación política" en 1989. Después de la muerte del dictador comunista, José Stalin una palabra frecuente que se escucho fue rehabilitación a diversas personas que sufrieron las purgas, ya sea escritores, políticos, militares, científicos y gente común y corriente, y otras que fueron juzgadas injustamente por ser enemigos del Estado Comunista desde la Revolución Rusa. Así se rehabilito al zar de Rusia, Nicolás II y su familia como también a miembros de la aristocracia y del clero. Un medio español informa : “La Fiscalía de Rusia informó el martes de que en los últimos trece años ha rehabilitado a 649.732 personas, víctimas de la represión política durante el régimen comunista en la desaparecida Unión Soviética”. Los militares como las víctimas de la ex URSS han sufrido “los abusos y las arbitrariedades cometidos por la dirección estalinista en nombre de la revolución, del Partido Comunista”. En vez de ese partido la alianza DC/UP/PC.

  En el día de mañana los militares condenados en Punta Peuco tendrán que ser rehabilitados por sus respectivas instituciones militares dándoles los honores que les niegan cuando mueren como por el Congreso Nacional por haber atentado contra el principio de igualdad ante la ley y por abuso de poder. Hay que recordar el nefasto político de la ex derecha, Pablo Longueira- siempre dispuesto a colaborar con la ex Concertación del ‘Ni perdón ni olvido’-, cuando fue el Informe Valech, una de las cosas que aprobaron fue que a las personas de Izquierda vinculadas con el terrorismo se les borrada su prontuario criminal. Todo por la reconciliación, en cambio, a los militares se les estigmatiza de ‘violadores a los derechos humanos’. Los terroristas no comenten ese tipo de delito, aunque quemen dos ancianos en su casa, o lancen bombas molotov a carabineros y maten a sangre fría a civiles y militares.

23 de agosto de 2014

Por no perdonar nos quedamos sin futuro


 Para cualquiera persona de Derecha, no de la Nueva Derecha, ni los piñeristas, ni de los arrepentidos saben que el país no está en paz, ni está reconciliado. De hecho, a la nomenclatura UP/DC no le conviene cerrar cierto pasado, sino seguir profitando para mantener la sociedad divida. A diferencia de la derecha, la Izquierda sabe que si se deshace del pasado, no tiene futuro. Todas las ideas de ese sector fracasaron, por lo que no les quedo literalmente nada. Así que lo único que les queda para agarrarse es el pasado. Éste último es como flotador o una tabla a la que se agarra el naufrago. Ellos naufragaron, no nosotros. Después de todo, tienen el negociado millonario por los derechos humanos.

 La Vaca Loca en la tierra de los Zulúes visitó la celda donde estuvo Nelson Mandela. La ayudista del FPMR quedó emocionada. En varios países de América Latina, luego de la caída del ex imperio soviético la guerrilla terrorista castrista que fue derrotada se quedo sin recursos para seguir actuando. No hubo paz, sino comenzó la venganza. Olvido para los crímenes de los terroristas y persecución para los militares. En esos países, entre ellos Chile podemos decir que Nelson Mandela no pasó. Con todo, el año pasado antes de la conmemoración del cuarenta aniversario, los políticos de la Izquierda y la Derecha unidas le rindieron un homenaje al líder sudafricano. El objetivo es hacer creer al resto de los chilenos que estamos reconciliados y en paz, lo que es más falso que los falsos torturados y supuestas víctimas. La hipocresía de la Izquierda no tiene límites.

 La Vaca Loca sostuvo en el cuarenta aniversario de la intervención militar, que todavía había personas que justifican lo que la izquierda llama ‘violaciones a los derechos humanos’. Bachelet, por el contrario, justifica todas las tropelías y atropellos a los derechos humanos que en hubo en la Unidad Popular como asimismo las acciones terroristas del Mir y del FPMR. Después de todo, ella fue conviviente de unos de los terroristas, además, de la doctora de la clínica ‘Chiloé’. Y fue entrenada por la siniestra STASI. Si fuese una persona decente, no se hubiera comparado con la niña judía Ana Frank durante su primer mandato. Desde luego, que a ella y a las feministas de Izquierda no les importó que hayan salido muertos o heridos, ya sea niños o mujeres producto de artefactos explosivos colocados por el FPMR en su lucha contra el Gobierno Militar.

