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15 de diciembre de 2018

Jorge Edwards antes de Jorge Baradit







    A mí me interesa la verdad y no lo que sienta los demás. Además de la justicia. A muchas personas de derecha les molesta que escritor Jorge Baradit tergiverse la historia, poniendo siempre los zurdos como los buenos y los malos las personas de derecha. A ese escritor de ciencia ficción le hubiese gustado que la historia de Chile haya tenido otro rumbo. Ahora bien, cuando lee las declaraciones de personajes públicos tales como actores, escritores, cineastas y documentalistas de la época de la Unidad Popular, se da cuenta que mienten. Encuentro que el novelista Jorge Edwards está a la misma altura que Baradit, cuando habla de Allende, la Unidad Popular y el Gobierno Militar.

   Los dos escritores se llaman Jorge.

   El novelista ha dicho que él no es converso como Mauricio Rojas y Roberto Ampuero. Sigue siendo de izquierda. Por eso, se inscribió como militante de Evolución Política.

  Por mediados de los noventa entré a una librería de Viña del Mar y vi el libro El Whisky de los poetas del galardonado Premio Miguel de Cervantes y Premio Nacional de Literatura, Jorge Edwards. Me puso a hojear el libro hasta que encontré el artículo La mediocridad en la política. Primero habla de que los españoles quieren formar parte de la Unión Europea como modelos Inglaterra y Suecia. Después dice:

  "En mi país, en Chile, durante la experiencia de la Unidad Popular, experiencia mirada con tal universales simpatías por los intelectuales de todas las latitudes, lo que faltaba precisamente era el consenso mínimo que hubiese podido evitar la crisis del sistema. Se quiso realizar una experiencia revolucionara desde una minoría de votos y sin haber buscado un acuerdo con una de las fuerzas más decisivas del país, la democracia cristiana. En esta forma, el Gobierno de Allende que en sus orígenes había presentado un programa socialdemócrata, un proyecto de economía mixta no demasiado diferente al que acaba de esbozarse en los artículos económicos de la nueva Constitución española, terminó arrastrado por fuerzas centrífugas, de manera que los gestos y los símbolos, juntos con invadir las calles y la prensa, empezaron a transformarse rápidamente en realidad conflictivas: tierras y fábricas ocupadas, minas extranjeras nacionalizadas sin pago de compensaciones, etcétera".

  El párrafo mencionado que me chocó, pues decía lo opuesto a lo que sostenía los militares. Algo me molestó desde que lo leí. Por un tiempo le creí el relato de la izquierda, hasta que un ex Mapu, que militaba el PPD en una casa dijo que querían instalar una dictadura comunista. Así supe que todo lo que decía los ex UP era falso. He mostrado en mi blog, que la socialdemocracia chilena de hace más de cincuenta años no tenía ninguna relación con esa corriente política que había en Europa Occidental. Queda claro que la Democracia Cristiana es un partido de izquierda.

  También me molestaron otras expresiones de él que leí por los medios. Según Edwards, Allende respetó el Estado de Derecho. En mi blog, encuentro las siguientes palabras de él sobre Salvador Allende: "Yo creo que manejó la economía con bastante ingenuidad y poco conocimiento (...), pero intentó hacer algo en un país que era muy conservador y muy reaccionario". Las personas que se opusieron a la Escuela Nacional Unificada, a las Junta de Abastecimiento o JAP, o que aquellos que se quejaron de que sólo podían comprar lo únicamente el Estado permitía, cuando antes tenía libertad para comprar y vender lo que quisieran, eran unos tontos. Se parece a las declaraciones de Bachelet en su segundo mandato. En otro artículo publicado en La Segunda, el novelista había dicho que la clase media de la época no entendía el fabuloso programa marxista de la Unidad Popular.

  Cuando gobernó Ricardo Lagos, el escritor afirmó en una entrevista al diario El País de España: “La transición a la democracia no ha terminado y la reconciliación no ha comenzado”. Cuando Rafael Mera tenía su blog comentaba que teníamos la transición más larga de la historia. Y esta transición, agregué yo durante el segundo gobierno de Bachelet, que iba terminar cuando la izquierda tuviese su Constitución chavista. En otra parte de la entrevista, el periodista le pregunta por qué en su última novelas muestra un rechazó a las posiciones extremas. Edwards responde que él escribe desde la compasión y que el país necesita superar la división “típica de la guerra civil de 1891, de la Unidad Popular y de la dictadura”. Se le olvida que el Gobierno Militar dictó una amnistía a pedido de la democracia cristiana y el Partido Socialista venezolano. Además, no se le ocurrió sugerir al presidente socialista Ricardo Lagos como después de guerra civil de 1891 aplicar leyes amnistía a los dos lados. Por eso, el país se reconcilió. Y nadie le sacaba en cara después de veinte, treinta o cuarenta años después las cosas malas de uno u otro lado.

  A pesar que es abogado no se conoce las leyes, pues avala que el inconstitucional Informe sobre tortura de falsos torturados. Y cuyo criterio es levantar falsos testimonios sin ninguna prueba y sin que el acusado pueda defenderse. Como buen izquierdista, ve la paja en el ojo ajeno y no la viga que tiene: “Prácticamente nadie en el país niega que hubo tortura, a Pinochet lo salvan porque lo declaran demente: ¡es un cambio impresionante debajo de nuestras narices sin que nos demos cuenta!” Después menciona a un señor que estuvo en el centro de detención Tejas Verdes, Hernán Valdés, el cual escribió un libro con el mismo nombre del centro. Edwards lo señala como “campo militar de torturas que dirigió Manuel Contreras)”. Agrega: “Los civiles del régimen no pueden decir que no sabían de la tortura”. La izquierda niega ellos torturaron en el gobierno marxista. Apostaría a que no conoce el documento del Acuerdo de la Cámara de Diputados de agosto de 1973, en acusa al gobierno de la Unidad Popular “de flagelación y tortura”. Tampoco conoce la extensa carta que escribió Eduardo Frei Montalva a Mariano Rumor, ni muchos menos el Acta de Rivera. ¿Sabrá Edwards que Allende le rindió un homenaje a dictador comunista, José Stalin?

