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7 de febrero de 2019

Nicolás Maduro es el Salvador Allende venezolano






 
     Ante la autoproclamación del socialista, Juan Guaidó como presidente de la nación venezolana, el dictador Nicolás Maduro se comparó con Salvador Allende : “Chile… la hermosa Chile de la Unidad Popular, del gran Salvador Allende, presidente mártir de los pueblos de América”.

   A Nicolás Maduro le piden que renuncie igual que la oposición a Allende.

    Ahora bien, esa comparación irritó a la izquierda chilena como a la escritora Isabel Allende. Fue considerado como abuso y aprovechamiento. Naturalmente, a los diversos personajes de ese sector que han pasado por la política mintieron para variar. Carecen de honestidad intelectual. Por eso, no les gusta verdad. Y por esa misma razón, prefieren imponer una narrativa falsa o una “verdad oficial”, que lo que menos tiene es de una verdad.

   Cualquiera comparación del régimen chavista venezolano con el Gobierno Cívico Militar que gobernó el país entre 1973 y 1990, carece de todo fundamento, pues una de las razones de la intervención militar chileno, es que los chilenos estábamos igual que los venezolanos, tanto en términos económicos como político. La única diferencia es que Allende nunca pudo comprarse a los militares, a pesar de que el Mapu y el grupo terroristas Mir se infiltraron en las Fuerzas Armadas.

      Cuando vinieron las esposas de los dirigentes socialistas venezolanos Leopoldo López y Antonio Ledezma a Chile, ni Ricardo Lagos, ni Sebastián Piñera se les ocurrió decir, que los chilenos ya vivieron en carne propia el comunismo allendista durante tres años lo que los venezolanos han llevado 20 años. Tampoco dijo nada al respecto el novelista y poeta culposo, Arturo Fontaine Talavera, que las recibió en el Museo de la Memoria dedicado a los terroristas. ¡Que hayan venido a pedirle ayuda a la izquierda chilena refleja que no tiene conocimiento de la historia reciente de América Latina!


       Me acordé que en la Cuba comunista hay monumento al presidente marxista chileno. Si Allende era democrático, ¿qué hace un monumento allá en la isla cárcel? En el segundo gobierno de Michelle Bachelet, el ex ministro de Relaciones Exteriores, Heraldo Muñoz viajo a ese país para incrementar el intercambio comercial. De paso, le rindió honores a la estatua de Allende. Nunca han reclamado por cierto los dirigentes de la ex UP. Antes de la llegada de la Unidad Popular, toda la izquierda estaba entusiasmada con la dictadura cubana

    Aquí se muestra que los zurdos son los verdaderos negacionistas, pues los revolucionarios marxistas leninistas de la ex UP, ya se no acuerdan de la Declaración de Principios de Congreso de Chillán de 1968 y del Congreso de La Serena, en 1971, en que botaban por la basura la democracia y optaron por la violencia: “La violencia revolucionaria inevitable y legítima….Sólo destruyendo el aparato burocrático y militar del estado burgués, puede consolidarse la revolución socialista”.

     Siempre sacan a relucir que en Europa hay diversos lugares llevan el nombre de Salvador Allende. El ex matón del Grupo de Amigos del Presidente (GAP), el diputado socialista Marcelo Schilling dijo: “En Francia hay ciudades que llevan calles y plazas con el nombre de Allende; no estoy seguro de cuántas llevarán el nombre de Maduro”. La prensa europea occidental antes de la intervención militar del 11 de septiembre de 1973, era bastante ácida con respecto al gobierno de la Unidad Popular como cuenta la periodista Nena Ossa en su libro Thank You Allende! La prensa europea que criticaba a Salvador Allende como lo hacen ahora con Nicolás Maduro cambio radicalmente el mismo 11. Y eso que todavía estaba fresco la Primavera de Praga de 1968, donde los tanques soviéticos entraron a Checoslovaquia. Todo cambio gracias a la mano negra de la KGB en los medios occidentales. No hay otra explicación más lógica. Ahora Francia le acogida de asilo al terrorista del FPMR que asesino al senador de la UDI, Jaime Guzmán. En realidad, el país galo no es buen ejemplo en muchas cosas.     

   Los Socialista históricos que se enojaron con las palabras de Maduro son unos verdaderos mitómanos. Éstos fueron José Antonio-Viera Gallo, Marcelo Schilling, Sergio Bitar, Ricardo Solari, Ricardo Núñez Muñoz, Jaime Gazmuri. Dijeron que Allende era democrático, respetuoso de la Ley y la Constitución. Y el abogado de derechos humanos del Partido Comunista, Eduardo Contreras, a quien Bachelet nombró embajador en Argentina durante su segundo gobierno.

   El ex ministro de la Unidad Popular, Sergio Bitar expresó: “No podemos callar y aceptar que Maduro pretenda guarecerse en la imagen del Presidente Allende, desprestigiándolo y distorsionando la realidad. Allende es un símbolo de integridad moral, de compromiso social y de vocación democrática incuestionable. La experiencia de Maduro, en cambio, ha traído persecución política, miseria, crisis humanitaria, hambre”. Se equivoca el ex ministro en cuanto Allende. Todo lo que le acusan a Maduro lo hizo, pues trajo miseria. Ya no se acuerda de las JAP, del desabastecimiento, producto de las propias políticas de la UP.

   ¡Qué manera de mentir! El socialista Schilling dice: “Allende se propuso construir una sociedad más justa, respetando la Constitución, las leyes y la democracia. Nunca reemplazó al Congreso por una Asamblea Constituyente ni desconoció las normas vigentes”. Falso. No respeto la Constitución, la democracia y las leyes. Allende quería reemplazar el Congreso por el poder popular tal como lo denuncia el Acuerdo de la Cámara de Diputados: “Que, para lograr este fin, el Gobierno no ha incurrido en violaciones aisladas de la Constitución y de la ley, sino que ha hecho de ellas un sistema permanente de conducta, llegando a los extremos de desconocer y atropellar sistemáticamente las atribuciones de los demás Poderes del Estado, violando habitualmente las garantías que la Constitución asegura a todos los habitantes de la República, y permitiendo y amparando la creación de poderes paralelos, ilegítimos, que constituyen un gravísimo peligro para la nación, con todo lo cual ha destruido elementos esenciales de la institucionalidad y del Estado de Derecho;”. Y Bachelet en su último gobierno, intento algo parecido con los cabildos. Sólo el político Cristián Monckeberg señalo que esas asambleas para la nueva constitución eran ilegales.

    El ex ministro del Trabajo, Ricardo Solari dijo: “tratan de comparar la pulsión heroica en el día final de Allende con la épica eventual de una confrontación promovida por fuerzas externas, si fuera el caso”. Según dos periodistas, Allende quiso rendirse y luego fue asesinado por los cubanos.

   El ex sub secretario de Justicia de Allende, José Antonio Viera-Gallo recuerda que los comunistas chilenos supongo compararon al general Wojciech Jaruzelski con el general Prats y al Movimiento Solidaridad con el paro de los camioneros contra Allende: “Algunos dirigentes del Partido Comunista ya lo hicieron una vez con el movimiento Solidarność en Polonia, donde comparaban a Wojciech Jaruzelski (el gobernante polaco a comienzos de los ochenta) con el general Carlos Prats, y al movimiento dirigido por Lech Wałęsa con el paro de los camioneros de 1972 en Chile contra Allende. Es decir, cosas completamente absurdas”.

     Luego agrega: “Comparar estas cosas tiene una utilidad política para justificar una posición. Pero hay una enorme diferencia: quien ha dado el golpe de Estado es Maduro. Allende nunca dio uno sino que respetó toda la institucionalidad. El movimiento chavista es populista, mientras que la Unidad Popular tenía un proyecto político. Es fuera de lugar comparar a Maduro con Allende”. Nunca respeto la institucionalidad.

    Según el profesor de Historia chileno, Jan Doxrud en un escrito titulado La Política Económica de Salvador Allende y la Unidad Popular, describe la “microeconomía del populismo”, la cual se refiere para “explicar las políticas económicas que han implementado regímenes populistas como el de Allende y otros más modernos como el de la Venezuela bolivariana”. Cuando Alex Kaiser y la guatemalteca Gloria Álvarez escribieron El engaño populista, debieron haber puesto en el centro a Salvador Allende rodeado de Hugo Chávez, Michelle Bachelet, Evo Morales, Cristina Kirchner, Pablo Iglesias, Fidel Castro y Rafael Correa.

   Lo que les falla a los políticos mencionados, es que la ex presidente Michelle Bachelet apoya el régimen de Maduro como antes respaldo a Hugo Chávez. Durante su primer gobierno Bachelet fue partidaria de la Unión Sudamericana de Naciones (Unasur), un engendro del ex presidente Chávez. No dijo nada cuando el ex militar golpista clausuró un canal de televisión. No recibió a Lilian Tintori y Mitze Capriles. Según un reportaje , tanto ex canciller demócrata cristiano Alejandro Foxley en su primer gobierno como Heraldo Muñoz en su segundo gobierno le recomendaron tomar distancia del régimen chavista.