 Lo que tenemos es la paz social. Si escuchan a un político hablar de paz social es de Izquierda o cercano a ella. Esa paz con adjetivo se basa en la extorsión, el amedrentamiento, la intimidación, y hasta en el asesinato si les conviene. La típica artimaña de los terroristas chilenos una vez que caen presos, es doblegar a la autoridad con huelgas de hambre, tal como lo hizo el terrorista Héctor Maturana Urzúa que recientemente visitó el país, y que fue liberado durante el gobierno de Aylwin. Viviendo actualmente en Bélgica.


Haciendo zapping llegué al documental del History Channel “El Milagro de Mandela”, donde brevemente alguien contaba su experiencia en la "Comisión Verdad y Reconciliación", y luego aparecía el arzobispo anglicano Desmond Tutu, quien explicaba el lema de la comisión que presidió. El lema es: “Sin Perdón no hay Futuro”. Las personas que contaban sus testimonios se acogía a la amnistía. De ese modo, Sudáfrica consiguió la paz, no la paz social.


 Nelson Mandela en su largo período en la cárcel tuvo una transfiguración. Por eso, él insiste en respetarle la historia a los blancos como lo muestra la película "Invictus", cosa que los zurdos chilenos no les respetan a las personas de derecha.

 Hay que recordar que los sudafricanos se basaron en el modelo chileno en su comisión. Las coincidencias son sólo de nombres, no de fondo.

 Por lo pronto, hay que recordar que los grupos terroristas chilenos exigieron el Informe Rettig conocido como Verdad y Reconciliación, y perseguir a los militares que derrotaron al Mir y luego al FPMR. Para éstos últimos se les aplicó a Ley de Amnistía, y no a los militares. A los terroristas que cometieron crímenes entre 1979 y 1990 fueron indultados o sufrieron penas de extrañamiento en el extranjero. Lo que significa, simplemente, gozar de libertad en otro país y con pensión y todo. Ese es el castigo.

 El sesgado Informe Rettig está basado en la venganza, mientras que el Informe sudafricano nace del corazón. Por tanto, del perdón. Más bien el lema de la comisión chilena es “Ni perdón ni Olvido”, expresión que uno puede encontrar en graffitis por diversas ciudades o en los carteles, cuando la Izquierda marcha. Y en fotos por internet. Como corolario de lo anterior, crearon el Museo de la Memoria y de los Derechos Humanos.


En Chile, no encontramos hombres de la talla de Nelson Mandela y del arzobispo anglicano Desmond Tutú. Recuérdese que un miembro de esa comisión, el abogado de derechos humanos, José Zalaquett sostuvo en un programa de radio que los terroristas no cometen acciones contra los derechos humanos. En cambio, sí, los militares. ¿Cómo va ser serio? Al morir Mandela, ese abogado escribió una columna en ‘la Tercera’ llamada ‘Después de Mandela’. La deshonestidad intelectual sin pudor.


Después está el monseñor Alfonso Baeza, vicario de la Pastoral Social, quien se preocupó de que ex presidente socialista, Ricardo Lagos, indultara a un centenar de terroristas del grupo Lautaro. El mismo hombre de Iglesia considerado como “experto” en materias de indulto sostuvo que a los militares presos no había que aplicarle ese beneficio y otros de tipo carcelario. Naturalmente, no hay que haber estudiado en un colegio católico o protestante para darse cuenta que ese monseñor está en las antípodas del arzobispo sudafricano y del mensaje de Cristo.

 Ni la Iglesia Católica chilena ha estado a la altura siendo incapaz de reconocer a los malos. Más bien han sido ‘tontos inútiles’ de la Izquierda. Primero apoyando a la Unidad Popular, Segundo salvando a los terroristas del Mir y del FPMR, respectivamente, con la Vicaría de la Solidaridad.

 Es un verdadero contrapunto poner los dos lemas al lado. El de los sudafricanos, “Sin Perdón no hay futuro”, y el de los chilenos “Ni Perdón ni Olvido”.