   Por sus propias palabras, demuestra que él no quiere reconciliación, pues el periodista le pregunta a propósito de los supuestos torturados que caminan por las calles libremente “¿Es ésta una sociedad enferma?” Él responde: “Hay muchos procesados, condenados y Pinochet está arrinconado, fuera de su cargo de senador”. Además, esto ocurría, mientras Ricardo Lagos indultaba a los últimos terroristas encarcelados de Frente Lautaro, que tuvieron su libertad gracias a las gestiones de monseñor Baeza, quien manifestó que los militares no deberían tener libertad. Los miristas están amnistiados.

   Elogia al traidor general “Cheyre ha ido mucho más allá y ha sido más lúcido que los sectores políticos, que debaten si pedir disculpas”. O sea, los militares derrocaron a Salvador Allende por una simple y antojadiza aventura militar, según la versión de Cheyre.

   Otra mentira: “De repente nos metimos en la guerra fría con la elección de [Salvador] Allende. Creo que ni Allende se dio cuenta, pero Neruda sí, que en esto se había puesto lúcido desde que los cubanos lo atacaron en 1966”. Igualmente, desconoce que Salvador Allende era agente pagado de la K.G.B. La izquierda entre el bien y el mal, opto por este último libremente. Y eso ocurrió antes de la elección presidencial de 1970. Allende fue promotor de las Organización Latinoamericana de Solidaridad, quien manifestó: "Afirmo que ante una estrategia internacional de intervención debemos oponer otra fuerza. Oponer la violencia revolucionaria a la violencia reaccionaria";la declaración del PS de Chillán en que desecha la democracia liberal y optan por la violencia revolucionaria. E igualmente, el Movimiento de Izquierda Revolucionaria que perseguía los mismos fines del Partido Socialista: instalar la dictadura del proletariado. ¿Cómo alguien tan culto desconoce ambas declaraciones? Siendo presidente del senado, Allende expresó ante el medio italiano Paese Sera: “Si tenemos éxito, y creo que lo tendremos, Cuba y Chile serán dos ejemplos válidos, aunque sean distintos en su fase inicial. Por lo demás, no existen diferencias, nosotros haremos el socialismo como los cubanos”. Tampoco la conoce. ¡Y de repente nos envolvimos en la Guerra Fría!

   Para el novelista del Peso de la noche, no existió el terrorismo o guerrilla en Chile.

   Edwards escribió el año pasado en el diario La Segunda sus recuerdos en La Habana. Cuenta que fue a la casa del poeta Enrique Lihn -quien es tío de Cristián Warken-, el cual le confiesa que hablaba bajo “”Por que esto…., está lleno de soplones”. ““¿En tu casa?” El poeta me respondió que los hombres de seguridad se hacían los invitados y que no había manera de evitarlo: soplones en los interiores de las casas, en las porterías de los edificios, en las presentaciones literarias y en las inauguraciones de pintura. ¡En toda la isla! Y nosotros bebíamos nuestros daiquiris y mirábamos hacia otro lado”. Él escribe: “Yo escribí mi testimonio, alrededor de tres años más tarde, porque llegaba desde Chile, y porque la mitad o más de la mitad del gobierno chileno de entonces, el de Salvador Allende y el de la Unidad Popular, pensaban que la revolución castrista era la panacea, la solución de todas las dificultades, de nuestras limitaciones, de nuestras miserias. Yo me convencí en forma muy rápida, a los pocos días de estar en la isla, de que si la panacea fidelista y guevarista llegaba aplicarse en mi país, sería uno de los primeros exiliados. Cuando lo dije en una conferencia literaria, hace pocos años, hubo chileno que abandonaron la sala, furiosos, y que confieso que sentí lástima por ellos, pero también por todos nosotros”.

   El poeta Enrique Lihn es conocido por el verso “Nunca salí del horroroso Chile”, el cual es evocado para referirse al Gobierno Militar, no la UP ni mucho menos a la guerra civil larvada a que nos llevó la izquierda.

  Durante a UP se quiso colocar los Comités de Vigilancia al mejor estilo de la Cuba castrista.

  Sin embargo, él no tuvo esa misma impresión, cuando el buque escuela de la Armada Esmerada fue a Cuba por el año 68 o 69 como lo describe en su libro Persona Non Grata, en la que se pregunta cómo actuarían los militares chilenos en caso de verse confrontados los hombres armados de Castro. En esa oportunidad, la hermana de Salvador Allende, Isabel estaba entusiasmada con la dictadura cubana.

  La solución de Jorge Edwards ante un intento totalitario por parte de la izquierda es huir. Lógico y sensato. De hecho, muchos chilenos se fueron a vivir al extranjero, cuando salió Allende, porque no querían el comunismo. La otra alternativa es rebelarse y luchar como lo hicieron primero los civiles y luego lo militares, cosa que él descarta.

23 de agosto de 2014

Por no perdonar nos quedamos sin futuro


 Para cualquiera persona de Derecha, no de la Nueva Derecha, ni los piñeristas, ni de los arrepentidos saben que el país no está en paz, ni está reconciliado. De hecho, a la nomenclatura UP/DC no le conviene cerrar cierto pasado, sino seguir profitando para mantener la sociedad divida. A diferencia de la derecha, la Izquierda sabe que si se deshace del pasado, no tiene futuro. Todas las ideas de ese sector fracasaron, por lo que no les quedo literalmente nada. Así que lo único que les queda para agarrarse es el pasado. Éste último es como flotador o una tabla a la que se agarra el naufrago. Ellos naufragaron, no nosotros. Después de todo, tienen el negociado millonario por los derechos humanos.

 La Vaca Loca en la tierra de los Zulúes visitó la celda donde estuvo Nelson Mandela. La ayudista del FPMR quedó emocionada. En varios países de América Latina, luego de la caída del ex imperio soviético la guerrilla terrorista castrista que fue derrotada se quedo sin recursos para seguir actuando. No hubo paz, sino comenzó la venganza. Olvido para los crímenes de los terroristas y persecución para los militares. En esos países, entre ellos Chile podemos decir que Nelson Mandela no pasó. Con todo, el año pasado antes de la conmemoración del cuarenta aniversario, los políticos de la Izquierda y la Derecha unidas le rindieron un homenaje al líder sudafricano. El objetivo es hacer creer al resto de los chilenos que estamos reconciliados y en paz, lo que es más falso que los falsos torturados y supuestas víctimas. La hipocresía de la Izquierda no tiene límites.