    Ya en el 2003 Hugo Chávez se comparaba con Allende: "lo que le hicieron a (Salvador) Allende están tratando de hacernos a nosotros".

   Cuando murió Chávez, La Fundación Allende saco el siguiente comunicado, en el 2014: “La Fundación Salvador Allende, Seccional Guayana, Estado Bolívar, hace llegar sus más sentidas condolencias a los padres, hermanos, hijos, nietos y demás familiares, por la pérdida irreparable de nuestro querido y apreciado presidente Hugo Chávez Frías, como también al pueblo revolucionario que sufre la terrible perdida, de quien aportó todo su esfuerzo físico y mental para transformar a Venezuela en un país de justicia, que pudiera llevar a su pueblo a la "máxima suma de felicidad" como dijera nuestro padre Libertador Simón Bolívar”.

   En el 2015, la Radio Chile afirmó: “Hugo Chávez nos trajo a Salvador Allende al presente. Retomó en su tierra las banderas del Presidente Allende de la Unidad Popular y el pueblo chileno construyendo una nueva vía al socialismo del siglo XXI en la República Bolivariana de Venezuela”. Más claro que el agua. Sin embargo, los Socialistas históricos no dijeron nada sobre esa comparación. Se quedaron callados.

   Cuando Hugo Chávez comenzó con su gobierno, a un compañero de universidad que militaba el PPD, le dije que el ex militar golpista era el Salvador Allende venezolano y viceversa. Se enojó.

    En el 2015, cuando vinieron las esposas de los lideres venezolanos , escribí: “La oposición venezolana está más perdida que el teniente Bello. Lo ilustra las diversas declaraciones donde comparan al régimen de Maduro o Chávez con el gobierno de la Fuerzas Armadas y de Orden (1973-1990), y no contra la UP”. Lo correcto sería: “y no con la UP”. Se entiende.

   En una entrada que escribí en septiembre del 2017 La Venezuela marxista y la Unidad Popular” deje entrever que eran lo mismo.

  Cuando la diputada de Renovación Nacional, Camila Flores dijo que la situación que vive Venezuela es idéntica a la Unidad Popular, yo concluí con estas palabras:

  “Salvador Allende fue nuestro Hugo Chávez y Nicolás Maduro.    
  Hugo Chávez y Nicolás Maduro son el Salvador Allende venezolano”.

31 de enero de 2019

Cierren la Cepal







  Una de las instituciones más desastrosas para América Latino ha sido, pues, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe conocida como Cepal. Un organismo dependiente de las Naciones Unidas, que es el sumun de la corrupción y la incompetencia a nivel mundial.

   La Cepal jugo un papel importante en el programa económico del gobierno marxista de Salvador Allende. De hecho, el economista argentino Raúl Prebisch, quien fue Directivo Ejecutivo de la Cepal entre 1950 y 1963 fue la persona influyente en la izquierda en ese período.

   Quizás en un principio tenía buenas intenciones.

    La Cepal no es un organismo técnico, sino ideológico. La prueba de ello son las diversas declaraciones que ha realizado el actual Director Ejecutivo, la mejicana Alicia Bárcera. Voy comenzar con su última declaración. Ella afirmó al diario de izquierda El País de España: “No creemos que las políticas tipo Escuela de Chicago sean la solución”. La señora Bárcera está pensando en las políticas que implementar el actual presidente de Brasil, Jail Bolsonaro. Después de todo, tiene un ministro que admira las políticas que se implementaron en Chile bajo el Gobierno Militar con los denominados “Chicago Boys”. La solución de ella, que es debe haber un equilibrio entre el Estado y el mercado: “tiene que haber un equilibrio entre el Estado y el mercado. No puede ser todo orientado por el mercado, porque el mercado, por naturaleza, va a generar desigualdad”. Suena bonito, más en la realidad se torna una pesadilla. Se nota que no entiende cómo funciona el mundo moderno. La función del Estado es simplemente preservar el orden y del gobierno respetar la ley. O sea, significa que no le gusta que las personas elijan. Si a las personas les gusta la libertad, no les va importar la desigualdad. A propósito de esto último, me pregunto si la señora Alicia Bárcera pagará impuestos en el país, pues hay que recordar que los funcionarios que trabajan para la burocracia internacional están exentos de pagar impuestos.

    Brasil tiene el mismo sistema económico que tenía Chile antes de las reformas liberales. Es un mercado cerrado, en que a las importaciones les ponen aranceles. Los brasileños a diferencias de los chilenos no pueden adquirir ropa de marca u otro bien extranjero de cualquier precio, por los altos costos. Tampoco le importa a ella la corrupción y la poca eficiencia de las empresas estatales brasileñas. Gracias a la apertura económica, las empresas chilenas tuvieron que mejorar, y las que no lo hicieron, murieron en el camino.

     Según ella, la receta de la Escuela de Chicago no aplica a Brasil, porque es grande. Mientras redacto esta entrada, me acordé que el mismísimo Milton Friedman le dijo lo mismo al general Augusto Pinochet como a los líderes chinos de la época. Chile y China son dos países opuestos en términos de tamaño y extensión. El consejo de Friedman invalida la posición de Alicia Bárcera.

    En el segundo gobierno de Bachelet a raíz de que la izquierda se tomó las instituciones como el Servicio de Impuestos Internos (SII) y la fiscalía, y empezaron actuar arbitrariamente, persiguiendo a los políticos opositores con la ficción de las boletas ideológicamente falsas, mientras al oficialismo no le pasaba nada. Eso generó una desconfianza en la ciudadanía. Donde la propia izquierda salió perjudicada. El director de SII, Martorelli dijo recibió órdenes de La Moneda para perjudicar al principal partido de la oposición en aquel entonces, a saber, la Unión Demócrata Independiente (UDI). Cuando comenzó a reinar la desconfianza en la clase política, Bércera dijo: "La sociedad se está tomando este problema muy en serio. Hoy en día, en todos los países se habla de corrupción e impunidad, y lo que está detrás son los privilegios fiscales y de otro tipo". Denunciar los privilegios fiscales u otro tipo sin criticar a Naciones Unidos, cuyos funcionarios ostentan privilegios como no pagar impuestos, es bastante descarado.

     Asimismo dijo "En América Latina, la evasión y la elusión fiscal representan el 6,7 % del PIB (...), ahí está la clave para afrontar la crisis sin mayores costos". La famosa reforma tributaria de Bachelet metió en el mismo saco la evasión de impuesto y la elusión. El abogado Gerardo Valera antes de ser ministro sostuvo que la primera es ilegal, mientras que la segunda es legal.

     También la Cepal apoyó el programa de gobierno de Michelle Bachelet . Con la reforma tributaria expropiatoria se lograría ingresos permanentes para gastos permanentes: “la reforma más importante que Chile hizo es generar ingresos permanentes para gastos permanentes y eso lo logró a través de la reforma fiscal”.

     En el 2014, la señora Bércera había dicho: “No podemos evaluar aún el impacto de la Reforma Tributaria, pero van en la dirección correcta, al menos en su diseño”.

    Según la Cepal, con el programa de Bachelet y su Constitución chavista “puede darle un mayor balance al papel del Estado, del mercado y de la sociedad”, ya que la actual Carta Magna “se carga mucho al tema del mercado que al público”. Se les puedo asegurar que ella no entiende la Constitución de los Estados Unidos y la Carta Magna de los ingleses. Bachelet pretendió que el Estado ocupará todas las esferas de la sociedad.

   A Bércera hay que recordarle las del ex ministro de Minería y del Trabajo del general Augusto Pinochet: “Nuestra revolución salvo a siete millones de la pobreza” y “Con la actual Constitución hemos sacado siete millones de la pobreza”.

   La Directora Ejecutiva de la Cepal apostó por una constitución en la propiedad privada tiene una función social, que es lo que hay en Cuba y Venezuela.

   La Cepal apoyo las reformas estructurales que Chile no necesitaba y que estancaron al país. Ese organismo internacional apoyo la llamaba ‘retroexcavadora’, la cual consistió en desmantelar las reformas que hicieron los Chicago Boys bajo el Gobierno Militar. De paso critico a los privados porque se oponía a que la educación fuese un derecho: “en la época de bonanza y en la época de desaceleración tampoco quieren, entonces cuándo. La sociedad tiene derecho a plantearse estos temas de bienes públicos y bienes privados”.

    Luego de apoyar las nefastas reformas, la señora Alicia Bércera anuncia que la “inversión extranjera en Chile cayó en un 48% en el 2017, el peor resultado de la región”. ¿No leyó a los columnistas que se opusieron a las reformas? Se creyó el cuento que la función social de la propiedad privada iba a traer inversionistas.

    Desde luego, que no le importa que en el segundo gobierno de Michelle Bachelet hayan ingresado 100 mil empleados públicos que en total han aumentado a casi un millón de burócratas en el Estado, que se haya estigmatizado el lucro y a la empresa privada, ni mucho menos la deuda pública.

    Al serle preguntado por Venezuela responde: “Pero, al mismo tiempo, hemos visto con interés las 10 medidas económicas que h tomado Venezuela, que apuntan a controlar el tipo de cambio, por ejemplo”. El gobierno militar chileno tenía controlado el tipo de cambio o el dólar hasta que estalló la crisis económica del 1982. La señora no entiende nada. Según ella, el país de Simón Bolívar tiene que cambiar económicamente, más no propone nada.