 Los militares condenados o procesados, muchos de ellos en retiro, nunca se le han preguntado su testimonio, ya sea en el Informe "Verdad y Reconciliación", y en la Mesa de Diálogo, que de éste último no tenía nada. A los zurdos les gusta pelear sin que el adversario tenga la posibilidad de responder en todos los ámbitos Y como si fuera poco lo anterior, la Izquierda chilena aún desea derogar la Ley de Amnistía de 1978.

A propósito de  la palabra ‘amnistía’, la organización de derechos humanos Amnistía Internacional afirma, por un lado, que tiene que derogarse la mencionada ley. Por otro lado, apoya la Ley de Amnistía que se dieron los sudafricanos. ¿En qué quedamos? Desde la Independencia nacional se han dictado más de cien leyes de amnistía con propósito de pacificar el país, pues ese es el objetivo. No se anda buscando el Hombre Nuevo socialista, que es lo que está detrás de la expresión “Nunca Más”.

 En el congreso nacional hay un proyecto para degradar a los militares acusados de violar los derechos humanos.

 Muchos creen que dando razones a las personas de Izquierda van a entender. La llamada ‘Batalla de las ideas’ presupone que el otro se comportara como uno. La izquierda chilena nos niega la existencia, y, por tanto, las libertades. En realidad, no les interesan las razones, pues a igual que los fanáticos musulmanes que desean convertir a todo el mundo al Islam, los izquierdistas chilenos desean imponer su visión pasando a llevar y pisotear las experiencias, vivencias y recuerdos de las personas que no comulgan con sus ideas. El ex presidente Sebastián Piñera dijo que Allende se salió de la Ley y la Constitución en el cuarenta aniversario del 11 de septiembre. La hija del presidente marxista y actual presidente del senado, Isabel Allende dijo que “Piñera era un estúpido”.

 Hasta los izquierdistas moderados en otros temas, cuando les toca abordar los derechos humanos no se diferencian de los musulmanes radicales. Repiten el estribillo del Partido Comunista y los grupos terroristas chilenos. Más bien, se sienten identificados.



 El padre Raúl Hasbún, quien en más de una ocasión ha sido objeto de burlas, ya sea en televisión, ya sea en medios como Cambio 21, hace tiempo escribió una columna llamada “Privilegios”. En ella expresa:“Quienes vencían en una batalla se ensañaban con los derrotados, procurando su máxima ignominia y estigmatización social. No sufría, el país, carencias objetivas capaces de justificar tanta odiosidad, era sólo el desmadre de la pasión política y el desenfreno de egos personales. Tras la derrota balmacedista y el suicidio del Presidente, se temió una interminable resaca. ¿Cómo superar la espiral de rencor y venganza que sucede a tan enconados desencuentros y desangramientos sociales? La respuesta fue extraída del abecedario de la sensatez histórica: amnistía. En las leyes y en los hechos. Para unos y otros. Quienes nacimos 4 décadas más tarde no conocimos siquiera vestigios de estas banderías ni reclamaciones para reabrir las heridas”.

 He escrito cosas parecidas. Cuarenta años después de la Guerra Civil de 1981 nadie andaba buscando la inmortalidad del cangrejo, montando obras de teatro para perjudicar un bando, ni diciendo ‘Nunca Más’. La Izquierda rencorosa y llena de odio no está a la altura de los políticos que amnistiaron a ambos lados de la confrontación de 1891. Les encanta la ignominia y estigmatización social a los militares de Punta Peuco. Nos evitaríamos que se saque a cada rato al general en retiro, Manuel Contreras, como si él hubiese sido el responsable de la demencia de la Izquierda marxista leninista. Ni culpando al general Pinochet por no haber defendido a sus hombres. Los militares estarían en sus casas. Esa es la solución que la Izquierda no quiere, pues ésta desea privilegios para ella, por mucho que pregone acerca del igualitarismo y la equidad.

 En la película G.I. Joe: La Venganza, el maestro de los ninja dice: “sienten tanto odio que ya no sienten el odio”. Esa declaración resume el comportamiento de la Izquierda chilena.

 La Izquierda al no querer perdonar nos quedamos sin futuro.