 La Vaca Loca sostuvo en el cuarenta aniversario de la intervención militar, que todavía había personas que justifican lo que la izquierda llama ‘violaciones a los derechos humanos’. Bachelet, por el contrario, justifica todas las tropelías y atropellos a los derechos humanos que en hubo en la Unidad Popular como asimismo las acciones terroristas del Mir y del FPMR. Después de todo, ella fue conviviente de unos de los terroristas, además, de la doctora de la clínica ‘Chiloé’. Y fue entrenada por la siniestra STASI. Si fuese una persona decente, no se hubiera comparado con la niña judía Ana Frank durante su primer mandato. Desde luego, que a ella y a las feministas de Izquierda no les importó que hayan salido muertos o heridos, ya sea niños o mujeres producto de artefactos explosivos colocados por el FPMR en su lucha contra el Gobierno Militar.

 Lo que tenemos es la paz social. Si escuchan a un político hablar de paz social es de Izquierda o cercano a ella. Esa paz con adjetivo se basa en la extorsión, el amedrentamiento, la intimidación, y hasta en el asesinato si les conviene. La típica artimaña de los terroristas chilenos una vez que caen presos, es doblegar a la autoridad con huelgas de hambre, tal como lo hizo el terrorista Héctor Maturana Urzúa que recientemente visitó el país, y que fue liberado durante el gobierno de Aylwin. Viviendo actualmente en Bélgica.


Haciendo zapping llegué al documental del History Channel “El Milagro de Mandela”, donde brevemente alguien contaba su experiencia en la "Comisión Verdad y Reconciliación", y luego aparecía el arzobispo anglicano Desmond Tutu, quien explicaba el lema de la comisión que presidió. El lema es: “Sin Perdón no hay Futuro”. Las personas que contaban sus testimonios se acogía a la amnistía. De ese modo, Sudáfrica consiguió la paz, no la paz social.


 Nelson Mandela en su largo período en la cárcel tuvo una transfiguración. Por eso, él insiste en respetarle la historia a los blancos como lo muestra la película "Invictus", cosa que los zurdos chilenos no les respetan a las personas de derecha.

 Hay que recordar que los sudafricanos se basaron en el modelo chileno en su comisión. Las coincidencias son sólo de nombres, no de fondo.

 Por lo pronto, hay que recordar que los grupos terroristas chilenos exigieron el Informe Rettig conocido como Verdad y Reconciliación, y perseguir a los militares que derrotaron al Mir y luego al FPMR. Para éstos últimos se les aplicó a Ley de Amnistía, y no a los militares. A los terroristas que cometieron crímenes entre 1979 y 1990 fueron indultados o sufrieron penas de extrañamiento en el extranjero. Lo que significa, simplemente, gozar de libertad en otro país y con pensión y todo. Ese es el castigo.

 El sesgado Informe Rettig está basado en la venganza, mientras que el Informe sudafricano nace del corazón. Por tanto, del perdón. Más bien el lema de la comisión chilena es “Ni perdón ni Olvido”, expresión que uno puede encontrar en graffitis por diversas ciudades o en los carteles, cuando la Izquierda marcha. Y en fotos por internet. Como corolario de lo anterior, crearon el Museo de la Memoria y de los Derechos Humanos.


En Chile, no encontramos hombres de la talla de Nelson Mandela y del arzobispo anglicano Desmond Tutú. Recuérdese que un miembro de esa comisión, el abogado de derechos humanos, José Zalaquett sostuvo en un programa de radio que los terroristas no cometen acciones contra los derechos humanos. En cambio, sí, los militares. ¿Cómo va ser serio? Al morir Mandela, ese abogado escribió una columna en ‘la Tercera’ llamada ‘Después de Mandela’. La deshonestidad intelectual sin pudor.


Después está el monseñor Alfonso Baeza, vicario de la Pastoral Social, quien se preocupó de que ex presidente socialista, Ricardo Lagos, indultara a un centenar de terroristas del grupo Lautaro. El mismo hombre de Iglesia considerado como “experto” en materias de indulto sostuvo que a los militares presos no había que aplicarle ese beneficio y otros de tipo carcelario. Naturalmente, no hay que haber estudiado en un colegio católico o protestante para darse cuenta que ese monseñor está en las antípodas del arzobispo sudafricano y del mensaje de Cristo.

 Ni la Iglesia Católica chilena ha estado a la altura siendo incapaz de reconocer a los malos. Más bien han sido ‘tontos inútiles’ de la Izquierda. Primero apoyando a la Unidad Popular, Segundo salvando a los terroristas del Mir y del FPMR, respectivamente, con la Vicaría de la Solidaridad.

 Es un verdadero contrapunto poner los dos lemas al lado. El de los sudafricanos, “Sin Perdón no hay futuro”, y el de los chilenos “Ni Perdón ni Olvido”.


 Los militares condenados o procesados, muchos de ellos en retiro, nunca se le han preguntado su testimonio, ya sea en el Informe "Verdad y Reconciliación", y en la Mesa de Diálogo, que de éste último no tenía nada. A los zurdos les gusta pelear sin que el adversario tenga la posibilidad de responder en todos los ámbitos Y como si fuera poco lo anterior, la Izquierda chilena aún desea derogar la Ley de Amnistía de 1978.

A propósito de  la palabra ‘amnistía’, la organización de derechos humanos Amnistía Internacional afirma, por un lado, que tiene que derogarse la mencionada ley. Por otro lado, apoya la Ley de Amnistía que se dieron los sudafricanos. ¿En qué quedamos? Desde la Independencia nacional se han dictado más de cien leyes de amnistía con propósito de pacificar el país, pues ese es el objetivo. No se anda buscando el Hombre Nuevo socialista, que es lo que está detrás de la expresión “Nunca Más”.

 En el congreso nacional hay un proyecto para degradar a los militares acusados de violar los derechos humanos.

 Muchos creen que dando razones a las personas de Izquierda van a entender. La llamada ‘Batalla de las ideas’ presupone que el otro se comportara como uno. La izquierda chilena nos niega la existencia, y, por tanto, las libertades. En realidad, no les interesan las razones, pues a igual que los fanáticos musulmanes que desean convertir a todo el mundo al Islam, los izquierdistas chilenos desean imponer su visión pasando a llevar y pisotear las experiencias, vivencias y recuerdos de las personas que no comulgan con sus ideas. El ex presidente Sebastián Piñera dijo que Allende se salió de la Ley y la Constitución en el cuarenta aniversario del 11 de septiembre. La hija del presidente marxista y actual presidente del senado, Isabel Allende dijo que “Piñera era un estúpido”.