    La prueba más evidente que es sesgado fue, cuando, en el segundo gobierno de Bachelet, en el 2016 leyó el discurso CEPAL: Memorias de 1973. Ella está casada con un chileno que se exilió en México, el cual le habrá contado puras mentiras de la Unidad Popular. Su marido no le ha contado que lo viven los venezolanos actualmente es fiel copia del gobierno marxista de Allende.

    Lo primero que dice: “Se me vienen a la memoria la reforma agraria, el triunfo de la Unidad Popular, el retorno a la democracia, el triunfo de la primera mujer presidenta...”. Tanto la UP como la reforma agraria fueron un fracaso. Los militares devolvieron y reconstruyeron el sistema político económico. Ya lo decía Álvaro Bardón, si hubiesen electo a un chimpancé socialista sobre una mujer, estarían igualmente felices. Dudo si la primera mujer presidente de la República hubiese sido de derecha, diría lo mismo.

   Para ella “los momentos más oscuros en la historia de esta tierra”, no fue la Unidad Popular que nos llevó a una casi guerra civil y una dictadura comunista, sino el Gobierno Militar.

    En efecto, Alicia Bércera en su discursos nombra algunas víctimas del gobierno militar chileno de esa institución como Carmelo Soria y otro más, luego hace un elogia a Salvador Allende: “Chile ya se vivían momentos difíciles que, sin embargo, no aminoraban la esperanza limpia que despertó en generaciones de latinoamericanos la historia de un pueblo que logró en las urnas un gobierno de cambios, con vocación de justicia e igualdad, de la mano de un líder de estatura continental, Salvador Allende”. Pura propaganda.

    O sea, avala la eliminación del mercado, con lo cual se produce el desabastecimiento y el mercado negro; el monopolio estatal en todos los rubros, la expropiación sin compensación económica, las JAP, las colas, la emisión billetes sin respaldo, la fijación de precios, la alta inflación y el aumento del Estado. La expropiación de fundos y empresas. 

    En lo político avala un poder paralelo al congreso y un ejército paralelo.

   Según ella, el Gobierno Militar a los chilenos le violentaron los derechos, no en la Unidad Popular: “como también a las miles de víctimas que vieron violentados sus derechos más esenciales”. Emplea el lenguaje militarista del izquierda al referirse a las conquistas sociales que hubo en la UP: “sometieron al pueblo chileno a diecisiete años de terror y abuso, a la demolición por fuerza de sus conquistas sociales, políticas y económicas que no obstante hoy se alzan como la única respuesta”. Es falso que hubo una política de terror hacia la población civil y abuso. No sé a qué le llaman ‘conquistas sociales’ del gobierno marxista.

    Lo más grotesco y bizarro de Alicia Bércera fue que el año pasado realizó la convención XXXVII de la Cepal en Cuba , que presidió ese país. Se realizó en el Palacio de las Convenciones de La Habana, donde estuvieron el secretario general de las Naciones Unidas, Antonio Guterres; el presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canal. Desde luego, que previamente la recibió Raúl Castro. Para la isla-cárcel, nada de lamentar la ausencia de libertades y democracia, derechos humanos violentados por 59 años o calificar de un período oscuro la dictadura comunista. Llega ser una burla el discurso del 2017 Cepal: Memorias de 1973. Falto no más la Alta Comisionada de los Derechos Humanos, Michelle Bachelet. Bércera dijo el año pasado en la isla cárcel: “Cuba ha construido caminos alternativos”. 

   La política económica de la Cepal es comunismo y socialismo del siglo XXI, o sea, reeditar la Unidad Popular a nivel continental.

Lo mejor que pueden hacer para América Latina es, pues, cerrar la CEPAL. Y su infraestructura convertirla en un mall, en un colegio o en un gimnasio.

22 de enero de 2019

Siempre con la pose de víctima







La izquierda chilena hace más de cuarenta años llevo al país una situación de anormalidad. La revolución comunista de Salvador Allende sacó al país de la normalidad en que estábamos acostumbrados, pues había que destruir el aparato burgués para instalar la dictadura del proletariado. El modo: la violencia, el conflicto, la lucha clases y odio, que son los ingredientes de la filosofía marxista leninista. Sin embargo, luego se quejan que con el 11 de septiembre no pudieron continuar su vida burguesa o normal, que tanto detestaban.

   Cuando Chile ganó en el pleito en La Haya , en la noticias informaron que uno de los abogados que que estuvieron en la Corte Internacional era un ex Mapu y, que además, estaba en el 2010 gestionando por la UDI ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) la extradición de Argentina del terrorista Sergio Apablaza Galvarino. Se trata del señor Claudio Grossmann. El abogado fue recibido con ovación en la Cámara de Diputados.

   El medio señala que abrió un centro de Derechos Humanos en Holanda, el país que lo acogió en 1974. Más adelante, cuenta que partió a Estados Unidos donde en 1994 lo nombraron decano de la Facultad de Derecho de American University Washington College of Low (WCL). Además, un anfiteatro lleva su nombre.

   Entre 1993 y el 2001 fue parte miembro de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). Asimismo, estuvo en la presidencia contra la Tortura de las Naciones Unidas. La ONU es corrupta y sus funcionarios abusan de menores de edad. Además, le hace la lesa ante la dictadura cubana.

   Su extenso currículo vitae de 44 páginas no interesa, ni tampoco que hablé cuatro idiomas.

   Sin embargo, lo que me molesto es cuando leí la siguiente afirmación que hizo al diario argentino Clarín el 2015 y que la citan el mismo medio: “Durante la dictadura militar yo perdí el derecho humano de vivir en Chile”.

   Bajo el gobierno marxista de la Unidad Popular, a los chilenos le comenzaron pedir aval si salían al extranjero, que era una manera de evitar que se quedaran sin profesionales el país. Los chilenos no tenían el derecho humano del largarse de su país por las razones que sea. Lo que no significa que otro país los vaya recibir sí o sí.

   Nos cuenta que al momento de producirse la intervención militar oficiaba de jefe de gabinete del ministro de la Secretaría General de Gobierno que presidía Fernando Flores. Lo que determino su camino por los derechos humanos fue que su padre, David Grossman fue detenido y torturado en Lebu. Su padre era médico y militante del Partido Radical. Sobre la tortura no les creo nada, pues ante la tortura que realizaba la Unidad Popular a los opositores no decían nada. Por su parte, su madre la echaron de la universidad donde trabajaba como profesora.

   ¡De qué se quejan! Esperaban que los chilenos dócilmente se entregaran a la esclavitud del comunismo.

   Durante la UP se ejerció la tortura no sólo por parte del gobierno como acusa el Acuerdo de la Cámara de Diputados de agosto de 1973, sino también por parte de los diversos grupos que apoyaban dicho gobierno: Mir, VOP, entre otros.

   Otro quejumbroso de esa generación es, pues, el abogado Álvaro Valera . Para el primer gobierno de Sebastián Piñera, nombró como embajador en Argentina al abogado de Renovación Nacional, Miguel Otero. El ex político dijo una afirmación políticamente incorrecta sobre el Gobierno Militar, lo que lo llevo a renunciar. A raíz de ese incidente, el medio Ciper publicó una declaración del señor Álvaro Valera Yo sentí la dictadura (y también a Miguel Otero) .

   Según Ciper, Valera fue expulsado de la Escuela de Derecho de la Universidad de Chile Miguel Otero. El señor Valera pertenecía al Mapu como nombrado Claudio Grossman y Carlos Portales. En tiempos de la Unidad Popular, Valera era presidente del centro de alumnos de la Escuela de Derecho. Según el abogado, Otero había dicho: “Mientras yo exista, juro que Álvaro Varela no se titulará de abogado en Chile”.

   Fue expulsado de la Universidad de Chile y obtuvo su titulación en España, gracias un acuerdo realizado durante el gobierno de Eduardo Frei Montalva y el gobierno de Francisco Franco. Según Ciper:“como abogado se convirtió en un hombre clave desde la Vicaría de la Solidaridad en la búsqueda de justicia para los abusos del régimen militar”. Antes no ocurrió nada en el país y los chilenos estábamos súper bien. Ante los abusos que cometía la Unidad Popular, los revolucionarios marxistas junto con la Iglesia Católica chilena le hacían la vista gorda.

 Ser matón era un acto revolucionario.

   La Vicaría de la Solidaridad fue la iniciativa del Cardenal Raúl Silva Enríquez, quien era partidario del gobierno marxista. Dicha organización religiosa protegió a los terroristas del Mir, del Frente Lautaro y por último, al brazo armado del Partido Comunista, el Frente Patriótico Manuel Rodríguez. 

 Asimismo, Ciper señala que Miguel Otero “había liderado una razzia para expulsar a alumnos y académicos por sus ideas políticas”. Los profesores de las universidades que eran partidarios de Salvador Allende se dedicaban al activismo político, no a enseñar. El abogado Valera cuenta su testimonio, sin embargo, miente: “La represión ya se había desatado en todo el país, por la persecución a todos quienes habíamos apoyado el gobierno constitucional”. En Chile, había entre ocho mil y mil hombres armados, que era el ejército paralelo que tenía Salvador Allende. La represión fue contra el grupo terrorista Mir, quien luego de destruir la democracia liberal que había hasta 1970, salieron con el cuento de que luchaba contra el Gobierno Militar para recuperar la democracia. ¡Qué bipolares! Allende se salió de la ley y la Constitución.

   Usted señor Valera destruyó la democracia. El personaje de Benjamín Vicuña de la teleserie Los Archivos del Cardenal se inspiró en ese abogado.

   Otros del Mapu son más sinvergüenzas como el ex ministro de Energía del segundo gobierno de Michelle Bachelet, Máximo Pacheco, quien en tiempos de la Unidad Popular estaba a cargo de Dirinco, que era la oficina que fijaba los precios. Cuando ganó Salvador Allende el 4 de septiembre de 1970, él lo celebro. Según él: “Ese día nací a la vida política. Me he identificado con la centroizquierda de toda la vida”. ¿Quiere hacernos cree que la UP era de centro izquierda al estilo de los partidos de izquierda de Alemania Federal o de Inglaterra? El medio agrega el siguiente comentario que a mí me produce risa: “Pero el “Golpe barrió con sus planes y debió partir al extranjero, donde se inició en el rubro empresarial”. Llego a trabajar en el famoso Banco Talca a pedido de Sebastián Piñera . No partió al extranjero, ya que se tituló de Ingeniero Comercial en 1976. Dicho sea de paso, para la próxima elección presidencial, el hombre de George Soros, es el señor Pacheco.

   Según Claudio Grossman, el Mapu le atrajo “la base moral”. No sé de qué moral habla, pues según Julio Bazán Álvarez, autor del libro Lo derrocó el Pueblo, es movimiento que se separó de la Democracia Cristiana, y que por tanto tenían base humanista cristiana, querían eliminar a los dueños de establecimientos comerciales:“El bolichero aparece como nuestro principal enemigo, pero el que está detrás de él es nuestro verdadero enemigo. Es imposible, técnica y políticamente, eliminar a 800.000 bolicheros. Tenemos que entender que 800.000 bolicheros son técnicamente irremplazables de la noche a la mañana y, que, políticamente no podemos eliminar a 800.000 personas”. Bazán hace la siguiente reflexión:“¡Aceptaban intelectualmente y éticamente eliminar 800.000 modestos bolicheros! Sólo razones políticas se lo impedían.

    Además, de querer exterminar los bolicheros de la época, el Mapu estuvo metido en el motín de la Armada, tal como cuenta el ex oficial de esa rama de las Fuerzas Armadas, Germán Bravo Valdivieso en su libro La infiltración en la Armada 1973: la historia de un motín abortado. Cito: “La comisión política quedó integrada por Eduardo Aqueveque, Oscar Garretón, Rodrigo González, Eduardo Montes, Alfonso Néspolo, Carlos Pulgar y otros”. El plan del Mapu y del Mir era seguir el mismo modus operandi utilizado en 1931 para la sublevación de la escuadra: los oficiales estarían arrestados en sus camarotes.

    Para el 42 aniversario de la intervención militar, que nos liberó de una dictadura comunista, el diario El País cuenta el testimonio de tres ex UP con el título Tres miradas del exilio chileno. En una de esas está la historia es la José Illesca, a quien ponen como preso político. En efecto, él cuenta: “Yo era dirigente sindical y pertenecía al Movimiento de Izquierda Revolucionario (MIR). Me detuvieron tres veces. La segunda vez, una noche en medio del toque de queda, nos prepararon a 26 para dejarnos en libertad. Dijeron ¡a correr! y sentí los balazos. Me metí en unas alcantarillas que estaban llenas de excremento y me arrastré hasta casa de mis suegros. Tenía los pies rotos, me los habían golpeado mucho”. El señor José pertenecía al grupo terrorista que usaba la violencia y que quería instalar una dictadura comunista. Para alguien que seguía a Ernesto ‘Che’ Guevara se queja demasiado. Después de todo, ellos creían que la violencia revolucionaria es mejor que la violencia burguesa. Calificarse de preso político es un acto de sinvergüenza. No lo atraparon por pensar distinto como han dicho hasta ahora.

    Seguramente, si la Unidad Popular hubiese ganado, nos quieren asegurar los que apoyaron ese proyecto político, que los chilenos volverían a su modo de vida que tenía antes de 1970, y que no habría una razzia o una represión contra los opositores. Hicieron una revolución comunista armada.

   Todas las políticas de la Unidad Popular estaban orientada a instalar una dictadura comunista tal como dice el Acuerdo de la Cámara de Diputados. Los revolucionarios marxistas leninistas de la UP eran unos fi fi. Estos testimonios confirman que nunca hubo hombres en la izquierda.

15 de diciembre de 2018

Jorge Edwards antes de Jorge Baradit







    A mí me interesa la verdad y no lo que sienta los demás. Además de la justicia. A muchas personas de derecha les molesta que escritor Jorge Baradit tergiverse la historia, poniendo siempre los zurdos como los buenos y los malos las personas de derecha. A ese escritor de ciencia ficción le hubiese gustado que la historia de Chile haya tenido otro rumbo. Ahora bien, cuando lee las declaraciones de personajes públicos tales como actores, escritores, cineastas y documentalistas de la época de la Unidad Popular, se da cuenta que mienten. Encuentro que el novelista Jorge Edwards está a la misma altura que Baradit, cuando habla de Allende, la Unidad Popular y el Gobierno Militar.

   Los dos escritores se llaman Jorge.

   El novelista ha dicho que él no es converso como Mauricio Rojas y Roberto Ampuero. Sigue siendo de izquierda. Por eso, se inscribió como militante de Evolución Política.

  Por mediados de los noventa entré a una librería de Viña del Mar y vi el libro El Whisky de los poetas del galardonado Premio Miguel de Cervantes y Premio Nacional de Literatura, Jorge Edwards. Me puso a hojear el libro hasta que encontré el artículo La mediocridad en la política. Primero habla de que los españoles quieren formar parte de la Unión Europea como modelos Inglaterra y Suecia. Después dice:

  "En mi país, en Chile, durante la experiencia de la Unidad Popular, experiencia mirada con tal universales simpatías por los intelectuales de todas las latitudes, lo que faltaba precisamente era el consenso mínimo que hubiese podido evitar la crisis del sistema. Se quiso realizar una experiencia revolucionara desde una minoría de votos y sin haber buscado un acuerdo con una de las fuerzas más decisivas del país, la democracia cristiana. En esta forma, el Gobierno de Allende que en sus orígenes había presentado un programa socialdemócrata, un proyecto de economía mixta no demasiado diferente al que acaba de esbozarse en los artículos económicos de la nueva Constitución española, terminó arrastrado por fuerzas centrífugas, de manera que los gestos y los símbolos, juntos con invadir las calles y la prensa, empezaron a transformarse rápidamente en realidad conflictivas: tierras y fábricas ocupadas, minas extranjeras nacionalizadas sin pago de compensaciones, etcétera".

  El párrafo mencionado que me chocó, pues decía lo opuesto a lo que sostenía los militares. Algo me molestó desde que lo leí. Por un tiempo le creí el relato de la izquierda, hasta que un ex Mapu, que militaba el PPD en una casa dijo que querían instalar una dictadura comunista. Así supe que todo lo que decía los ex UP era falso. He mostrado en mi blog, que la socialdemocracia chilena de hace más de cincuenta años no tenía ninguna relación con esa corriente política que había en Europa Occidental. Queda claro que la Democracia Cristiana es un partido de izquierda.

  También me molestaron otras expresiones de él que leí por los medios. Según Edwards, Allende respetó el Estado de Derecho. En mi blog, encuentro las siguientes palabras de él sobre Salvador Allende: "Yo creo que manejó la economía con bastante ingenuidad y poco conocimiento (...), pero intentó hacer algo en un país que era muy conservador y muy reaccionario". Las personas que se opusieron a la Escuela Nacional Unificada, a las Junta de Abastecimiento o JAP, o que aquellos que se quejaron de que sólo podían comprar lo únicamente el Estado permitía, cuando antes tenía libertad para comprar y vender lo que quisieran, eran unos tontos. Se parece a las declaraciones de Bachelet en su segundo mandato. En otro artículo publicado en La Segunda, el novelista había dicho que la clase media de la época no entendía el fabuloso programa marxista de la Unidad Popular.

  Cuando gobernó Ricardo Lagos, el escritor afirmó en una entrevista al diario El País de España: “La transición a la democracia no ha terminado y la reconciliación no ha comenzado”. Cuando Rafael Mera tenía su blog comentaba que teníamos la transición más larga de la historia. Y esta transición, agregué yo durante el segundo gobierno de Bachelet, que iba terminar cuando la izquierda tuviese su Constitución chavista. En otra parte de la entrevista, el periodista le pregunta por qué en su última novelas muestra un rechazó a las posiciones extremas. Edwards responde que él escribe desde la compasión y que el país necesita superar la división “típica de la guerra civil de 1891, de la Unidad Popular y de la dictadura”. Se le olvida que el Gobierno Militar dictó una amnistía a pedido de la democracia cristiana y el Partido Socialista venezolano. Además, no se le ocurrió sugerir al presidente socialista Ricardo Lagos como después de guerra civil de 1891 aplicar leyes amnistía a los dos lados. Por eso, el país se reconcilió. Y nadie le sacaba en cara después de veinte, treinta o cuarenta años después las cosas malas de uno u otro lado.