 Hasta los izquierdistas moderados en otros temas, cuando les toca abordar los derechos humanos no se diferencian de los musulmanes radicales. Repiten el estribillo del Partido Comunista y los grupos terroristas chilenos. Más bien, se sienten identificados.



 El padre Raúl Hasbún, quien en más de una ocasión ha sido objeto de burlas, ya sea en televisión, ya sea en medios como Cambio 21, hace tiempo escribió una columna llamada “Privilegios”. En ella expresa:“Quienes vencían en una batalla se ensañaban con los derrotados, procurando su máxima ignominia y estigmatización social. No sufría, el país, carencias objetivas capaces de justificar tanta odiosidad, era sólo el desmadre de la pasión política y el desenfreno de egos personales. Tras la derrota balmacedista y el suicidio del Presidente, se temió una interminable resaca. ¿Cómo superar la espiral de rencor y venganza que sucede a tan enconados desencuentros y desangramientos sociales? La respuesta fue extraída del abecedario de la sensatez histórica: amnistía. En las leyes y en los hechos. Para unos y otros. Quienes nacimos 4 décadas más tarde no conocimos siquiera vestigios de estas banderías ni reclamaciones para reabrir las heridas”.

 He escrito cosas parecidas. Cuarenta años después de la Guerra Civil de 1981 nadie andaba buscando la inmortalidad del cangrejo, montando obras de teatro para perjudicar un bando, ni diciendo ‘Nunca Más’. La Izquierda rencorosa y llena de odio no está a la altura de los políticos que amnistiaron a ambos lados de la confrontación de 1891. Les encanta la ignominia y estigmatización social a los militares de Punta Peuco. Nos evitaríamos que se saque a cada rato al general en retiro, Manuel Contreras, como si él hubiese sido el responsable de la demencia de la Izquierda marxista leninista. Ni culpando al general Pinochet por no haber defendido a sus hombres. Los militares estarían en sus casas. Esa es la solución que la Izquierda no quiere, pues ésta desea privilegios para ella, por mucho que pregone acerca del igualitarismo y la equidad.

 En la película G.I. Joe: La Venganza, el maestro de los ninja dice: “sienten tanto odio que ya no sienten el odio”. Esa declaración resume el comportamiento de la Izquierda chilena.

 La Izquierda al no querer perdonar nos quedamos sin futuro.

28 de junio de 2013

¿Cómo pudo ocurrir? Respuesta a Mauricio Rojas


Resumiendo lo anterior. El chileno Mauricio Rojas se pregunta en una columna aparecida en LibertadDigital si ‘La Reconciliación no ha comenzado’. Con todo, él repite las frases comunes de la Izquierda: solamente el gobierno militar violo los derechos humanos, la Izquierda, no. ¿Por qué no hemos de recordar los crímenes de la Izquierda ?Tampoco resuelve dos problemas: ¿Cómo detener un gobierno totalitario? ¿Cómo acabar con el terrorismo o la guerrilla castrista? En fin, como detener un grupo totalitario, ya sea religioso como político. 

De hecho, compara la actual Yihad islámica con el leninismo y lo remonta Rodespierre. El ex parlamentario sueco liberal escribió un libro titulado ‘Lenin y el Totalitarismo’, ni siquiera se plantea lo que pudo ocurrir, si ellos hubieran triunfado teniendo en cuenta el historial de sangre que dejó el comunismo en el mundo. En la Izquierda del mediados de los 60 todos eran seguidores de Lenin.

Luego sale con la formulación de la filosofa judía alemana Hannah Arendt, sin mencionarla: “hora de sincerarnos sobre el cómo pudo ocurrir”. Cuando lean en los medios digitales como‘El Mostrador’ o ’El Quinto Poder’, la mención a esa filosofa de la política y autora del libro ‘Los Orígenes del Totalitarismo’, reparan que los izquierdista nunca critica que la propia Izquierda haya abrazado el totalitarismo, nunca criticaran al ‘Che’ Guevara ni a los grupos terrorista, ni menos al comandante ‘Pepe’, ni al Partido Socialista, ni al Mir. Agrega: “No para hacer más leves las responsabilidades del régimen militar, sino para entender cómo se legitimó el uso de la violencia y quiénes fueron los que realmente abrieron las puertas a aquellos que luego no trepidarían en usarla sistemáticamente para alcanzar sus propósitos”. ¿A quién se refiere: a los militares o sus compañeros del Mir? De nuevo aparece el Gobierno Militar. 

 ¿Cómo pudo ocurrir?


Declaración de Principios del Mir en 1965: El MIR rechaza la teoría de la "vía pacífica" porque desarma políticamente al proletariado y por resultar inaplicable, ya que la propia burguesía es la que resistirá, incluso con la dictadura totalitaria y la guerra civil, antes de entregar pacíficamente el poder. Reafirmamos el principio marxista-leninista de que el único camino para derrocar al régimen capitalista es la insurrección armada”. 

  Declaración del Partido Socialista en su Congreso Plenario XXII , en su punto 2 afirma: “La violencia revolucionaria es inevitable y legítima…Sólo destruyendo el aparato burocrático y militar del estado burgués”. En el punto 3 afirma: “Las formas pacíficas o legales de lucha (reivindicativas, ideológicas, electorales, etc) no conducen por sí misma al poder. El Partido Socialista las considera como instrumentos limitados de acción, incorporados al proceso político que nos lleva a la lucha armada.” 

  Palabras de su colega del Mir, el comandante ‘Pepe’ , José Gregorio Liendo al serle preguntado por la periodista Nena Ossa si su meta era ‘tomarse todo Chile violentamente’: “Claro que violentamente. Tiene que morir un millón de chilenos para que el pueblo se comprometa con la revolución y ésta se convierta en realidad. Con menos muertos no va resultar”. Esas palabras no fueron dichas por el general Manuel Contreras, a quien la Izquierda y los grupos de derechos humanos demoniza. Más bien, el aquel entonces coronel se enfrento a verdaderos monstruos, asesinos en serie, sociópatas y psicópatas que no sabíamos los chilenos que existían entre nosotros. 

  Palabras de socialista Clodomiro Almeyda:"La forma fundamental que en un país como Chile pueda asumir la fase superior de la lucha política, cuando el proceso vigente llegue a colocar a la orden del día el problema del poder, es impredecible en términos absolutos. Yo me inclino a creer que es más probable que tome la forma de una guerra civil revolucionaria, a la manera española, con intervención extranjera, pero de curso más rápido y agudo" (Revista Punto Final, 22 de noviembre de 1967). 