  A pesar que es abogado no se conoce las leyes, pues avala que el inconstitucional Informe sobre tortura de falsos torturados. Y cuyo criterio es levantar falsos testimonios sin ninguna prueba y sin que el acusado pueda defenderse. Como buen izquierdista, ve la paja en el ojo ajeno y no la viga que tiene: “Prácticamente nadie en el país niega que hubo tortura, a Pinochet lo salvan porque lo declaran demente: ¡es un cambio impresionante debajo de nuestras narices sin que nos demos cuenta!” Después menciona a un señor que estuvo en el centro de detención Tejas Verdes, Hernán Valdés, el cual escribió un libro con el mismo nombre del centro. Edwards lo señala como “campo militar de torturas que dirigió Manuel Contreras)”. Agrega: “Los civiles del régimen no pueden decir que no sabían de la tortura”. La izquierda niega ellos torturaron en el gobierno marxista. Apostaría a que no conoce el documento del Acuerdo de la Cámara de Diputados de agosto de 1973, en acusa al gobierno de la Unidad Popular “de flagelación y tortura”. Tampoco conoce la extensa carta que escribió Eduardo Frei Montalva a Mariano Rumor, ni muchos menos el Acta de Rivera. ¿Sabrá Edwards que Allende le rindió un homenaje a dictador comunista, José Stalin?

   Por sus propias palabras, demuestra que él no quiere reconciliación, pues el periodista le pregunta a propósito de los supuestos torturados que caminan por las calles libremente “¿Es ésta una sociedad enferma?” Él responde: “Hay muchos procesados, condenados y Pinochet está arrinconado, fuera de su cargo de senador”. Además, esto ocurría, mientras Ricardo Lagos indultaba a los últimos terroristas encarcelados de Frente Lautaro, que tuvieron su libertad gracias a las gestiones de monseñor Baeza, quien manifestó que los militares no deberían tener libertad. Los miristas están amnistiados.

   Elogia al traidor general “Cheyre ha ido mucho más allá y ha sido más lúcido que los sectores políticos, que debaten si pedir disculpas”. O sea, los militares derrocaron a Salvador Allende por una simple y antojadiza aventura militar, según la versión de Cheyre.

   Otra mentira: “De repente nos metimos en la guerra fría con la elección de [Salvador] Allende. Creo que ni Allende se dio cuenta, pero Neruda sí, que en esto se había puesto lúcido desde que los cubanos lo atacaron en 1966”. Igualmente, desconoce que Salvador Allende era agente pagado de la K.G.B. La izquierda entre el bien y el mal, opto por este último libremente. Y eso ocurrió antes de la elección presidencial de 1970. Allende fue promotor de las Organización Latinoamericana de Solidaridad, quien manifestó: "Afirmo que ante una estrategia internacional de intervención debemos oponer otra fuerza. Oponer la violencia revolucionaria a la violencia reaccionaria";la declaración del PS de Chillán en que desecha la democracia liberal y optan por la violencia revolucionaria. E igualmente, el Movimiento de Izquierda Revolucionaria que perseguía los mismos fines del Partido Socialista: instalar la dictadura del proletariado. ¿Cómo alguien tan culto desconoce ambas declaraciones? Siendo presidente del senado, Allende expresó ante el medio italiano Paese Sera: “Si tenemos éxito, y creo que lo tendremos, Cuba y Chile serán dos ejemplos válidos, aunque sean distintos en su fase inicial. Por lo demás, no existen diferencias, nosotros haremos el socialismo como los cubanos”. Tampoco la conoce. ¡Y de repente nos envolvimos en la Guerra Fría!

   Para el novelista del Peso de la noche, no existió el terrorismo o guerrilla en Chile.

   Edwards escribió el año pasado en el diario La Segunda sus recuerdos en La Habana. Cuenta que fue a la casa del poeta Enrique Lihn -quien es tío de Cristián Warken-, el cual le confiesa que hablaba bajo “”Por que esto…., está lleno de soplones”. ““¿En tu casa?” El poeta me respondió que los hombres de seguridad se hacían los invitados y que no había manera de evitarlo: soplones en los interiores de las casas, en las porterías de los edificios, en las presentaciones literarias y en las inauguraciones de pintura. ¡En toda la isla! Y nosotros bebíamos nuestros daiquiris y mirábamos hacia otro lado”. Él escribe: “Yo escribí mi testimonio, alrededor de tres años más tarde, porque llegaba desde Chile, y porque la mitad o más de la mitad del gobierno chileno de entonces, el de Salvador Allende y el de la Unidad Popular, pensaban que la revolución castrista era la panacea, la solución de todas las dificultades, de nuestras limitaciones, de nuestras miserias. Yo me convencí en forma muy rápida, a los pocos días de estar en la isla, de que si la panacea fidelista y guevarista llegaba aplicarse en mi país, sería uno de los primeros exiliados. Cuando lo dije en una conferencia literaria, hace pocos años, hubo chileno que abandonaron la sala, furiosos, y que confieso que sentí lástima por ellos, pero también por todos nosotros”.

   El poeta Enrique Lihn es conocido por el verso “Nunca salí del horroroso Chile”, el cual es evocado para referirse al Gobierno Militar, no la UP ni mucho menos a la guerra civil larvada a que nos llevó la izquierda.

  Durante a UP se quiso colocar los Comités de Vigilancia al mejor estilo de la Cuba castrista.

  Sin embargo, él no tuvo esa misma impresión, cuando el buque escuela de la Armada Esmerada fue a Cuba por el año 68 o 69 como lo describe en su libro Persona Non Grata, en la que se pregunta cómo actuarían los militares chilenos en caso de verse confrontados los hombres armados de Castro. En esa oportunidad, la hermana de Salvador Allende, Isabel estaba entusiasmada con la dictadura cubana.

  La solución de Jorge Edwards ante un intento totalitario por parte de la izquierda es huir. Lógico y sensato. De hecho, muchos chilenos se fueron a vivir al extranjero, cuando salió Allende, porque no querían el comunismo. La otra alternativa es rebelarse y luchar como lo hicieron primero los civiles y luego lo militares, cosa que él descarta.

5 de octubre de 2018

Los militares recuperaron la democracia y las libertades







  


   Hoy la ex Concertación junto con el actual Presidente va a celebrar el triunfo de la opción “NO” del plebiscito de 1988. En estos veinte y ocho años hemos escuchado que los opositores del Gobierno Militar las frases: “luchamos por la democracia” o “recuperamos la democracia”. Lo que implica que el otro lado no cuenta. Para que asombrarse si eso ha sido la tónica de estos años, a saber, contar medias verdades y negar la verdad histórica. Y esta últimas significa mostrar las dos caras de la moneda. Si muestran la otra cara de la moneda, todas las mentiras que han contado se disuelven como un vampiro ante la luz.

   Hay que rememorar que los partidos contrarios al Gobierno Militar fueron principalmente la Democracia Cristiana, el Partido Socialista y los otros grupos de la fracasada Unidad Popular, que luego formaron la Concertación de los Partidos por la Democracia. Más un pequeño grupo de derecha y cuyos nombres nadie se acuerda.  Todos ellos dicen: “luchamos por la democracia”. Es falso.

  Los partidos y movimientos de la Unidad Popular destruyeron la democracia liberal que había en ese momento, para sustituirla por la dictadura del proletariado: el Partido Socialista, el Mapu, la Izquierda Cristiana y el grupo terrorista Movimiento de Izquierda Revolucionaria conocida por sus siglas Mir. Dicha gente no solo destruyo el sistema político, sino también la economía. Chile era como la Venezuela actual incluyendo a los cubanos metidos. Para empeorar más situación se había llegado un punto en que los chilenos ya no podían convivir unos con los otros. No se podía respirar. Y eso queda resumido en las palabras de Eduardo Frei Montalva: “Nada puedo hacer yo, ni el Congreso ni ningún civil. Desgraciadamente, este problema se arregla con fusiles…les aconsejo plantear crudamente sus aprensiones, las que comparto plenamente, a los Comandantes en Jefe de las Fuerzas Armadas, ojalá hoy mismo”. Gracias únicamente a la izquierda estábamos ad portas de una guerra civil, que costaría un millón de muertos, según confesó el guerrillero del Mir, José Liendo o Comandante ‘Pepe’ a la periodista Nena Ossa. También hay que agregar las fuerzas de choque tenía la Unidad Popular y el ejército paralelo de entre ocho mil y diez mil hombres.

  La izquierda chilena desechó o tiro por la basura la democracia liberal, que ellos llamaban despectivamente ‘democracia burguesa’ y optó, además, por la violencia o la vía armada. Este último punto es importante recordarle, pues en la famosa canción de ‘La Alegría ya viene’ usada por la opción ‘NO’ hay verso que dice:

Terminemos con la muerte,
Es la oportunidad de vencer la violencia,
Con las armas de la paz.
Porque creo que mi Patria necesita dignidad.
Por un Chile para todos, vamos a decir que no”.


 Con eso querían decir que el Gobierno Militar promovía la violencia, cuando era en realidad los grupos terroristas: el Mir,  el Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR) brazo armado del Partido Comunista y el Frente Lautaro. Después que el general Augusto Pinochet entregó el poder, o sea, en democracia, asesinaron al senador Jaime Guzmán. Puesto que la izquierda puede ajusticiar a quien se les da la  gana, asesinaron  a militares que habían trabajado en los organismos de seguridad. Secuestraron  a Cristián Edwards, hijo del empresario Edwards, dueño del diario El Mercurio.

 Otra muestra que la violencia continúa por parte de la izquierda, es la amenaza que ha recibido el Café Torres de Santiago por parte del Partido Comunista, si ponen el nombre del general Augusto Pinochet junto con los demás Presidentes que han pasado por La Moneda.

  La Democracia Cristiana tampoco puede decir que “ellos lucharon por la democracia”. No sé por qué omiten siempre ya sea los medios, los políticos y los académicos, que el partido de Eduardo Frei Montalva dio sus votos para que fuese electo en la elección presidencial de 1970, al marxista Salvador Allende. No existía la segunda vuelta o balotaje. Así que la Cámara de Diputados eligió al candidato de la Unidad Popular y no el pueblo,  que apenas obtuvo el treinta por ciento de los votos. Por la tanto, la DC es cómplice pasiva de todos los atropellos a los derechos humanos que el gobierno de Allende cometió y que ese partido denunció a través del Acuerdo de la Cámara de Diputados. Es frecuente escuchar que fueron opositores y que luego llamaron a los militares, pues no querían vivir bajo una dictadura comunista. Ahí están las palabras de Eduardo Frei Montalva al diario español ABC y la declaración del traidor Patricio Aylwin a un medio, que uno encuentra en Youtube.

 En la actual democracia secuestrada por una minoría lo que menos hay es libertad de expresión. La canción de ‘La Alegría ya viene  unos versos dicen: “Soy libre de pensar”.

Porque digan lo que digan yo soy libre de pensar.
Porque siento que es la hora de ganar la libertad,
Hasta cuando ya de abusos, es el tiempo de cambiar.
Porque basta de miserias voy a decir que no.

Porque nace el arco iris después de la tempestad,
Porque quiero que florezca mi manera de pensar,
Porque sin la dictadura la alegría va a llegar,
Porque pienso en el futuro voy a decir que no”.


De ahí que esté en trámite la ley sobre la incitación al odio promovía por la Comunidad Judía, cuando en el país nadie odia a un grupo por su religión, por su opción política y por su opción sexual. La izquierda en su momento adujo que El documental Pinochet incitaba al odio. La misma Comunidad durante el primer gobierno de Bachelet sacó  la Ley contra la Discriminación. Asimismo tenemos el Museo de Memoria y de los Derechos Humanos que expreso su condena porque el director del Museo de Historia puso en una muestra las palabras del general Pinochet. Tenemos el proyecto de la diputada comunista, Carol Kariola que desea multar y llevar a la cárcel a toda aquel que defienda o mencione el Gobierno Militar. Y por último, la censura que ha invadido las universidades que condena a académicos que cuentan la verdad histórica, donde los alumnos son los censores o inquisidores de los profesores, ya sea la censura feminista, ya que ahora los profesores no pueden poner como libros a pensadores tildados de opresores de las mujeres.

  El segundo gobierno de la comunista, Michelle Bachelet, conocido como la Nueva Mayoría, que agrupo a la Democracia Cristiana, el Partido Radical, el Partido Socialista, el Partido por la Democracia que formaron la ex Concertación más el Partido Comunista, quedo demostrado que ellos nunca hubiesen sacado el país de la ruinas en que dejó Allende. La contra reformas o la retroexcadora de la Nueva Mayoría fueron hechas para destruir las reformas económicas liberales de los militares.

 ¿Alguien cree que en una Constitución en que  la propiedad privada tiene una función social los inversionista van iban invertir en ese país? De hecho,  según la Cepal, el último año del gobierno de Michelle Bachalet, la inversión extranjera disminuyó un 48%. Si hubiesen tenido su Constitución socialista, las empresas extranjeras se hubieran ido. La Cepal y el FMI apoyaron el programa económico de la Nueva Mayoría. De nada le sirvieron los viajes al extranjero a la ex mandataria, cuyo propósito era convencer a los inversionistas de que Chile era un lugar seguro para invertir.

  La Democracia Cristiana se creía heredera legítima del Gobierno Militar. Por eso, esperaban que pronto les entregaran el poder. Con todo, los militares no les entregaron el poder porque formaron parte del problema. Además, si les hubieran entregado al presidente del senado, que era el demócrata cristiano, Eduardo Frei Montalva me queda más claro a mí y otras personas, que nunca hubieran hecho las reformas económicas liberales de las cuales todavía los chilenos disfrutan a grosso modo. Pues, en otros ámbitos hemos retrocedidos más cuarenta años.

  Casi se me queda fuera del teclado el actual Presidente de la República, Sebastián Piñera, “Nuestro negrito de Harvard”. A él tampoco se le hubiera ocurrido hacer las reformas económicas ni el ordenamiento legal a diferencia de José Piñera y Pablo Piñera que trabajaron en el Gobierno Militar. En sus dos gobiernos se ha dedicado a aumentar la burocracia y los impuestos.

 El Gobierno Militar se puso un itinerario que cumplió, ya que estaba previsto en la Constitución de 1980.

El actual Presidente en vez elogiar a los militares, elogió al traidor de Aylwin con estas palabras: "Ese día, en forma muy ejemplar, mediante el ejercicio de la democracia, abrimos la puerta a la recuperación de nuestra democracia y además a la recuperación de nuestras libertades, a la recuperación de un espíritu republicano y también empezar a enterrar las heridas que tanto dolor y sufrimiento habían causado a los chilenos y aprender a vivir en paz y armonía, aunque pensemos distinto, por eso todos los chilenos sabemos que el 5 de octubre de 1988 Chile tomó una sabia decisión".

    Las declaraciones del diputado Urrutia, las declaraciones ex del Ministro de las Culturas, Mauricio Rojas por el Museo y el último 11 de septiembre quedo demostrado que es falso que empezamos “empezar a enterrar las heridas que tanto dolor y sufrimiento habían causado a los chilenos y aprender a vivir en paz y armonía, aunque pensemos distinto”. Siguen condenando a militares después de 45 años de la intervención militar. Ayer vi una portada por Internet: “Crimen  por dictadura: conscriptos condenados”. Y al general en retiro de Carabineros Bruno Villalobos declaró como inculpado por causa de Derechos Humanos”, según dice un medio por acontecimientos ocurridos en 1985. Lo investiga el juez Carroza.  Sin embargo, nadie investiga la muerte del Teniente Julio Zegers en manos de Roberto Nordenflycht, militante comunista y miembro del FPMR o el asesinato del dirigente poblacional de la UDI, Simón Yévenes también por el mismo grupo terrorista.


La izquierda no respeta el hecho de pensar distinto.

   Tanto la Democracia Cristiana como los partidos que formaron parte de la Unidad Popular se opusieron a las reformas de los “Chicago Boys”. Por tanto, lo que menos pueden decir los políticos que se opusieron al Gobierno Militar, es que ellos trajeron la democracia. Fueron los militares. Lo demás es poesía. Las libertades la trajeron los militares con el sistema económico liberal y la Constitución de 1980.  Los políticos no recuperaron la democracia.