 Según Julio Bazán Álvarez, autor de ‘Lo derroto el Pueblo’: ”El senador Pedro Ibañez que en Chile se mantienen no menos de 6.000 cubanos realizando distintas labores de entrenamiento. Dijo, además: “Nosotros el (Partido Nacional) sabemos que hay por lo menos 20.000 hombres en el país pertenecientes a grupos violentista de extrema izquierda” ”. Agrega más adelante: “Conocí al senador Ibañez. No era fascista ni faltaba a la verdad,…”. 

 Los grupos armados son acusados de quebrar el Estado de Derecho, entre otras cosas, según el Acuerdo de la Cámara de Diputados de agosto de 1973, en su punto 12º: “Que en la quiebra del Estado de Derecho tiene especial gravedad la formación y desarrollo, bajo el amparo del Gobierno, de grupos armados que, además de atentar contra la seguridad de las personas y sus derechos y contra la paz interna de la Nación, están destinados a enfrentarse contra las Fuerzas Armadas;”. 

 El ex ministro de Interior de Salvador Allende con profundas simpatías al proyecto totalitario de la UP, el general Prats reconoce después de pronunciamiento que la intervención militar evitó la muerte de un millón de chilenos. Esa la única declaración que la Izquierda no le reconoce, pues según ellos la Guerra Civil es un inventó de la Derecha y la DC. Mauricio Rojas no llega a tener la honestidad del general del Ejército. 

 Luego el señor Bazán cita una parte de la carta a Mariano Rumor de Eduardo Frei Montalva: ”…estas denuncias de la Democracia Cristiana han quedado plenamente confirmadas. Las armas hasta ahora recogidas (y se estima que no son aún el 40 por ciento) permitirían dotar a más de 15 regimientos y eso que una abrumadora proporción aún no ha sido descubierta. Estas armas son todas de procedencia checa o rusa, armas que jamás ha tenido el Ejército chileno. Por lo demás, nadie ignora o descarta en Chile la existencia de estas armas”. 

 Teniendo todo esto en cuenta, no sé cómo esperaba que terminara la revolución marxista leninista. O bien, que respuesta esperaban de las Fuerzas Armadas o del otro bando.

 Las palabras del ‘Che’ Guevara que ‘el socialismo se llega con ríos de sangre’, de Liendo, del Partido Socialista y del Mir deberían estar en un mural de mármol en el Parque la Paz Villa Grimaldi y en la entrada del Museo de la Memoria. 

 Por el artículo se desprende que a Mauricio Rojas, el ex mirista no le importa las muertes que causaron el Mir y el FPMR. En al año 1970 murieron el Cabo de Carabineros Luis Fuente Pineda; el Cabo de Carabineros Armando Cofré López, los dos por el MIR; la propietaria del Fundo La Tregua de Panguipulli, Antonia Maachel, es secuestrada y violada por ocupantes de su predio; Rolando Mutus, militante del Partido Nacional es asesinado por el Mir; en 1971 murieron por causa del grupo terrorista el Cabo de Carabinero Tomás Gutiérrez Urrutia; la humilde propietaria de un terreno en Renca, doña Blanca Vergara se suicida al ser tomada su propiedad; doña Domitila Palma sufre un ataque cardíaco en la toma del Fundo Brasil Sur de Lautaro; el asesinato del Intendente general Carol Urzua y el oficial del Ejército, Roger Vergara; el asesinato del dirigente poblacional de la UDI, Simón Yévenes; luego está la internación de armas del FPMR y su larga lista de atentados y asesinatos, ya sean civiles y militares. Por eso, soy severo con él y con cualquiera de su generación de Izquierda. 

 Ustedes hablaban de guerra civil, ustedes hablaban de la vía armada. No eran solo hablar como a veces insisten, sino que asesinaban a sangre fría. Allende era el que tenía sexo oral y anal con el dictador Fidel Castro. Usted se puso al lado del imperio soviético. Allende presidió las OLAS y era agente de la KGB. Ustedes querían ríos de sangre. Ustedes querían convertir América Latina en otra Vietnam. El Mir al cual usted perteneció intento infiltrase en la Armada para poner a la marinería contra a los oficiales. Ni Pinochet, ni la derecha querían sangre, ni guerra civil. Nos podría explicar por qué los miristas llevaban varios carnets de identidad falsos, lo que explicaría los desaparecidos o por qué algunos cobardes del Mir se escondieron en los regimientos del Ejército ayudados por sus parientes fachos. ¿Para qué eran las armas que había en la embajada cubana, según cuenta Max Marambio? ¿Para qué las armas en la casa de Allende? 

 Parece que todavía no se enteró de las declaraciones de la comunista Camila Vallejo, en que ‘por el momento no descarta la vía armada’: “Nuestra experiencia puede servir para que nuevas generaciones de chilenos deseosos de luchar por una sociedad mejor no se dejen conducir por un camino que nuevamente pueda llevar a un Chile en guerra consigo mismo”. No se enteró que el 21 de marzo de 1990, el General (r) Gustavo Leigh Guzmán fue acribillado a balazos en su oficina, quien salvó la vida pese a que quedó con serias lesiones. El 10 de mayo siguiente sería asesinado el coronel de Carabineros, Luis Fontaine. Antes de completar un año de gobierno, el 3 de marzo de 1991, fueron asesinados el médico del Ejército, Mayor Carlos Pérez Castro y su esposa, Anita Schlager. Unos días después, el 1 de abril, es asesinado el senador Jaime Guzmán”. Del asesinato de los carabineros rurales en Junin adjudicado al Mir y al FPMR chileno, ni del cruel asesinato del matrimonio Luchsinger Mackay y que a un carabinero le lanzaron ácido. ¿Aún sigue creyendo en el Nunca Más? Por cierto, ‘El Nunca más’ se refiere a los militares, no los terroristas que son glorificados en teleseries nacionales y en películas. Todos estos crimines ocurrieron en democracia. La reconciliación pasa, según Rojas por contar un relato verídico y sin que distorsione la verdad: “para reconciliarse Chile necesita de una memoria histórica sin silencios, que no se adecue a las conveniencias de unos u otros ni se quede a medio camino”. Sin embargo, el artículo que he comentado es lo más sesgado. A estos tipos les encanta hablar de la ‘memoria histórica’ y no de la verdad histórica

 La reconciliación pasa por olvidar, hasta que de nuevo nos destruyamos los unos a los otros. Así pensaría un pesimista constructivo de línea los Padres Fundadores, Hobbes, Tucídides , Sun Tzu, Maquiavelo, Tito Livio y Churchill. 