 

28 de septiembre de 2018

La no legitimidad del Partido Comunista al derecho a la rebelión







 
    La izquierda o siendo más específico el Partido Comunista siempre saca en cara que ellos emplearon la vía armada por el derecho a la rebelión. Y me ha dado cuenta que las personas de derecha no saben cómo responder. Quizás como dice el historiador y columnista de la Pontificia Universidad Católica de Santiago, Gonzalo Rojas Sánchez, la derecha desprecia la historia.
   Ahora encontré razones por las cuáles el Partido Comunista no puede esgrimir el derecho a la rebelión contra el Gobierno Militar. Hay que ser fiel a la historia, a los hechos, a los actos de los políticos y de los partidos.
   El Partido Comunista se unió a la Unión Soviética a través de la Tercera Internacional. Luego obedecieron al dictador José Stalin.
   En la década del 60, el Partido Comunista chileno afirmaba que “no rechazaba a priori la lucha armada y consideraba su posibilidad en ciertas circunstancias”.
   Antes de que asumiera Salvador Allende el poder, el Partido Comunista apoyo la entrada de los tanques soviéticos en Checoslovaquia, en lo que se conoce como La Primavera de Praga.
  Luego cuando asumió el gobierno marxista de la Unidad Popular apoyo a Allende, aun cuando, según ellos, no estaban las condiciones para hacer una revolución marxista, o sea, establecer una dictadura comunista. No obstante, formó parte de la Unidad Popular. Como sabemos dicho gobierno hizo puras políticas públicas para instalar un sistema totalitario. ¿Se opuso a la ENU? No. ¿Se opuso a la entrada al país tanto grupos armados como de las propias armas que Salvador Allende trajo desde Cuba? No.
     En 1979, apoyo la invasión soviética a Afganistán.
    El Partido Comunista no puede esgrimir el derecho a la rebelión, pues el Gobierno Militar fue llamado por la mayoría ciudadana tal como lo expresa el Acuerdo de la Cámara de Diputados.
      La Constitución de 1980 también fue apoyada por la mayoría.
      El Gobierno Militar tenía fijado un itinerario que cumplió.
     O sea, si el Partido Comunista hubiese instalado una dictadura comunista, siguiendo la lógica que emplean contra el Gobierno Militar, entonces, ellos por sí mismos tendrían colgarse de un árbol u ordenar que alguien los maté. En última instancia suicidarse.
   El periodista norteamericano, James R. Whelan, autor Desde las Cenizas: vida, muerte y transfiguración de la democracia en Chile 1833- 1988 comenta la ambigüedad que tenía el PC sobre la democracia y la violencia: “Aunque públicamente fruncía el ceño ante la violencia, los comunistas no estaban alejados de su práctica. El periodista comunista Eduardo Labarca se jactó que una pandilla de matones comunistas había enviado a más de sesenta derechistas al hospital durante la campaña electoral de 1970”.
  Más adelante el autor señala: “Pero los socialistas, como los comunistas, mantenía a raya, y generalmente ocultas, a sus fuerzas de choque, utilizándolas, en cambio, cuadros de entrenamiento militar de fuerzas paramilitares clandestinas, formadas durante los años de Allende”. Así se sigue repitiendo el mito de que el PC chileno quería llegar al comunismo en forma gradual. No me calza su apegó a la legalidad.
   El señor Fernando Thauby en el artículo “Chile: derechos humanos al estilo de Piñera” se refiere a la historia no contada por el relato oficial, en que moros y cristianos se unen contra los militares chilenos. Todo ello a raíz de la muerte del Sargento de Carabineros, Leonidas Montes, quien murió en Punta Peuco a los 87 años. Se pregunta: “¿A qué tanto odio?
   Personas de distintas generaciones de derecha saben cómo empezó la división entre los chilenos y por qué el odio sigue perdurando en las filas de la izquierda. Para ellos, la historia no comenzó justo el 11 de septiembre de 1973, sino antes. Allende dividió el país. Esto uno lo puede comprobar en los diversos canales de derecha chilena que hay Youtube. La historia reciente ha sido manipulada por ejemplo, a través de los textos del Ministerio de Educación más con la ayuda de los medios. Con todo, el ex ministro de las Culturas, el ex Mir, Mauricio Rojas todavía no se entera. Ni siquiera los presos políticos militares encerrados en diversos recintos penitenciarios odian.
   Me salto la parte que Thauby menciona de la Unidad Popular para llegar a los ochenta: “El 3 de septiembre de 1980, a través de un discurso transmitido por Radio Moscú, Luis Corvalán anunció a Chile y al mundo, que el PCCh iniciaba la guerra contra el Gobierno Militar”.
 Quiero señalar que al mismo momento de comenzar este blog, mandé varias cartas a El Mercurio de Valparaíso y a La Tercera. En este último medio escribí una carta en respuesta a una columna que había escrito el sociólogo comunista Tomás Moulian. El intercambio epistolar entre varios lectores duró el mes de febrero. Teniendo retractores como defensores, En ese momento les dije que la izquierda chilena era responsable de lo ocurrido en los países comunistas. Desde luego, que a los lectores progresistas no les gusto. Según ellos, era un asunto de cada país. Tampoco le gustó a una tía comunista que hace poco murió. Para usar las palabras de Sebastián Piñera fueron cómplices activos de las violaciones a los derechos humanos en los países bajo el comunismo. Según Johannes Kaiser, los gulags siguieron vigentes hasta que cayó la ex URRS. Por tanto, concluía Kaiser que los chilenos partidarios del comunista eran responsables de los atropellos en la Rusia comunista. Asimismo, les saque en cara de por qué no habían apoyado vía de las armas para sacarse la dictadura de Fidel Castro u otro régimen comunista. Obviamente, al Partido Comunista chileno no se le ocurrió la vía armada para derrocar a la ex Unión Soviética y a la dictadura castrista.
  Luego Thauby cita un texto del historiador Claudio Pérez Silva titulado La Política de Rebelión Popular de Masas y el Movimiento Democrático Popular (MDP): Una mirada a la política de Alianzas del Partido Comunista de Chile bajo Pinochet 1980-1988: “Así, el contexto social y político de las protestas, permitirá el desarrollo, masificación y legitimación de diversas formas de luchas, incluida la lucha armada y las expresiones de violencia política popular, incorporando de esta forma, nuevas prácticas y concepciones de lucha a los tradicionales repertorios del movimiento popular”.
  Esas y estas palabras son dignas de estar en el Museo de la Memoria:

 “En este escenario, las acciones armadas en contra de la dictadura como ataques a cuarteles militares y policiales, los sabotajes, voladuras de torres y líneas férreas, ajusticiamientos a miembros de los cuerpos de seguridad, secuestros, recuperaciones (robo) de dinero, armas y comida; los copamientos territoriales, las emboscadas y las propagandas armadas, así como las actividades milicianas relacionadas con la autodefensa de masas, se incrementaron e intensificaron notablemente, por lo menos hasta fines de la dictadura”.

    Supongo que el historiador es comunista, pues el señor Thauby señala que recurrió a las fuentes de ese partido. El FPMR secuestró al hijo de un empresario en los ochenta.
   Después de citar ese párrafo recuerda que según el señor Rettig no hubo guerra, cuando el mismo texto citado dice lo contrario. Y para reforzar el texto citado de Claudio Pérez Silva, hace poco vi por el canal Capitalismo Libertario, un mini reportaje realizado por el señor Felipe Izquierdo del asesinato del joven Teniente del Ejército, Julio Zegers Reed acribillado por el FPMR entre el plebiscito de 1988 y la toma del poder por el demócrata cristiano, Patricio Aylwin. El 20 de agosto de 1989. Pues bien, en ese reportaje señalan que el mencionado grupo terrorista lanzaron cohetes Low de fabricación soviética al Comando de Aviación del Ejército, en el aeródromo de Tobalaba. Puesto que no estallaron, los terroristas entraron. Uno de ellos le disparo en la espalda al joven oficial, el cual cayó. Después le disparó en la cabeza.  En fin el Teniente Zegers recibió seis disparos. Un soldado conscripto mató a otro terrorista. En el Informe Rettig se señala  la muerte del oficial, sin embargo, no se habla de terrorismo, ni de menos del autor, que es Roberto Nordenflycht, hijastro del dirigente comunista Volodia Teilteimboin.
   Cuando uno escucha ese reportaje se da cuenta que el Museo de la Memoria vale menos que paquete de cabritas. El Instituto Nacional de los Derechos Humanos  no se van a  querellar contra el FMPR por la muerte del oficial, ya que como sabemos el dicha institución tiene por objeto perseguir a los agentes del Estado del gobierno militar.
  El Partido Comunista formó parte de una coalición que destruyó el país, mientras que los militares entregaron a los civiles el país en buen estado.
   Hace poco el dirigente histórico del Partido Comunista, Juan Andrés Lagos reivindico la violencia para derrocar el Gobierno Militar: "Es evidente que al plebiscito se llega luego de una intensa lucha que se expresó de forma pacífica y violenta. Hubo muchas formas de lucha, y eso generó las condiciones para el plebiscito". El plebiscito estaba fijado en la Constitución. No sé cómo el PC puede hablar de deudas sociales que dejo el gobierno militar, luego del desastre de la Unidad Popular. Peor aún, luego del pésimo segundo gobierno de Michelle Bachelet, donde ellos formaron parte y dejo el país paralizado debido a la retroexcavadora. Lo que se tradujo en cierre de fuentes labolares, caída de la inversión y empleo precario. Eso ilustra que son unos fanáticos. Que yo sepa nadie le saco en cara el dirigente comunista que estaba justificando la violación de los derechos humanos.
    En una revista de historia encontré la siguiente afirmación que refuta al señor Juan Andrés Lagos: “En base a un poderoso aparato militar y una línea política de carácter insurreccional, el PC de Chile intentó derrocar al régimen. Fracasada esta opción, impuesta la vía de negociación pactada (rechazada por el PC), unido al colapso del socialismo real, los comunistas chilenos vieron sumirse en una profunda crisis su proyecto político e histórico”. Puesto que no admiten que fracasaron, prefieren posar de víctimas el FPMR.
   La izquierda en general de Chile no puede bajo ninguna circunstancia apelar el derecho a rebelión contra el Gobierno Militar, pues quiso instalar una dictadura totalitaria por medio de un gobierno que se salió de la Ley y la Constitución, la cual fracaso porque hubo una rebelión civil y militar.

26 de agosto de 2018

Contrapunto













     Si dejan que les arrebaten la conciencia, sus memorias y recuerdos de un período determinado, muy pronto le quitaran sus bienes y posesiones, hasta convertirlos en esclavos. Los chilenos ya perdieron el resto de las libertades de las cuales aún disfrutan. Si alguien cree que la claudicación de Mauricio Rojas no les va afectar, se equivoca totalmente.

   Imagínense cómo será el próximo 11 de septiembre chileno.

   Los revolucionarios marxistas leninistas maoístas y guevaristas del fracasado gobierno de Salvador Allende fueron cobardes el mismo 11 de septiembre de 1973, cuando huyeron literalmente en estampidas, escondiéndose ya sea en las iglesias, conventos y, naturalmente, en las embajadas. Los jesuitas ayudando a escapar a los ex UP. Han seguido siendo cobardes, aun cuando los militares entregaron el poder en forma impecable a los civiles. Tan cobardes que no se han atrevido decirle a las generaciones que vienen desde 1990, que los partidarios de la ex Unidad Popular eligieron el camino de la violencia, la vía armada siendo la guinda de la torta, la instalación de una dictadura comunista o un gobierno totalitario. Y la cobardía en grado superlativo es cuando se declaran víctimas y no victimarios. Con todo, pese a la mentira sistemática de estos veinte y ocho años de vez en cuando aparece la verdad dicha por los propios izquierdistas. Asimismo, en estos seis meses del segundo gobierno de Piñera, cuando alguien dice la verdad por nuestro lado, la izquierda tiene ataque de histeria digno de las mujeres. También le viene a la histeria al gobierno, cuando diputado de la UDI, Ignacio Urrutia dijo la verdad acerca de las pensiones que recibían los terroristas.

   Ahora bien, el último que dijo la verdad esta vez fue el propio Presidente Piñera  sobre Allende en el programa “El informante” de televisión a propósito de la renuncia de Rojas: "En nuestro país todos hemos evolucionado en la dirección correcta. Yo creo que la izquierda, desde el presidente Allende que validaba la violencia y los mecanismos no democráticos, ha evolucionado y aprendido a reconocer y respetar la democracia. Y creo que la derecha también ha evolucionado y que tiene una defensa férrea en materia de derechos humanos".

    La izquierda no cree en la democracia liberal.

  Más bien, la derecha probó que le importa los derechos humanos con el Acuerdo de la Cámara de Diputados de Agosto de 1973. Al contrario, desde 1990 la derecha ha involucionado en lo que trata de los derechos de las personas: aprobando informes (Rettig y Valech) que son inconstitucionales, no respetando la igualdad ante ley como en el caso de la Ley de Amnistía de 1978 y los indultos a los terroristas bajo los gobiernos de la Concertación, haciendo la vista gorda ante la prevaricación de los jueces y que éstos condenen con una ficción jurídica del ‘secuestro permanente’, o bien, que condenen con delitos que son retroactivos. Y por último, que se crean el cuento que matar a un terrorista o guerrillero es violar los derechos humanos, mientras que los crímenes de los terroristas no son violaciones a los derechos humanos.

   Piñera podría haber agregado las palabras del general Augusto Pinochet, que ordeno quitar de la muestra ‘Los Hijos de la Libertad’ del Museo de Historia: “La gesta del 11 de septiembre incorporó a Chile en la heroica lucha contra la dictadura marxista de los pueblos amantes de la libertad”.

   Las palabras que dijo Piñera provocaron la reacción de la hija de Salvador Allende, la senadora Isabel Allende y la diputada Maya Fernández Allende. La primera dijo: “Lamentables y equivocadas palabras de Piñera sobre el Pte Allende en vano intento de hacer suerte de empate. Nada justificará asesinatos y violaciones DDHH de la dictadura q'la derecha ha defendido incluso hablando de pronunciamiento y excesos”.

  La nieta y presidente de la Cámara Baja, Maya Fernández dijo: “Encuentro grave las palabras del Presidente Piñera respecto al Ex Presidente Salvador Allende. Allende nunca válido la violencia y los mecanismos no democráticos, su historia demuestra que siempre creyó en la democracia y la República, fue elegido por el pueblo en las urnas”.

   ¡Qué manera de mentir! La izquierda asesinaba y eso se justificaba. Desde luego, que cuando ellos asesinan no se violan los derechos humanos. Ahí tenemos al asesinato del general Carol Urzúa en manos del Mir, el asesinato del dirigente poblacional de la UDI, Simón Yévenes por el FPMR. Están diciendo que no se pueden matar a terroristas o guerrilleros.

 Si lo que había en la UP era democracia, ¿por qué no se van las dos políticas a Venezuela?

 Allende fue elegido por la Cámara de Diputados, no por el pueblo. Allende valido la violencia, pues estuvo de acuerdo con la declaración del PS del Congreso de Chillán. Fue el creador de las OLAS y quería un socialismo cubano para Chile. Además, despreció las instituciones de la República como la Corte Suprema y la Contraloría. Si no valida la violencia, ¿por qué el arsenal encontrado en su casa Guardia Vieja?

   La verdad sale a flote por las propias izquierdas. Así a raíz de la renuncia del ex ministro de las Culturas, el ex Mir, Mauricio Rojas, el señor Antonio Sánchez García, ex Mir por su cuenta tweet le dijo a José Antonio Kast:”Yo milité el Mir y Andrés Pascal no puede desmentirlo. Fui su jefe de campaña al rectorado de Chile. Y concuerdo con Rojas: el Museo de la Memoria es parcial y sesgado. No fuimos vírgenes de la caridad. Y hoy estaríamos peor que en Venezuela, donde vivo”.

 Y así y todo, se escandalizan o se ofenden la propia gente que no es de izquierda, cuando alguien afirma: “No fueron blancas palomas”. Los de la Unidad Popular eran matones. Por tanto, no eran buenos.

  Los revolucionarios marxistas de la ex UP ni con canas se vuelven más sabios, ni compasivos ni ecuánimes. En efecto, antes del affaire Rojas, paseando por Youtube encontré un video de junio donde Mosciatti de CNN entrevista al abogado, profesor y columnista de La Tercera, José Rodríguez Elizondo por su nuevo libro Historia de la relación civil-militar en Chile. El autor sostiene que la intervención militar fue alentada desde el extranjero y luego cita a otros autores que afirman que cada cuarenta años los militares entran en la política para fundar el país. Más bien, la expresión correcta es que la decía el economista y ministro de Pinochet, Álvaro Bardón: “Cada cuarenta años nos disparamos a los pies”. Luego Mosciatti y Rodríguez Elizondo repite la canción de que la gente de su generación no sabía cómo actuarían los militares. Sí sabían, pues hasta Allende mando soldados a entrenar con los norteamericanos y franceses. Los políticos y académicos se lavan las manos. El columnista afirma: “Todos sabíamos que habría un golpe militar”. Menciona la represión. A decir verdad, la izquierda no sufrió represión. Los chilenos llegaron a conocer un poco de la represión comunista con las fuerzas de choque que tenía la UP.

  El abogado no dice nada de la presencia de los cubanos o la DGI, que es el servicio de inteligencia de ese país, que estuvo en tiempos de la Unidad Popular. Esa entrevista es una prueba que el señor Rodríguez Elizondo no se atreve a decir por la televisión, que ellos querían instalar una dictadura comunista. Una muestra de cobardía. Ni mucho menos a decir que el 10 de septiembre la mayoría de los chilenos sentían que estaba ad portas de una guerra civil gracias a la Unidad Popular, que nos condujo a un punto sin retorno.

  Me encantan los comentarios que recibió:

  “El golpe militar fue un acto totalmente MORAL. Uno derroca (por la fuerza) a un gobierno que viola los derechos del individuo”. 
  “Estos vejetes que hablan del golpe militar, gracias a Dios que existió el golpe si no hubiese llegado al mismo resultado de Venezuela”. 
   “Otro con el temita añejo intentando torcer la historia,, llevan casi medio siglo con el cuento, una versión mentirosa de la historia sólo llevará a incoherencias, por ejemplo en esta entrevista: Si la UP quería que los militares se mantuvieran en sus cuarteles ¿porque nombraban militares hasta para ministro del interior?. Es imposible forzar la historia con mentiras compadre porque es imposible forzar a definiciones que sean incoherentes con los hechos”.
 “El golpe militar se puede explicar fácilmente en esta frase: Cuando la tiranía es ley, la revolución es orden”.

   Afortunadamente, gracias a la internet y todos los dispositivos podemos refutar las mentiras de la Izquierda. Así, por ejemplo, el canal de Youtube #ereschileno reproduce un audio que viene la Unidad Popular, donde diversos políticos dicen que la el gobierno de Allende se salió de la ley. Ese audio es una respuesta al Museo de la Memoria.

   Es contrapunto leer las declaraciones de Isabel Allende, Maya Fernández Allende y José Rodríguez Elizondo comparándola con el tweet del ex Mir, Antonio Sánchez García y el audio Juan Carlos Gómez Escobar.

 PD: Borraron de Youtube el primer video que era más corto y que terminaba con la frase: "Dejen de mentir".