 Visito Chile en tiempos de Bachelet, y sin embargo, no se ha dado cuenta que la Izquierda es la que no quiere la reconciliación con su slogan ‘Ni perdón ni olvido’. 

 A faltas de argumentos, los izquierdistas chilenos se ponen sentimentales. O nos ‘funan’ o no respetan nuestra libertad de expresión. 

 Además, omite que el Gobierno Militar amnistió a los terroristas en 1978, cosa que se las niegan a los militares. Y los Gobiernos de la Concertación indultaron a los terroristas que cometieron crímenes entre 1978 y 1990, cosa que también se las ha negado a los militares. Para alguien que se dice liberal debiera preocuparse cómo se ha socavado el Estado de Derecho y pasado por alto la igualdad ante la ley. 

  A diferencia del liberal argentino Alberto Benegas Lynch , Mauricio Rojas no reconoce el derecho a la rebelión, lo que causo finalmente, la caída de la Unidad Popular, y así se evito como dice el trasandino, la implantación de otro Gulag.

30 de marzo de 2011

Invictus


Como he dicho otras veces, en el país no estamos reconciliados. Cualquiera que diga lo contrario, es un mentiroso o alguien intelectualmente deshonesto. El Gobierno que preside el demócrata cristiano, Sebastián Piñera habla de ‘unidad nacional’ en vez de reconciliación, pues de veinte años manoseando esa palabra, el progresío demócrata cristiano socialista, la vació de contenido o lo desvirtuó.

En su viaje por Europa, Piñera afirmó en la Corriere della Sera : “Este es mi Chile reconciliado”. Reconoció a su vez que “hay naturalmente hay todavía divisiones”. Luego agregó: “si pensamos en lo que ocurre hoy en los países árabes, Chile es una sociedad reconciliada. Volvimos a la democracia de modo unitario, sabio y pacífico, lo que no es poca cosa, pues las transiciones están casi siempre marcadas por violencia, muerte y caos”. ¿Cómo se le ocurre comparar Chile con cualquier sociedad árabe?

La reconciliación con mayúscula no se ha dado, sino simplemente tenemos por parte de los progresistas, que siempre se pavonean de estar en la vanguardia a diferencia de sus adversarios que se quedan atrás o en el pasado, un resurgimiento de la ética de Viejo Testamento. Si tú padre cometió un delito, que lo paguen sus descendientes. No es broma. Más de una vez, lo he leído en los comentarios a las noticias como ‘La Tercera’ o ‘El Mercurio’. Se dicen progresistas porque supuestamente traen progreso, sin embargo, han retrocedido más de dos mil años. De ahí el slogan ‘Ni perdón ni olvido’. Con todo, perdón y olvido para la izquierda. Incluso después de 38 años del 11 de septiembre y a 21 años de la llegada a la democracia el odio continúa.

Si le preguntan a alguien de derecha que bordee los setenta años, me refiero a los comunes de la derecha, no a los expertos, supuestos pensadores que escriben en los medios y los representantes que están el parlamento, si estamos reconciliados, les dirán que no. Más aún, se asombrarán que en vez de ir decreciendo con los años, vaya in crescendo el odio.

Parafraseado al Papa Juan Pablo II: “El Odio es más fuerte”. Tan fuerte que la izquierda y el Gobierno de derecha, le niega dar el indulto a personas mayores de 70 años, sólo por haber sido agentes del Estado; aun cuando tienen toda la ley a su favor. Más aun, el descriterio de Piñera para excluir al general Manuel Contreras. En efecto, el presidente dijo : “Quiero asegurar que los que cometieron delitos atroces como el caso del general Contreras, no van a tener ningún beneficio durante nuestro gobierno, porque sentimos que no lo merecen”. Descriterio de delitos atroces porque en ninguna parte de la ley y la Constitución aparece ese criterio que dio a conocer él. Por tanto, se estaría poniendo más allá de la ley.

¿Algún mandatario que hemos tenido en estos veinte y un años, nos ha dado una definición? Ciertamente no. Más que una definición, un acto. Lo que hemos visto es, pues, venganza. La reconciliación tiene que ver con el perdón, el olvido y la misericordia, cosa que no hemos visto.

No es reconciliación presenciar sin nadie haga nada al respecto que la izquierda presente a través de la fiscal de la Corte de Apelaciones de Santiago, Beatriz Pedrals 726 querellas en los tribunales de justicia, para investigue supuesto delitos a los derechos humanos ocurridas entre el 11 de septiembre de 1973 y 1990 en enero de este año. Tampoco es reconciliación, que en marzo, la propia izquierda presente a través del abogado comunista Eduardo Contreras otras 403 querellas por los mismos delitos mencionados, entre ellos, el más absurdo de todos, que se investigue la muerte del ex Presidente Allende, quien quiso jugar con fuego, hasta que el fuego lo consumió.

¿Reconciliación son las querellas que presentaron las mujeres de izquierda por supuestos abusos sexuales ocurridos bajo el Gobierno Militar? No le preguntemos por la expresión ‘Los momios al paredón y las momias al colchón’. La segunda frase significa nada menos violación, como ocurrió durante la Unidad Popular a dueñas de fundos y otras de origen humilde como que el perpetró el comandante ‘Pepe’ en la selva de Neltume.

La justicia ni los organismos de derechos humanos no se van querellar contra los terroristas que ampararon.

Tanto las 726 como las 403 querellas fueron presentadas ante el propio ministro Carroza. ¿Por qué, arbitrariamente, las llamadas causas de derechos humanos son investigadas por el sistema antiguo de justicia y no por el nuevo? Naturalmente, no se van querellar por muertes ocurridas entre 1967 y el 11 de septiembre.

A mi me había hablado de la película sobre Mandela, el presidente Sudafricano, ‘Invictus’ de Clint Eastwood. Y protagonizada por Morgan Fredman como Mandela y Matt Damonn como el capitán del equipo nacional de rugby Francois Peinar. No la había podido ver, hasta que la vi pasada la medianoche. La película no la encontré sentimental, ni llorona. Eastwood muestra un drama. Y por tanto, una tensión que se refleja en los diversos personajes. Desde la desconfianza de un entrenador que aparece al principio de la película, el propio padre de Peinar, por parte de los blancos, y la recelo de los negros, que se muestra por uno de los guardasespaldas y la propia asesora que no entiende la estrategia de Mandela. La tensión que vivió ese país se refleja, cuando una mujer blanca haciendo caridad, le regala una polera de Sprinbok a un niño pobre negro, y éste la rechaza. Una mujer que le ayuda le dice a la gentil dama blanca, que los colores de Sprinbok representan el apartheid. Las primeras palabras que emplea Mandela son que la reconciliación está relacionada con el perdón, la misericordia. El pasado es el pasado, como dice.

Por eso, encontré desatinado el comentario del critico de cine y comentarista político de ‘La Tercera’, sobre ese película. Soto la despacha en cuatro líneas: “Mandela ha llegado al poder y ahora su desafío es la unidad nacional. La cinta tiene propósitos nobles y posiblemente está bien contada. Pero sus simplificaciones y su hedor a conciencia políticamente correcta la sitúan en la franja menos interesante del cine de Clint Eastwood”.

Ahora bien, ¿Por qué a Soto no le gustó la película? Está en que las agrupaciones de DDHH por ningún motivo van a permitir que en el benigno paquete del indulto se cuelen militares que están purgando penas por delitos de apremio, tortura, abusos represivos y secuestros. Por ancianos que los condenados sean. Por enfermos que estén”. No le preguntemos al abogado Soto de la Universidad de Valparaíso sobre el Estado de Derecho y las leyes vigentes con respecto a los militares. Antes había escrito: “La Iglesia incluso apoyó la amnistía que se concedió el régimen militar el año 78, a lo mejor haciendo un voto de buena fe y sin saber mucho en qué se estaba metiendo”. Prefiero el comentario que cite hace tiempo de un señor, que decía que la Iglesia perdió el piso y la voz ante las autoridades civiles sobre el indulto a los militares, porque simplemente, apoyó a los terroristas en vez de ser mediadora entre dos bandos.

A Héctor Soto le parece estupendo que la ley se aplique para un lado, la prevaricación del juez Guzmán , que se recuerde los crímenes de un lado de la trinchera. Por último que se indulten y amnistíen a los terroristas, y no los militares. Tan políticamente correcto es este señor como sus aburridos comentarios sobre la contingencia nacional.

El odio es más fuerte.

9 de febrero de 2011

La misma distorsión de hace 20 años



A los que están en el gobierno de Sebastián Piñera, no les gusta que los opositores de Derecha los llamen, ya sea ‘V de la Concertación’ o el ‘IV de la Democracia Cristiana’. ¿Cómo a un gobierno de Derecha se lo confunde con la Democracia Cristiana, que aquí se caracteriza por la ambigüedad permanente y el oportunismo, esto es, irse donde calienta el sol? La respuesta es muy simple. La respuesta es una pregunta: ¿Cómo Piñera tiene una foto del ex Presidente Eduardo Frei Montalva en su escritorio en La Moneda, siendo que éste último despreciaba la derecha?

Pues bien, el actual gobierno sigue en la senda que ha trazado la Concertación con respecto a los militares que combatieron el terrorismo, a saber, los quiere convertir en paria de la sociedad, ya sea del Mir en los primeros años, y luego del Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR), que fue el brazo armado del Partido Comunista. Y aún así, el actual Presidente tiene la arrogancia de hablar de ‘Unidad Nacional’ en vez ‘Reconciliación’.

En efecto, el nuevo ministro de Defensa que hace poco era senador, Andrés Allamand solicitó la renuncia de tres asesores del actual subsecretario del Ejército y ex comandante en jefe de esa institución, Izurieta, porque los dos pasaron por la Central Nacional de Inteligencia (CNI) en tiempos del Gobierno Militar. Entre paréntesis, los que criticamos el paso de Tohá al gobierno como vocera de gobierno de Bachelet, también tiene que incomodarnos que el Presidente haya llamado a los senadores Matthei y Allamand para trabajar en el Gobierno. Fueron elegidos para ser senadores, no ministros de Estado. Ambos estafaron a sus electores. Un mínimo de coherencia.

Para la izquierda leninista y stalinista, los militares asignados tanto a la DINA como la CNI, están marcados. Así lo vemos en las diversas intervenciones, por ejemplo, el abogado de Derechos Humanos y comunista, naturalmente, el diputado Hugo Gutiérrez , afirmó: “Ninguna persona que haya integrado la DINA o la CNI en organismos de seguridad de la dictadura militar tiene la probidad necesaria para ocupar un cargo público (…) deben ser destituidas de sus cargos”. En cambio, los terrorista y los ayudistas de éstos, si pueden ocupar cargos públicos, como el senador, ex mirista y ministro de Economía, Carlos Ominami; la propia Bachalet quien fue ayudista del Mir en la Unidad Popular luego del Frente en tiempos del Gobierno Militar; el ex ministro de Defensa y ex fundador del Mir, José Goñi, quien se quiso infiltrar en la Marina y el subsecretario de Aviación, Raúl Vergara, quien fue acusado de traición por sus pares al caer la UP, porque estaba ligado al Mir. A Allamand nunca en estos veinte años se le ha escuchado pedirle la renuncia a esas personas y otras que se me olvidan. Más aún, el actual ministro de Defensa junto Cristina Bitar y Felipe Lamarca fueron a la presentación del libro ‘Las Armas del Ayer’ del terrorista Mir y millonario, Max Marambio. Libro que fue comentado por los medios, en la que un joven terrorista se esconde en la embajada de Cuba para combatir el fascismo que se avecina. Así dice la contratapa del libro. Cristina, creo haber leído, estaba maravillada de la madurez de los actores que fueron a ese evento, luego de tantos años de confrontación.

Por una parte, el Partido Socialista declaró: "Somos una nueva generación política que no estamos por el odio ni la venganza, pero sí reivindicamos la verdad y la justicia en las violaciones sistemáticas y masivas a la dignidad de los chilenos y chilenas”. Esa declaración ni se la cree ni el demonio. Por otra parte, Partido por la Democracia (PPD) afirmó: "Dicho organismo constituye una asociación ilícita creada y dedicada a consumar las más brutales violaciones sistemáticas a los Derechos Humanos, que representa una de las etapas más negras de la historia de nuestro país, haber pertenecido a ella es un hecho grave y nuestra posición política es que debieran en lo sucesivo dejar de formar parte de las FF.AA. todos quienes hayan formado parte de dicha asociación ilícita".

Se ha querido meter durante estos veinte años de ¿‘Reconciliación Nacional’? , que cualquier militar asignado a la DINA como la CNI es sinónimo, equivalente (==), o igual (=) a violar los derechos humanos. Las palabras del ministro de Interior, Rodrigo Hinzpeter lo confirman : "la posición nuestra en materia de CNI es súper clara: ninguna persona que haya participado en una violación de los derechos humanos”. Por descartes, los terroristas indultados en los Gobiernos de la Concertación y que salieron con beneficios carcelarios con el apoyo del PS y PPD , no violaron los derechos humanos.

El nuevo ministro de Defensa les pidió la renuncia al general de Brigada ®, Orlando Carter Cuadra y Alejandro Romero Peragallo, José Pérez Manríquez. Los dos últimos fueron asignados a la CNI.
Al tal extremo ha llegado la locura, que al señor Orlando Carter Cuadra le pidieron la renuncia por ser yerno del general ‘preso político’, Manuel Contreras. En una carta aparecida en ‘La Tercera’ y en ‘El Mostrador’, el oficial Orlando Carter sostiene que su renuncia se debió a ‘presión política’: “Sin embargo, ahora, en el gobierno de la “Unidad Nacional” no puedo trabajar en mi profesión original porque mi presencia, a lo menos, para el Presidente de la Republica y para el Ministro de Defensa, es políticamente incorrecta”.El presidente Piñera colocó a alguien que hace veinte años, denunciaba los poderes fácticos. Y ahora vemos, que el ministro de Defensa se cuadra ante el poder fáctico de la Agrupación Familiares de Detenidos Desaparecidos y los abogados comunistas de DD.HH.

Quedo entre dicho la permanencia la permanencia del general Castro, jefe del Estado Mayor del Ejército. Sin embargo, Allamand para justificar el cargo del general afirmó: "Por el solo hecho de haber, un oficial en servicio activo, sido destinado en algún momento de su carrera, particularmente al inicio de la misma, a la CNI, esa sola circunstancia no constituye un elemento que lo inhabilite para continuar adelante con su carrera militar".Al ex parlamentario nunca se le escuchó defender la presunción a militares que fueron asignados a la CNI y la DINA, y tal como dijo un parlamentario de la UDI, fueron simples reparticiones, que estuvieron en un tiempo determinado. O sea, si permanecieron más tiempo, eso los inhabilita. Repite el discurso de izquierda.

Una forma de caracterizar las personas que si son de izquierda o derecha, es ver si apegan a la realidad, y por tanto a la verdad, o se dejan arrastrar por sus fantasías, inventándose un pasado. Por cierto, la verdad no es bien apreciada en estos días. En efecto, el profesor de Escuela de Gobierno la Universidad Adolfo Ibáñez, Gonzalo Bustamante y su columna “La CNI y lo que inhabilita al general Castro” es un ejemplo de ello. El profesor universitario es fans de Allamand, Hinzpeter y Cía. Uno espera que los académicos se apeguen a los hechos, a la realidad. Pues, parece que al señor Bustamante no le gusta. Compara el organismo de seguridad del Gobierno Militar, que enfrento el terrorismo con la Cosa Nostra y el Cartel de Juárez. Escribe: “La DINA, La CNI, al igual que la Gestapo, la Securitate o la Stasi, carecen de legitimidad por los mismos fines que buscaban, los cuales se contraponen con los fines mínimos del Estado como tal: resguardar la integridad de los individuos y sus bienes”. Acto seguido compara el Gobierno Militar que se enfrentó al totalitarismo soviético los pone en el mismo nivel de los regimenes comunista y nazistas. La Junta Militar nació porque sociedad civil lo pidió, ya que no quería caer bajo una dictadura comunista. Luego compara los organismos de seguridad con el Ku-Klux-Klan, las Brigadas Rojas, Al-Quaeda y los Ustasha. Después recomienda una suerte de desnazificación como la que ocurrió en Alemania y Francia de la Post-Guerra, entre quienes participaron o no en el gobierno, o en “sus organismos de represión y quienes sí”. La última cita no le tiene que envidiar a la Nación chilena, que escribió: “ligado a organismos de represión de la dictadura de Augusto Pinochet”. En otras palabras, la última columna de Gonzalo Bustamante la podría haber escrito cualquier intelectual de izquierda, ya sea el historiador mirista Gabriel Salazar, ya sea los sociólogos Manuel Antonio Carretón, Tomás Moulián y Eugenio Tironi, o cualquier columnista del ‘The Clinic’. Bustamente es un izquierdista. Le falto no más en su columna decir que los organismos de seguridad cometieron delitos de lesa humanidad y terrorismo de Estado para estar a la par del PPD, PS y PC Además, repite la clasificación de ‘asociación ilícita’ por “el simple carácter delictual de la organización".Al paso que va comparar las S.A.S inglesas y los Seals norteamericanos que combaten Al-Qaeda con ese grupo terrorista. ¿Qué raro que no mencione al Mir, FPMR, los Montoneros, FARC, Tupamaros y el Sendero Luminoso?

Ahora bien, ¿por qué la misma distorsión de hace 20 años? Porque al leer las declaraciones del PS, PPD y la columna de Gonzalo Bustamante, me recuerda la experiencia que he contado, que no tiene nada que envidiarle a 1984, cuando Burton le obliga que vea cinco dedos en vez de cuatro a John Hurt, o la versión inglesa de Residet Evil. Una experiencia claustrofóbica y de ahogo . Cada vez que un izquierdista demonizaba la DINA, y la CNI, con el pretexto de defender la UP y a los grupos terroristas, no me dejaban hablar, o decir que esos organismo se enfrentaron a tales o cuales grupos terroristas. Y que todo lo que había hecho la izquierda era retórica. Luego de ello, ahora entiendo el tartamudeo del vocalista Roger Daltrey ‘The Who’ con la canción “My Generation”. Sólo que desde hace buen tiempo, lo que fue una experiencia personal se convirtió en una pandemia nacional. Lo vemos en la carta aparecida en ‘La Tercera’, donde critica al abogado Axel Buchheister , por denunciar una cacerías de brujas a propósito del yerno del general Contreras: “El articulista desconoce que el hecho de haber formado parte de una agencia de exterminio”. Los zombis del PC a través del FPMR con su internación de armas en Carrizal Bajo pretendían exterminarnos a igual que el PS y el Mir en la Unidad Popular. Por otra parte, el abogado Buchheister recién se da cuenta de la cacería de brujas de la izquierda.